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“Si mañana nos hundimos como país, ¡no pasa nada!”

El inventor Pau García-Milá creó una forma de intercambiar documentos en la nube

Pau García-Milá, inven

Inventor en la nube, casi nada. Las crónicas cuentan que Pau García-Milá, 24 años, hace siete que inventó una forma de intercambiar documentos en la nube, con un amigo del que le separaban tres casas en Olessa de Montserrat, Barcelona. A partir de ahí no cesó de inventar, y ahora es director general de eyeOs, que marca el ritmo mundial en la escritura en la nube. Ayer mismo lo entronizó la Fundación Rafael del Pino como Imagen de España. Un entusiasta que no se rinde. ¿Por qué? “Porque hay que reinventarse constantemente. Porque no hay que vivir sufriendo por lo que pasará mañana. Mañana es lo único que llegará, seguro, queramos o no”.

Viene de un viaje, se va a otro y está a punto de poner en marcha una red social (entre otros socios con su amigo Andreu Buenafuente, quien define a Pau como “un hombre sabio en un cuerpo joven”). “Hay dos maneras de enfocar la crisis: qué haré cuando pase esto, y llenar mil páginas con ideas para hacer cuando pase la tormenta. Y otra forma es decir: mañana llegará, así que ponte a trabajar, haz todo lo que puedas en medio de la tormenta”, explica el joven catalán. Porque el porvenir no está escrito.

No hay que vivir sufriendo por lo que pasará mañana

Dice Pau, cuando le pregunto si vislumbra épocas mejores: “¡Seguro! ¡Y épocas peores! Si mañana vuelve la peseta y nos hundimos como país en Europa, ¡pues no pasa nada, seguiremos haciendo cosas! Quizá solo podamos vender en España porque nos han excluido de la UE, bueno, pues tiraremos adelante y haremos otras cosas. ¡No rendirse! es la cuestión”.

Su invento, compartir en la nube, nació de una necesidad, crear algo útil para comunicarse entre ellos. “Luego resultó que era útil para la gente. Desde cualquier lugar del mundo te puedes conectar a cualquier ordenador y seguir trabajando como si estuvieras en tu oficina”. No pierdes la información si pierdes el ordenador, porque no lo necesitas, eres más móvil, y tendrás una sola versión del mismo documento, no miles, “y así no te lías”. Él y su amigo Marc Cercós empezaron a deducirlo “casi jugando”, y ahora Pau lleva por el mundo su invento envuelto en una nube de proyectos. “Pero con los pies en el suelo. Como ahora mismo. Ahora acabo de aterrizar en Madrid”. Por poco tiempo. Lo condecoraron y luego se fue a Barcelona, a Olessa. Está en la nube, pero le encanta que sepamos deletrear el nombre de su pueblo.