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Hacienda debilita la versión de Camps de que su juicio se basa en falsedades

Los peritos atribuyen total credibilidad al contenido de la ‘caja b’ de la red Gürtel

Imagen tomada de un monitor en la sala de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Valencia sobre el pago de los trajes.  EFE
Imagen tomada de un monitor en la sala de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Valencia sobre el pago de los trajes. / EFE EFE

El letrado de Francisco Camps no ha pronunciado ni una vez la palabra conspiración. Tampoco ha ofrecido un relato alternativo al de las acusaciones que explique por qué el nombre de su cliente y el de Ricardo Costa aparecen repetidamente vinculados a importes y prendas de vestir en escenarios tan dispares como una fábrica de confección de Navarra, dos comercios de Madrid, oficinas y hasta en un barco de la trama Gürtel atracado en Calpe. Durante las tres semanas y media que dura ya el juicio de los trajes, el abogado del expresidente, Javier Boix, ha insistido una y otra vez, en cambio, en que las pruebas que asedian a Camps están basadas en embustes. “Facturas falsas” ha sido probablemente la frase que más ha repetido. Los dos nuevos inspectores de Hacienda que hoy comparecieron en el juicio dejaron muy debilitada, sin embargo, esa línea de defensa.

Los agentes de la Administración tributaria, un hombre y una mujer, se mostraron contundentes al indicar que las facturas que Milano emitió a empresas de la trama (y que presuntamente incluían los importes de los trajes regalados a Camps y Costa) correspondían a “ventas reales”. Los apuntes para pagos en Milano que figuran en la contabilidad b de la red corrupta implicaron “una salida de dinero que luego no volvió a entrar”; “es una salida unidireccional” hacia la tienda, concluyeron.

Cosa distinta, explicaron, es que las facturas contengan “elementos falsos”: mantelería y tela que Milano no vendía, en vez de prendas de vestir. Varios empleados han declarado que hacían esos cambios a petición de miembros de la red Gürtel. Los peritos señalaron que se trata de una práctica irregular, similar “a la que hacen muchas empresas para poder reducir la base imponible” a la hora de tributar.

Los peritos habían sido llamados a declarar por la fiscalía para intentar encajar otra pieza del puzle del supuesto cohecho del expresidente: el pago en efectivo de un tique de compra en la tienda Milano, correspondiente a un traje y tres americanas a nombre de Camps, supuestamente abonado por el número dos de la trama corrupta, Pablo Crespo.

Los inspectores de Hacienda explicaron que en la contabilidad b de las sociedades del cabecilla de la trama, Francisco Correa, y también en la caja b de Orange Market aparece el 23 de enero de 2007 un apunte que indica: “Ent a P. Crespo p/Pago en Milano”, junto a un importe de 4.821 euros. Entre ese día y el 27 de enero, en Milano se abonaron en efectivo 3.979 euros, incluido el tique atribuido a Camps. “Se puede cuadrar con cierta certeza y racionalidad la salida de la caja b de Orange Market con el pago de ese tique”, declararon los peritos.

Es imposible afirmar con rotundidad, admitieron a preguntas de las defensas, que fuese efectivamente Crespo quien pagase el tique con el dinero de la caja b, puesto que los pagos en metálico no dejan rastro personal. Además, Boix insistió en que se sacó más dinero (4.821 euros) que lo que se pagó en la tienda (3.979).

Los peritos sí dieron plena fiabilidad a los apuntes de la caja b intervenida a la trama. “Eran muy detallistas”, indicaron: “Tenían tantos fondos ocultos que necesitaban establecer algún tipo de control. El contable, José Luis Izquierdo, era muy exhaustivo precisamente para que no le pudieran reclamar nada”.