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Profesores y médicos, indignados con Mas

Los profesionales avisan que no se puede ofrecer la misma atención con menos recursos

Sindicatos y entidades critican la insistencia de Mas en defender ajustes en servicios básicos

Un momento de una manifestación en Breda (GIRONA) en protesta por el cierre de centros sanitarios.
Un momento de una manifestación en Breda (GIRONA) en protesta por el cierre de centros sanitarios. EFE

Lo que queda claro tras dos días escuchando al presidente catalán Artur Mas en el debate de política general, es que el Gobierno no tiene intención de dar marcha atrás a ningún recorte. Mas ha defendido llevar adelante “medidas impopulares” por responsabilidad y para salvaguardar el Estado del Bienestar. El curso escolar, valoró, ha empezado bien. La calidad de la atención sanitaria, defiende el Gobierno, no se está viendo comprometida. Los representantes de ambos sectores, sin embargo, no están de acuerdo: defienden que no se puede esperar conseguir más con menos recursos y son los ciudadanos, al final, los que saldrán perjudicados.

Los sindicatos de la enseñanza alertan de que no puede haber la misma calidad en un curso en el que, según datos del propio Gobierno, hay 21.000 alumnos más. La Generalitat asegura que el personal es el mismo, pero los representantes de los trabajadores defienden que este curso hay entre uno y tres profesores menos por centros. La secretaria general de la Federación de Educación de CC OO, Montserrat Ros, resume la situación con una gráfica expresión: “Se nos mueve la tierra bajo los pies, desde la educación de cero a tres años hasta la universidad”. Ros asegura que las grandes universidades han registrado “pérdidas netas de entre 200 y 300 profesores”, que se “han cerrado titulaciones, se han externalizado servicios de administración y se ha prescindido de profesores contratados por horas”.

En el caso de la primaria y secundaria, la responsable sindical incide especialmente en la merma de la calidad que han supuesto los recortes de auxiliares de educación especial y “vetlladores” [asistentes para niños con discapacidades] y en los recortes “de entre el 40% y la totalidad” de ayudas a partidas como las que reciben las AMPAS o el transporte. El Departamento de Enseñanza, no obstante, señala que este curso ha contratado más horas de "vetlladores" que el año anterior, por lo que niega la existencia de recortes en este apartado.

Ros alerta también del “drama” que supone para las residencias para discapacitados la congelación del pago de los conciertos: “La mayor parte de estas empresas son fundadas por asociaciones de usuarios, padres y madres que han conveniado módulos para sobrevivir”. “El 60% de estas empresas será incapaz de garantizar el pago de salarios”.

Pep Barceló, portavoz de USTEC, califica de “impresentable” hablar de normalidad y de la misma calidad de otros cursos un año en el que hay 21.000 alumnos más. “No tiene consistencia, es feo decir algo así a la ciudadanía”. Barceló considera especialmente grave los recortes para los alumnos con necesidades especiales, porque “rompe el modelo de escuela inclusiva que se ha levantado durante muchos años”. Por parte de ASPEC, su secretario general, Xavier Masó, alerta de que la Generalitat “enseña números muy graciosos”, porque a la hora de asegurar que no ha habido reducción de plantillas, “contabiliza también a profesores que no están en ejercicio, porque están, por ejemplo, en el Departamento o en comisión de servicios”. Su homólogo en CGT, Emili Cortavitarte, expresa su “perplejidad” ante las palabras de Mas y habla de un recorte de entre uno y tres profesores por centro. Habla por teléfono desde La Garriga, y asegura que el centro que está visitando está lleno de pancartas contra los recortes. “Él sabe que no tragamos con este discurso, no se puede hablar de la misma calidad con 21.000 alumnos más, con menos interinos, sin sustituir a los maestros que se jubilan, etc”.

Mas tampoco ha logrado convencer a los representantes de los trabajadores sanitarios. El sindicato de Médicos de Cataluña lleva tiempo en una vorágine de decisiones y noticias. El Instituto Catalán de la Salud les propuso a médicos y enfermeros reducirse un 50% el complemento de destino, a descontar de sus pagas de Navidad, y aplazar otros cobros, como el de guardias. “Si a una persona el médico le indica que tiene que cambiarse la prótesis en mayo y le retrasan su operación a septiembre, ¿No es eso un grave deterioro de la calidad asistencial? La calidad de la sanidad no se mide por el aumento o la disminución del número de fallecimientos. Se mide por la capacidad del sistema para evitar el dolor y dar respuesta a las necesidades de los pacientes”, razona Antoni Gallego, secretario general del sindicato de Médicos de Cataluña. La consejería de sanidad, dice, siempre les ha abierto las puertas para reunirse, pero con poco éxito. “Nos oye hablar, pero no nos escucha”, lamenta Gallego.

Para Montserrat Peña, secretaria autonómica del sindicato de enfermería Satse, lo que está ocurriendo es “increíble”. Lo que más le preocupa a ella es que no se está negociando nada. “Nos enteramos de la mayoría de recortes por los medios de comunicación. Cuando llegamos a las reuniones, ya está todo decidido. ¿Por qué dicen que están negociando con los sindicatos? No es verdad. No nos dan ni la documentación que pedimos”, se queja Peña. La calidad del servicio, dice, no se está resintiendo en exceso, aunque hay una enorme sobre carga de trabajo. “No se nota en exceso gracias a que esta es una profesión vocacional y si una enfermera está atendiendo a un enfermo y no ha terminado, se quedará aunque haya acabado su turno, porque hablamos de personas”, asegura. “En sanidad no se puede trabajar solo con números ni decidir desde un despacho. Hay que dejar hablar a los profesionales”, zanja.