Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Incubadoras para la ‘Gran Transformación’

Hay que regenerar el tejido económico, social, ambiental y anímico, hasta hacerlo compatible con las necesidades de la Agenda 2030. Es la gran oportunidad de sentar las bases para generar nuevos modelos que permitan a la sociedad salir fortalecida

Pronto se cumplirá un año del inicio de la pandemia, y los Estados de la UE se enfrentan a su propia encrucijada.
Pronto se cumplirá un año del inicio de la pandemia, y los Estados de la UE se enfrentan a su propia encrucijada.Lusmore Dauda

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En junio de 1947 el Secretario de Estado George C. Marshall pronunció un discurso que definiría la respuesta de Estados Unidos a la reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial. “La solución está en romper el círculo vicioso y restaurar la confianza del pueblo europeo en el futuro económico de sus propios países y en Europa como conjunto”.

Pronto se cumplirá un año del inicio de la pandemia, y los Estados de la Unión Europea (UE) se enfrentan a su propia encrucijada. Esta vez parecen haber entendido que un nuevo error como el que supuso la gestión de la crisis de 2008 les dejaría profundamente dañados, de ahí que los dirigentes europeos hayan decidido dar un paso al frente y liderar algo que debería ser mucho más que una reconstrucción.

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Se trata de regenerar el tejido económico, social, ambiental y anímico, hasta hacerlo compatible con las necesidades de la Agenda 2030. La gran oportunidad —posiblemente la última— de sentar las bases para generar nuevos modelos que permitan a la sociedad salir fortalecida social, medioambiental y económicamente. Si la recuperación es retornar al estado previo a esta crisis, la regeneración conlleva desarrollar mejores sistemas de protección social y sanitaria, ciudades más justas y resilientes mejor conectadas con el mundo rural, una nueva industrialización, una verdadera apuesta por la Investigación y la innovación que sea capaz de generar empleo verde y territorios con futuro.

Se recoge así el mensaje que enviaba el Secretario Ban Ki-moon en Road to dignity y que inspiró la Agenda 2030, apostando por renovar y reformular con los retos actuales el contrato entre las instituciones y la ciudadanía, y entre esta y el entorno que le acoge.

No es solo una cuestión de dinero. Resulta vital reforzar la capacidad emprendedora del Estado, dotándole de la debida anticipación. Un Estado emprendedor es uno que entiende su liderazgo como la capacidad de articular actores en espacios híbridos de innovación en los que las empresas, las administraciones y las organizaciones sociales y de conocimiento encuentren los incentivos y los medios para colaborar de manera profunda y continuada.

Tomen el caso sueco como avanzadilla: agencias de la Administración Pública, en colaboración con el sector privado, el social y la academia, han lanzado 17 plataformas de colaboración en misiones estratégicas para el país con el objetivo de encontrar soluciones sostenibles a los desafíos globales y aumentar la competitividad de Suecia en el escenario internacional. Uno de estos programas, Viable Cities, alineado con las misiones europeas de Horizonte Europa, está desarrollando nuevos modelos de cooperación entre ciudades, industria, academia y sociedad civil para acelerar la transición de las ciudades suecas hacia la sostenibilidad. En 12 años invertirán 100 millones de euros entre financiación pública y privada.

La plataforma El Día Después (EDD) nació con el mismo objetivo. Partiendo del impulso de organizaciones y personas procedentes de la sociedad civil, la academia y el mundo empresarial, se ha convertido en una coalición de improbables dispuesta a hibridar capacidades, recursos e ideas, convirtiendo el shock inicial en una oportunidad para plantear transformaciones ineludibles. Hasta este momento, la plataforma ha logrado congregar semanalmente a decenas de especialistas y tomadores de decisiones en torno a comunidades de conocimiento y de práctica, caracterizadas por la diversidad ideológica de sus miembros y por la heterogeneidad de sus organizaciones de procedencia —empresas, administraciones, universidades y organizaciones sociales. Un mismo propósito les ha unido: convertir esta crisis en el lanzamiento de la Gran Transformación.

Hoy, EDD se ha convertido en un verdadero espacio híbrido y abierto para la colaboración “público-privada-social”, con procesos de trabajo y de “facilitación” estables, desarrollados colaborativamente, de forma complementaria a otras redes y foros preexistentes para potenciar la inteligencia colectiva, “hackeando” las lógicas de silos organizativos e institucionales que dañan la capacidad de respuesta creativa de nuestra sociedad.

La plataforma El Día Después (EDD) se ha convertido en un verdadero espacio híbrido y abierto para la colaboración “público-privada-social”

Un ejemplo esperanzador de todo ello es la propuesta europea —fruto de la iniciativa de Misiones del programa Horizonte Europa— de demostrar que en 2030 puede haber 100 ciudades europeas climáticamente neutras y, por tanto, saludables e inclusivas. Después de un año de intenso trabajo, su panel de expertos ha llegado a la conclusión de que esta misión, crucial para nuestro futuro, solo será posible si se hace “con y para la ciudadanía”. La revolución del modelo de movilidad, la rehabilitación integral de barrios y viviendas, o la cobertura social, no serán posibles a base de inversiones y proyectos convencionales, sino que exigirán iniciativas transformadoras basadas en alianzas capaces de armonizar las inversiones en infraestructuras limpias con procesos de innovación social, regulatoria y financiera. ¿De dónde van a surgir dichas iniciativas? Hoy en día los despachos de académicos, de directivos de empresas o de gestores públicos, no reúnen las condiciones, por sí solos, para su incubación.

El Día Después trabaja para acelerar la Gran Transformación que hoy, ya sí, es ineludible. Lo era ya antes por la enorme amenaza que suponía —y supone— la crisis ambiental convertida ya en crisis global. Lo sabíamos ya hace cinco años cuando aprobamos y asumimos la Agenda 2030 como una hoja de ruta de la humanidad. Ha tenido que venir una pandemia para ponernos por delante no solo la evidencia, sino también la urgencia de ponerla en marcha. No hay excusas. Nos va la vida en ello.

Cristina Monge, Gonzalo Fanjul, Leire Pajín, Mónica Oviedo y Carlos Mataix son miembros de la plataforma El Día Después.

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