Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El octavo año de descenso de víctimas en accidente de tráfico deja 1.479 muertos

Es el dato menos trágico en las carreteras españolas en medio siglo

En 2011 pierden la vida en la carretera 250 personas menos que en 2010

El ministro del Interior alaba "los datos magníficos" del todavía director de Tráfico, Pere Navarro

Una mujer de 49 años, usuaria del Bicing -el servicio de alquiler de bicicletas del Ayuntamiento de Barcelona-, ha fallecido hoy al chocar con un camión en el centro de Barcelona. Ampliar foto
CICLISTA MUERTA AL CHOCAR CON UN CAMIÓN EN BARCELONA  Una mujer de 49 años, usuaria del Bicing -el servicio de alquiler de bicicletas del Ayuntamiento de Barcelona-, ha fallecido hoy al chocar con un camión en el centro de Barcelona. EFE

Si ya parecía un reto difícil de alcanzar en 2010, el descenso de víctimas mortales en accidentes de tráfico de 2011, el octavo año consecutivo, estaba totalmente fuera de los pronósticos más optimistas. Sin embargo, el pasado año perdieron la vida en la carretera 250 personas menos que en 2010, y por primera vez en 50 años, los fallecidos sobre el asfalto han bajado de 1.500 (1.479). Así lo ha avanzado el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien ha alabado "los magníficos datos" del todavía -y desde 2004-, director de Tráfico, Pere Navarro.

El descenso es aún mayor que el del año precedente, que concluyó con 173 fallecidos menos. Ni siquiera en Tráfico aspiraban a un resultado semejante. El repunte de muertos a finales de 2010 y a principios de 2011 hacía prever que España, al igual que sucedió en Francia, Reino Unido y Holanda, registraría un frenazo. Según Pere Navarro, era previsible que España siguiera la misma evolución que "los mejores países de Europa "en cuanto a seguridad vial". Es decir, que la caída del número de  fallecidos al volante tocara suelo. También lo advertía el exministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba: “Cada vez será más difícil reducir la siniestralidad”.

Pero la siniestralidad continúa por la senda del descenso. El permiso de conducir por puntos, la medida estrella del Gobierno socialista en materia de seguridad vial, que el pasado julio cumplió cinco años, "goza de plena salud", repiten insistentemente desde Tráfico. Junto al nuevo carné, la reforma de la Ley de Seguridad Vial, del Código Penal y del procedimiento sancionador han sido clave para reducir la accidentalidad en las carreteras españolas.

Pero además de la caída en el número de muertos, 2011 también ha registrado una bajada en el número de desplazamientos. Al menos en los grandes periodos vacacionales, que son a su vez los de mayor exposición al riesgo de accidentes por la multiplicación de los viajes en carretera. En Semana Santa, hubo 400.000 desplazamientos menos de largo recorrido, que Rubalcaba atribuyó al mal tiempo. Entre julio y agosto, la variación con respecto a 2010 fue de tres millones a la baja. En Navidad, aunque se desconocen todavía las cifras finales, las previsiones de Tráfico calculan cerca de un millón menos de recorridos de más de 100 kilómetros.

Todos los expertos en Seguridad Vial, desde los clubes de automovilistas a las asociaciones de víctimas, coinciden en que la reducción de los accidentes de Tráfico obedece a múltiples factores y a la complicidad de todos los actores implicados pero es prácticamente imposible discernir cuál ha sido el elemento determinante. Aunque la crisis económica puede influir en el número de desplazamientos, y favorecer, por tanto, la caída de fallecidos, también puede perjudicar seriamente la seguridad en las carreteras. Según un estudio de 2009 de la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL), las dificultades económicas conllevan un menor cuidado en las revisiones mecánicas, como ya han alertado los fabricantes de vehículos, e incluso un comportamiento más agresivo en la conducción.

Sin embargo, el efecto más pernicioso de la crisis es la falta de inversión en infraestructuras. Según, Juan Manuel Álvarez, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Sistemas Metálicos de Protección Vial (SIMEPROVI) “en los dos últimos años se ha producido una disminución sensible de las inversiones en carreteras”. “Las grandes vías de comunicación, como las autopistas y las autovías, están bien protegidas, pero el problema está en las carreteras convencionales, que son las que registran el mayor número de accidentes mortales”, añade Álvarez.

Es precisamente este tipo de vías uno de los objetivos prioritarios del Plan Estratégico de Seguridad Vial 2011-2020. En una década, el programa pretende reducir en un 30% el número de fallecidos en las carreteras secundarias, donde se produce el 75% de las muertes de tráfico. Mientras que los conductores reclaman una mayor inversión, Pere Navarro propuso el pasado agosto como alternativa reducir la velocidad a 90 kilómetros por hora en todas las vías convencionales, ya que hasta ahora se puede circular a 100 en aquellas con un arcén de más de metro y medio de ancho.

Pero ahora le toca al Gobierno del Partido Popular tomar las decisiones. El recién nombrado ministro del Interior todavía no ha designado al nuevo director de Tráfico. “Es complicado sustituir a Pere Navarro, porque en algún momento el número de muertos aumentará y tendrá que asumirlo quien esté al frente de la DGT”, admiten fuentes de la institución. “No sería una mala opción para el PP que Navarro siguiera en su puesto”, continúan.

En cualquier caso será el PP quien tendrá que afrontar el desafío planteado por la Unión Europea: una reducción del 50% de las muertes en carretera hasta 2020. Pero cuanto más bajas son las cifras de siniestralidad, más arduo resulta reducirlas.

España ya ha agotado la primera fase de políticas de seguridad vial, toda una batería de medidas “copiadas” principalmente del modelo francés. “Al principio hay que centrarse en los grandes temas, que son el alcohol, el cinturón, el casco, la velocidad y los reincidentes”, explica Pere Navarro. Pero España, que se encuentra entre los países europeos con el índice de siniestralidad vial más bajo, ya no puede copiar, porque yo no hay más modelos a imitar. Ha llegado entonces la hora de innovar. “Cuando ya te has ocupado de los grandes temas, tienes que ir a colectivos y a temas estratégicos y ahí ya tienes que ir a buscar qué puedes hacer por los peatones, qué puedes hacer por los motoristas, qué puedes hacer por los ciclistas, qué puedes hacer por la gente mayor o por las salidas de vía”, reflexiona el director de la DGT.

Las cifras todavía dejan cierto margen de actuación. En España mueren al año aproximadamente unas 500 personas atropelladas, 250 en ciudad y 250 en carretera. Otras 500 pierden la vida por salidas de vía y cerca de 400 en accidente de moto. La velocidad está presente en la mayor parte de estos accidentes.

El equipo de Pere Navarro deja algunas pistas al nuevo Ejecutivo. El intento frustrado por falta de tiempo de reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora en las calles con un carril por sentido o el fomento del uso de la bicicleta son algunas de las medidas que la DGT pretendía implantar para reducir el número de atropellos. También se quedó en el tintero la conducción acompañada, para mejorar las habilidades al volante de los nuevos conductores.

Las víctimas de accidentes piden al nuevo Gobierno del PP que continúe con la misma política de seguridad vial desarrollada por el PSOE. “Rubalcaba recibía cada día un SMS con el número de muertos”, recuerdan en Tráfico.