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Entre corbatas y protocolo

La conferencia está marcada por anécdotas como la inusual indumentaria de algunos dirigentes de Bildu, el carisma de Kofi Annan y la extrema puntualidad

La ex primera ministra de Noruega, Gro Harlem Bruntland, junto al abogado sudafricano Brian Currin, miembro del llamado Grupo Internacional de Contacto (i), y el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano. Ampliar foto
La ex primera ministra de Noruega, Gro Harlem Bruntland, junto al abogado sudafricano Brian Currin, miembro del llamado Grupo Internacional de Contacto (i), y el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano. EFE

No fue fácil competir con la corbata del histórico dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria o el impecable traje del diputado general de Gipuzkoa, Martín Garitano, pero el exsecretario general de la ONU Kofi Annan, uno de los principales asesores internacionales invitados, brilló con su presencia y carisma en la Conferencia de Paz celebrada en el Palacio de Aiete, antigua residencia estival de Franco.

Todo estaba dispuesto desde las seis de la mañana. El parque cerrado al público, los efectivos de seguridad en las inmediaciones, aunque resultó llamativo el discreto número de agentes de la Ertzaintza. Hubo quien se acercó a la verja principal para intentar como cualquier otro día atravesar el parque o simplemente hacer deporte. Dos corredores, en plan espontáneos, cruzaron el parque ante la sorpresa de la organización.

A las 13 horas comenzaron a llegar los seis líderes internacionales con diferencia de tres minutos. Kofi Annan, que llegó la víspera a San Sebastián, fue el primero de los asesores en acceder al palacio. Las otras cinco personalidades viajaron este mismo lunes mismo a la capital donostiarra.

El exprimer ministro irlandés Bertie Ahern, el líder del Sin Feinn Gerry Adams, la exprimera ministra noruega Gro Harlem Bruntland, el exministro de Interior y Defensa de Francia, Pierre Joxe, y, el último, Jonathan Powell, el que fuera jefe de gabinete del exprimer ministro británico Tony Blair, al igual que Koffi Annan, llegaron cada uno en un Audi negro. Lo primero que hicieron fue reunirse en un sala para intercambiar impresiones y a las 14 horas, con una puntualidad que fue destacada, se dio inicio a la conferencia.

Sin apenas tiempo para degustar el ágape preparado por la organización, las casi 50 personas convocadas a la conferencia se reunieron alrededor de una mesa en forma de U en la sala Gandhi de la Casa de la Paz.

Organizada por Lokarri, la conferencia contó con un grupo de asesores en protocolo y un equipo de azafatas. La organización destacó que “fue un trabajo intenso al tratarse de personalidades de tantísimo nivel”.

La expectación creada en torno a la conferencia internacional sobre el final del terrorismo se tradujo en la presencia de 70 medios de comunicación, el 15% internacionales y más de 200 periodistas acreditados. La organización habilitó para la prensa espacios en la Casa de Cultura de Aiete y en el jardín.

Si empezó con puntualidad, el final no iba ser diferente con la lectura de las conclusiones. A las 17 horas salió primero el diputado general, Martín Garitano, representantes de los partidos políticos presentes —a excepción de UPyD y PP—, sindicatos y organizaciones. A continuación fueron los seis asesores quienes, como broche final a la jornada leyeron la declaración en la que hacen un llamamiento a ETA para el “cese definitivo de la actividad armada”. El texto estaba redactado en cuatro idiomas; castellano, euskera, francés e inglés. Como anécdota curiosa la declaración en castellano y euskera estaban datados el 17 de octubre de 2012. ¿Será premonitorio el recorrido que aún falta en el proceso de paz?

Este lunes por la tarde los seis líderes internacionales abandonaron San Sebastián tras finalizar la reunión. Las extrictas medidas de seguridad no permitieron que trascendiese ni el rumbo que tomaban cada asesor ni el aeropuerto de partida.

La nota de color en una jornada con una enorme transcendencia política, hay quien hacía un paralelismo entre el Palacio de Aiete con el Castillo de Stormont —donde se firmaron los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998 para el final del IRA— la puso la indumentaria de algunos de los representantes políticos de Bildu poco habitual en la iconografía de los independentistas. Garitano no pasó desapercibido vestido de traje gris oscuro, camisa azúl y corbata de rayas. Rufi Etxeberria, también lució corbata —la primera que se ponía— camisa azul y chaqueta marrón de antelina.