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Se acabó la fiesta en Fitur (del langostino a la croqueta)

Los Gobiernos autónomos han pasado de recibir a los visitantes con barra libre a la austeridad

El stand de la Comunidad Valenciana en esta edición de Fitur.
El stand de la Comunidad Valenciana en esta edición de Fitur.

En el calendario del sector turístico estaban marcados como días de vino y rosas, coronados con saraos hasta el amanecer. La crisis se ha llevado por delante esas cuatro jornadas de farra y excelsa gastronomía que, a costa del erario público, se daban los políticos y su abultada corte de acompañantes y visitantes en los pabellones de los Gobiernos autónomos en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que acoge Madrid. Las delegaciones de las distintas autonomías, empezando por la valenciana, la más rumbosa, han cerrado la barra libre de anteriores ediciones del evento y han dado paso a un envoltorio más austero para atraer la atención a sus respectivas ofertas turísticas.

Se han acabado los obeliscos de langostinos, los litros de horchata, los paseos triunfales de moros y cristianos

Un empresario valenciano

"Se han acabado los obeliscos de langostinos, los litros de horchata, los paseos triunfales de moros y cristianos tomando licor de café y fumando puros", comentaba hoy un empresario valenciano presente en Fitur resumiendo los comentarios de otros muchos. La oferta sigue pero de forma más modesta. "En Galicia había barra libre para el marisco, en Andalucía el jamón y el fino iban a gogó y cada autonomía derrochaba todos sus productos", agregaba. Eran tiempos en apariencia boyantes.

En el pabellón 5, que desde hace años ocupa en exclusiva la oferta valenciana, la sombra de Gürtel cambió a marchas forzadas su escaparate en 2010. La agonía financiera que sufre la comunidad, símbolo del despilfarro y de la mala gestión en plena tormenta económica, ha hecho el resto. Y si hace dos años el fugaz paso por el pabellón valenciano en Fitur del entonces presidente del Consell, Francisco Camps, despertó el malestar --“pasó como si fuera en Ferrari”, criticó en aquel momento un empresario con malicia-- en esta edición a nadie le sorprende ya la menor afluencia de políticos. Incluso la agradecen.

Fitur ha pasado a ser nada más y nada menos que una feria de turismo, aunque también se notan ausencias entre los empresarios. Las numerosas comitivas públicas a la feria de Madrid, los expositores por todo lo alto, las fiestas, las comidas y las cenas multitudinarias forman parte del pasado. También las colas para saborear un helado o para lograr una colchoneta hinchable y no por falta de asistentes sino porque las Administraciones han recortado todos los gastos posibles. "Se ha gastado una burrada", resumía gráficamente otro empresario. No siempre fue así.

Hubo una primera fase austera para Fitur, cuando la feria se celebraba en la Casa de Campo. En aquellas primeras ediciones restauradores valencianos pagaban una gran paella para sus clientes (compañías aéreas, hoteleros, etcétera). Luego llegó el boom. En 2004, el entonces ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, fue agasajado durante la celebración de Fitur por sus fieles en el PP valenciano, resguardados tras la llegada de Camps a la presidencia de la Generalitat valenciana en la provincia de Alicante, con una fiesta para mil invitados en la Casa de Campo de Madrid.

En Galicia había barra libre para el marisco, en Andalucía el jamón y el fino iban a gogó y cada autonomía derrochaba todos sus productos"

La velada, en la que actuó Isabel Pantoja, contó incluso con la presencia de alcaldes y concejales de municipios alicantinos que nunca antes habían ido a esta feria. Zaplana no pisó el recinto ferial madrileño pero fue uno de los protagonistas de aquella edición de la feria. A menudo pasaban más cosas fuera que dentro del pabellón 5 de Ifema. Todo era posible en los años de bonanza. Había Ayuntamientos, sobre todo pequeños, que se desplazaban casi completos a Madrid. Fitur se llenaba en cada edición y con él los hoteles de Madrid. Y los días del certamen estaban plagados de cenas, presentaciones en hoteles y fiestas nocturnas en discotecas. Las crónicas de la época también recuerdan, por ejemplo, cómo Julio Iglesias visitó en 1988 el pabellón de la Comunidad Valenciana, cómo no, para cantar las glorias de la región. Eso sí, previo pago.

Un ejemplo de los nuevos tiempos ha palpable hoy, Día de la Comunidad Valenciana en Fitur. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, ha ofrecido una frugal degustación de productos con denominación de origen en sustitución del vino de honor del año anterior. El coste fue de 500 euros, según la Consejería de Turismo. Lejos queda 2005, primer año en el que la Agencia Valenciana de Turismo (AVT) adjudicó por concurso el pabellón de la Comunidad Valenciana por primera vez a Orange Market, una empresa creada apenas dos años antes. Ese año, la firma que gestionaba Álvaro Pérez, El Bigotes, facturó también a la Consejería de Turismo dos cuentas por 119.035 euros y 30.000 euros respectivamente por un almuerzo para 1.400 comensales con motivo de Fitur. En aquel momento era consejera de Turismo Milagrosa Martínez, presidenta a su vez de la AVT. Martínez estuvo al frente de Turismo hasta 2007 y en el sumario del caso Gürtel, Pérez alude a ella como La Perla. En una conversación, El Bigotes reconoció haberle regalado un reloj de 2.400 euros en enero de 2006. La empresa valenciana de la red Gürtel logró el contrato de este pabellón ininterrumpidamente hasta 2009.

La Comunidad Valenciana ha contratado un 43% menos de espacio en esta edición 

La crisis y los escándalos imponen y aconsejan la austeridad. La Consejería de Turismo este año defiende que la reducción de espacio y el ajuste de costes. Ha contratado un 43% menos de espacio, y el dinero del stand es un 29% menos. La Comunidad Valenciana repite su expositor, que fue adjudicado para dos años años, el pasado y este. Licitado por 1.053.103,9 euros IVA incluido (615.323 euros en 2011 y 437.780 euros en 2012), el expositor servirá para todas las ferias turísticas a las que vaya la Comunidad pero en pequeño. "Nos hemos apretado todos el cinturón", ha resumido el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, en su visita a Fitur para subrayar a renglón seguido que el expositor este año es "más pequeño y más barato". Por si alguien aún no lo había notado.