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Los presos disidentes de ETA urgen a abordar la reparación de las víctimas

Los disidentes aseguran que suscriben punto por punto el Acuerdo de Gernika, que rechaza la violencia terrorista

Los presos disidentes de ETA agrupados como el colectivo Presos comprometidos con el irreversible proceso de paz han señalado en un comunicado difundido esta tarde que "ya es hora de abordar si dilación el reconocimiento y la reparación de las víctimas y la reconciliación social". Los reclusos, internos en Nanclares de Oca (Vitoria), muestran su compromiso con el Acuerdo de Gernika "en todos y cada uno de sus puntos". El comunicado anticipa un esperado comunicado del colectivo de presos de la banda, que mayoritariamente habría suscrito el acuerdo de Gernika, en el que, aunque con condiciones, se solicita a ETA que abandone definitivamente la violencia.

Los presos etarras, la mayoría expulsados de la banda, reafirman "apuesta inequívoca" por un proceso de paz "irreversible" por lo que ofrecen su disposición para "afrontar y alcanzar una convivencia pacífica".  En su comunicado, los internos de Nanclares aseguran que, además de suscribir el acuerdo de Gernika, también llamado para un escenario de paz y soluciones democráticas, quieren "reivindicar su cumplimiento sin más demora ya que después de un año no se ha avanzado en la  mayoría de los puntos suscritos".

A su entender, en relación a los puntos en los que se recogen los derechos de los presos, además de redactarlos "hay que ir rompiendo viejos tabúes y avanzar en la reflexión propia de cada preso" para que se pueda llevar a efecto lo acordado".

Estos reclusos, muchos de ellos exdirigentes de ETA y algunos, como Urrusolo Sistiaga, de los terroristas más sanguinarios, exigían a la banda que optara exclusivamente por las vías pacíficas y que iniciara un nuevo proceso en el que pudieran participar los presos etarras. 

La cárcel de Nanclares es centro de la vanguardia de la política penitenciaria aplicada por Interior desde el fracaso del proceso de negociación iniciado en 2006. Entonces su titular, Alfredo Pérez Rubalcaba, observó que la ruptura de la tregua fue traumática para los presos de ETA y decidió incluir las cárceles dentro de su plan para debilitar a la banda. A finales de 2008 ordenó concentrar a varios reclusos etarras distanciados de la organización en las cárceles de Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias), todas cercanas al País Vasco.

De los últimos etarras arrepentidos en ingresar en ese centro penitenciario ha sido Valentín Lasarte, responsable de los asesinatos de Fernando Múgica o Gregorio Ordóñez. Todos los presos disidentes han dado el paso de pedir perdón a las víctimas e indemnizarlas. Estos reclusos han accedido a permisos regulares y pueden salir de la cárcel para trabajar o estudiar.

Comunicado íntegro

Este es el comunicado íntegro de los presos disidentes:

"El grupo de ‘Presos comprometidos con el Irreversible Proceso de Paz’ queremos manifestar lo siguiente:

1/ Tal y como anteriormente en diversas ocasiones hemos manifestado, queremos hacer público nuestro acuerdo con lo recogido en el “Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas”. En la víspera de su aniversario queremos reiterar nuestro compromiso con el acuerdo de Gernika en todos y cada uno de sus puntos.

2/ Además de firmar el  “Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas” queremos reivindicar su cumplimiento íntegro sin más demora ya que después de un año, no se ha avanzado en la mayoría de los puntos suscritos. En relación al punto que recoge los derechos de los presos y presas, creemos que además de redactarlos hay que ir rompiendo viejos tabús y avanzar en la reflexión propia de cada preso/presa para que se puedan llevar a efecto lo acordado en dicho Acuerdo.

3/ Así mismo, tal y como está acordado en otro de los puntos, también creemos que es hora ya de abordar sin dilación el reconocimiento y la reparación de las víctimas y la reconciliación social. Reafirmamos nuestra apuesta inequívoca por un proceso de paz irreversible por lo que queremos mostrar una vez más nuestra disposición para, en lo que podamos aportar, afrontar y alcanzar una convivencia pacífica en nuestro país.

Presos comprometidos con el Irreversible Proceso de Paz"

El debate sobre el acuerdo de Gernika ha sido impulsado por la izquierda abertzale, que ha llevado ese documento a las prisiones para atraer a sus tesis al mayor número de reclusos —hay muchísimos más etarras presos que libres— aprovechando que ETA ha perdido en gran medida el control sobre sus presos.

El documento es inequívoco al optar por el definitivo abandono de la actividad armada, ya que el primer punto para llegar a “una situación de no violencia con garantías” pasa por el alto el fuego de ETA que ya está en vigor “como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”. También exige el acatamiento de los llamados Principios Mitchell y el primero es claro: “El desarme de todas las organizaciones paramilitares”.

El documento, además, contiene apartados especialmente destinados a los presos, aunque para ello tienen que decidir abandonar la “defensa política de su causa”, la que ha impuesto ETA tradicionalmente, para pasarse “a una defensa jurídica y, por lo tanto, acatar el Código Penal”.

Gernika habla, por ejemplo, de la concesión de libertades condicionales a todos los presos que cumplan los requisitos legales o de la abolición de la denominada doctrina Parot (en proceso de revisión en el Tribunal Constitucional) o la liberación de los presos enfermos (José Ramón Fioruria, condenado a 40 años y con un grave cáncer de vejiga, que ha abandonado la prisión). Y esas condiciones son las que ahora los presos disidentes reclaman que se cumplan "sin más demora".