Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
JULIA MARTÍNEZ | Farmacéutica rural

“Muchos no aguantarán hasta septiembre”

Los impagos a las farmacias por parte de la Junta de Castilla-La Mancha han agravado la situación de las pequeñas farmacias

La vocal de Farmacia Rural del Colegio de Guadalajara, Julia Martínez López. Ampliar foto
La vocal de Farmacia Rural del Colegio de Guadalajara, Julia Martínez López.

La crisis por los impagos de la Junta a las farmacias es mucho más acusada en las zonas rurales. Lo sabe bien Julia Martínez López, vocal de Farmacia Rural del Colegio de Farmacéuticos de Guadalajara y de la Sociedad Española de Farmacia Rural. Dispensa los medicamentos a los 189 vecinos de la localidad alcarreña de Villanueva de Alcorón. Reconoce, al otro lado del teléfono, que la situación es “muy dura” después de “cuatro meses adelantando el pago de las medicinas” sin recibir ni un euro por parte del Gobierno.

La farmacéutica desvela que los proveedores han dejado de servir a varios de sus colegas porque no pueden pagar. “A este paso”, afirma, “no creo que muchos aguanten hasta mediados de septiembre”.

Julia critica la actitud de la Junta, que únicamente insiste en que no hay dinero pero no explica por qué no adelanta la elaboración del plan de pagos. Propone que el Gobierno regional busque mecanismos para obtener “financiación global” y evitar que cada farmacéutico tenga que negociar individualmente sus créditos con el banco. “Las cajas ofrecen préstamos a un interés especial por tratarse del gremio, pero exigen tu patrimonio como aval. Muchos lo tienen hipotecado o, sencillamente, no lo tienen. ¿Qué pasa en esos casos?”, se lamenta.

La representante de los farmacéuticos rurales constata que el impago ha generado una espiral que afecta a la oferta de los medicamentos. “Si no podemos pagar a los almacenes que nos surten, ellos, a su vez, no pueden comprarlos y nosotros notamos que empiezan a no disponer de todos los productos que necesitamos”.

Julia reclama soluciones. “Se equivocan si creen que el peligro es para los farmacéuticos. Es para la población rural que no tiene fácil acudir a otras localidades a comprar medicamentos. Al final tendrán que ir a otra comunidad, porque aquí todos estamos igual de mal”.