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Profesionales, además de esposas, en La Moncloa

Una científica, esposa de Rubalcaba, y una economista, de Rajoy, salen puntualmente del segundo plano para arropar a sus maridos en la campaña

Alfredo Pérez Rubalcaba abraza a su esposa, Pilar Goya, tras su proclamación como candidato.

No tienen ningún cargo orgánico en el PSOE o el PP, los dos partidos con más posibilidades de gobenar. Aunque su criterio es importante, no deciden ni mandan. Pero una de estas dos mujeres será testigo de excepción de los pasos que de el próximo presidente del Gobierno y lo acompañará al Palacio de la Moncloa: Pilar Goya Laza, de 60 años, esposa del candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y Elvira Fernández, Viri, de 46, casada con el aspirante del PP, Mariano Rajoy. Dos mujeres que compartían la firme intención de permanecer en un discreto segundo plano y durante años lo han conseguido, pese a las dilatadas carreras políticas de sus maridos. La trascendencia de lo que se juega en esta campaña electoral las ha terminado empujando hacia los focos.

Pilar Goya es rubia, de buena planta, elegante, no tiene hijos y está casada con Rubalcaba desde hace 33 años, aunque llevan más de 40 juntos. Nacida en Vitoria, ha vivido casi toda la vida en Madrid y es una brillante científica que encabeza el Instituto de Química Médica del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es vicepresidenta de la Real Academia de Química, dirige tesis doctorales y es autora de más de 120 publicaciones científicas y numerosas patentes internacionales. “Su especialidad fue la química de heterociclos, tema de su tesis doctoral, dirigida por el profesor Manfred Stud”, explica el científico José Elguero, con quien Goya ha colaborado en buena parte de sus trabajos en el CSIC. “Pero ahora se puede decir que es el tratamiento del dolor”. En los últimos años se ha especializado en el diseño y la síntesis de compuestos que puedan tener actividad farmacológica. Su última publicación, junto a la catedrática de Farmacología y Nutrición de la Universidad Rey Juan Carlos Isabel Martín, lleva por título, precisamente, El dolor.

Pilar Goya, en la conferencia política del PSOE, a primeros de octubre.

Habla tres idiomas (inglés, francés y alemán), además de español, y además dedica su escaso tiempo libre a la ONG Save the Children, de la que es vicepresidenta. Sus conocidos la definen como una persona inteligente, responsable, capaz, meticulosa, con gran capacidad de concentración y muy trabajadora. En un plano más personal destacan que es cariñosa, cercana, generosa, inquieta, buena encajadora y perfeccionista. Pero, sobre todo, muy divertida. “Está superpreparada”, explica su amiga íntima Pilar Tigeras, esposa del amigo de la infancia de Rubalcaba, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky. “Podría hablar perfectamente de pintura, de música, de vinos… y sobre todo de ciencia, en todos los idiomas”. “Haría un muy buen papel sin ninguna duda", agrega Lissavetsky. “Es una relaciones públicas de primera”.

Pilar Goya es una brillante investigadora que además dedica su escaso tiempo libre a Save the Children

Conoció a Rubalcaba cuando ambos estudiaban en la facultad de Ciencias de la Complutense de Madrid y juntos se iniciaron en el activismo político en la universidad, entraron en el PSOE (aunque ella milita en la agrupación madrileña de Chamberí, donde vivió con sus padres, y él en la del lugar donde residen) y han compartido en las duras y en las maduras algunos de los momentos más importantes de la historia de este país: de los difíciles estertores del último Gobierno de Felipe González, en el que Rubalcaba era portavoz, hasta los muchísimos atentados de ETA, las bombas del 11 de marzo de 2004 o, más recientemente, el comunicado del cese definitivo de la violencia etarra.

Elvira Fernández es morena, también muy atractiva, sobria en el atuendo y, como aseguran quienes la conocen, terriblemente tímida o "pura discreción", como matizan otros. Aunque también destacan que es inteligente, culta, cariñosa, exquisita en el trato, fina y elegante, pero moderna. “Es de esas personas que, sin adornos ni aderezos, todo le cae bien”, explican. También la definen como una persona muy sencilla, que “no va de nada”. “Es lista, pero de las que no lo demuestran todo el rato”, agrega otra fuente.

Elvira Fernández abraza a Mariano Rajoy la noche electoral del 9 de marzo de 2008.

Pontevedresa como su marido, compartían la misma pandilla y se hicieron novios cuando él ya había rebasado la cuarentena. Lo siguió a Madrid y se casó con él en la Navidad de 1996, cuando Mariano Rajoy ya era ministro del Gobierno de José María Aznar. Tienen dos hijos varones, Mariano y Juan, de 12 y cinco años. Es economista, y desde un puesto técnico se ha especializado en la adquisición de catálogos audiovisuales, primero en Antena 3 y, después, cuando la cadena fue comprada por Telefónica, en Admira y luego en Telefónica Contenidos, donde hasta hace bien poco nadie sabía quién era ella. Pero no ha optado a una carrera en la empresa y se ha centrado más en el cuidado de sus hijos, según explica un antiguo compañero.

Comparte con su esposo una reciente afición al ejercicio físico y todas las mañanas caminan rodeando la urbanización de Aravaca (Madrid), donde viven. Rajoy ha explicado que, cuando viaja, utiliza una máquina en el gimnasio. También hacen ejercicio juntos en verano en el Club Naútico de Sangenjo (Pontevedra), donde pasan las vacaciones.

 

Una de las más conocidas imágenes de Elvira Fernández es la de la noche de las elecciones de marzo de 2008, cuando el PP había comenzado la campaña como claro favorito y la cerró como perdedor. Cuando Rajoy, candidato a la presidencia por segunda vez, salió a saludar a la militancia reunida frente a la sede de la calle de Génova, ella saltó también al balcón y se abrazó a él por la cintura, en un gesto con el que parecía querer ayudarle a sostener todo el peso de la derrota.

