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El aroma del pacto del Majestic

La flor y nata de los empresarios catalanes, muchos próximos a CiU, se reúnen con Rajoy

CiU y el PP son socios en varias instituciones catalanas, aunque cada día están a la greña en Cataluña, ya sea por sus diferencias por la reforma de la Constitución o por la inmersión lingüística. Pero ayer no hubo ni rastro de esos roces. El Palace Hotel reunió a la flor y nata de los empresarios catalanes, muchos próximos a CiU, conscientes de que se encontraban ante el probable próximo presidente del Gobierno. El líder del PP tuvo cuidado para no pisar terrenos resbaladizos y lanzó guiños de complicidad. Ni siquiera dio un portazo al pacto fiscal (eufemismo acuñado por CiU para no hablar de concierto económico), reivindicado por la Generalitat y las patronales catalanas, incluida Fomento del Trabajo, que dirigió Juan Rosell, actual presidente de la CEOE. “Escucharé a todo el mundo con mucha atención. Ya veremos si llegamos a un entendimiento o no, pero pondré la mejor voluntad”, dijo.

Rajoy se esmeró en reconstruir puentes, rotos por el Estatuto, y la cita desprendió el aroma del pacto del hotel Majestic de 1996, cuando CiU selló la alianza con el Gobierno en minoría de Aznar. Sentado entre Miquel Roca, exlíder de CiU y padre de la Constitución, y el Conde de Godó, Rajoy contestó media docena de preguntas de los invitados, que sintetizó Roca en el escenario. El micrófono no pasó de mano en mano. ¿Hará el PP una campaña anticatalana para sacar rédito en el resto de España?, se le preguntó. “Sería disparatado y una irresponsabilidad si apostásemos por dividir”, replicó Rajoy, que invitó a CiU, aunque tenga mayoría absoluta, a sumar sinergias: “Esto no se saca adelante solo”.

No habló de la inmersión y nadie le preguntó. Fuera de Cataluña, Rajoy se comporta como un firme defensor del bilingüismo en las aulas —“no quiero adoctrinar a nadie; quiero libertad”—. Ayer despachó el asunto citando un lema electoral del PP catalán en 2010. “Hay que incidir en lo que nos une y no en lo que nos separa”, dijo, tras estimar que el conflicto se había “sobredimensionado” por la Diada y la campaña. En tono amistoso, Roca le avisó de que la posición del PP sobre la lengua sí puede desunir y confió en que solucione el conflicto.