Está superpreparada. Podría hablar de pintura, de música, en todos los idiomas”

PILAR TIGERAS

 

Frente a esta imagen, hay otra más reciente y menos dramática, que evidencia cómo han cambiado las tornas. A mediados de octubre, cuando el PP celebró su convención política y las encuestas ya apuntaban la presumible victoria de Mariano Rajoy, el candidato se atrevió a un acto impensable hace bien poco: se acercó a su esposa tras su intervención final ante el plenario y en medio de la masa enfervorizada la besó en los labios.

En una escena similar el gran público pudo ver por primera vez a Pilar Goya. Fue el pasado 8 de julio, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, cuando Rubalcaba rubricó su proclamación como candidato con un discurso ante la plana mayor del partido. Ella asistía por primera vez a un acto público del PSOE. Y fue la primera persona a quien el candidato socialista se dirigió nada más terminar su intervención, para abrazarla.

Elvira Fernández y Mariano Rajoy en su casa.

Desde entonces estas dos mujeres son presencias fijas en los días clave de PP y PSOE. No es que ahora hayan decidido asumir un papel político, pero sí se prodigan más. Y las dos han aceptado en diferentes momentos posar con sus esposos para este suplemento. Pero, escudándose en ese segundo plano que prefieren mantener, también las dos han declinado ser entrevistadas para elaborar este reportaje.

Fernández, que, según las encuestas, es la que tiene más papeletas para acompañar a su marido a La Moncloa —si finalmente se mudan al palacio presidencial—, ha pedido incluso una excedencia en su empleo para viajar con Rajoy durante la campaña, mientras Goya mantiene su actividad profesional como siempre.

No es anecdótico. Viri, como conocen todos en el PP a la esposa de Rajoy, es un pilar fundamental para el candidato popular, según explican quienes la conocen. No milita en el partido, pero su criterio y sus consejos son importantes para él. Y al mismo tiempo, ella ha construido su vida con la vista puesta en que lo importante era la carrera de Rajoy.

De puertas afuera, Elvira Fernández ha cultivado un perfil en el polo opuesto de lo que supuso para el PP que Ana Botella fuera la esposa de José María Aznar. La hoy teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid mandaba mucho en el partido y a nadie se le escapaba, pese a no tener entonces cargo orgánico. La prueba es que con el tiempo ha terminado con una carrera política propia. Nada más lejos de la personalidad de Fernández. “Le interesa la política, que lógicamente es una de las principales conversaciones en su casa, pero no como protagonista”, explica un viejo amigo de la pareja, el productor de cine José Manuel Lorenzo.

Elvira Fernández es un pilar fundamental para el candidato del PP. No milita, pero su criterio es importante para él

En cambio, Pilar Goya tiene una relación diferente con su marido, que le permite estar alejada de la campaña sin que eso deje un vacío. Como explican sus amigos íntimos Lissavetsky y Tigeras, la clave de una relación que dura más de dos décadas está precisamente en que cada uno se ha guardado su faceta profesional como un ámbito personal y ha guardado el respeto por la parcela individual de cada uno. “Cada uno mantiene una vida profesional plena, que les permite tener referencias propias, sin necesidad del otro", puntualiza Tigeras. “Es una mezcla de amor, amistad y complicidad”. Sin embargo, agrega Lissavetsky, el crecimiento ideológico de la pareja ha sido común. “Si ella no estuviera igual de comprometida políticamente como lo está Alfredo, habría un desfase”, aclara.

Pilar Goya y Alfredo Pérez Rubalcaba en su casa.

Sobre el papel que desempeñaría la esposa de quien resulte elegido jefe del Gobierno, tanto PSOE como PP optan por un perfil similar para un puesto que no tiene contenido, salvo el meramente institucional como acompañante en actos y viajes oficiales o encuentros con mandatarios extranjeros de visita en el país. Ambos partidos prefieren una absoluta discreción.

En el PSOE explican que Pilar Goya se mantendría centrada en su profesión, con un papel incluso más reservado que Sonsoles Espinosa, la esposa del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. “Ella ni siquiera canta”, puntualizan las mismas fuentes, en referencia a que lo tendría más fácil, ya que la carrera musical de la esposa de Zapatero le ha valido una mayor exposición pública, a veces no deseada. En el PP señalan abiertamente que Elvira Fernández se distinguirá también de Espinosa, si llega el caso, pero por otras razones: le reprochan a esta haber hecho dejación de funciones en muchos actos a los que Zapatero ha ido solo.

Le interesa la política, que es lógicamente la principal conversación en su casa, pero no como protagonista"

JOSÉ MANUEL LORENZO

También ha sido el PP el que ha puesto objeciones a la futura residencia presidencial. Rajoy ha dejado caer en una entrevista en Antena 3 que él preferiría permanecer en su casa y ha recordado que ni siquiera se mudó al Ministerio del Interior, —que por seguridad cuenta con un piso para el ministro en el mismo edificio—, cuando ocupó el cargo. Aunque luego admitió que, si resulta necesario, se mudará al palacio de La Moncloa, como todos los presidentes.

Rubalcaba, que también ha sido ministro de Interior, sí vivía en las dependencias oficiales y regresó a su casa de siempre el pasado verano tras dejar sus cargos en el Gobierno. Es previsible por tanto que no pusiera objeciones a vivir en La Moncloa.

Una de las dos, Goya o Fernández, tendrá que adaptar su carrera profesional, en una residencia a la que Ana Botella tachó de "inhabitable para una familia normal", para acompasarla a la nueva tarea de su marido.

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