Feliz 50º cumpleaños, a EL PAÍS y a mí
Los lectores y las lectoras escriben sobre la historia de este diario, los ‘youtubers’ expertos, el periodismo edadista y la buena soledad

Cumplí 50 años ayer, al igual que El País. Un medio que me acompaña desde niño, primero en papel y después en digital, en cualquier parte del mundo. Aún recuerdo con cariño la camiseta que me envió firmada Juan Luis Cebrián con motivo de los 10 años del periódico. He dedicado mi carrera a las comunicaciones móviles, en proyectos de colaboración internacional, de un calado y a una velocidad como no han existido antes en la historia de la humanidad, que han llevado al desarrollo de las redes, internet y el acceso ubicuo a la información, los teléfonos móviles inteligentes, la computación portátil y la inteligencia artificial. Y que han traído cambios y retos para el periodismo a los cuales EL PAÍS ha sabido adaptarse. Este periódico siempre ha sido para mí un referente. Un medio abierto, crítico e independiente, capaz de mirar al futuro, con precaución pero sin miedo, y abordar los retos y los avances desde una perspectiva que trata de no dejar a nadie fuera, pese a la creciente fragmentación ideológica, tecnológica y geopolítica que vivimos tanto en España como en el resto del mundo. Felicidades, por estos 50 años, a todos los que formáis parte de EL PAÍS. Y espero poder llegar a celebrar con vosotros los 100 años.
Carlos Pedraz Rodríguez. Madrid
‘Youtubers’ rigurosos
Existe la idea muy extendida de que los youtubers son solo gente que habla ante una cámara sin saber muy bien de qué. Muchos padres miran con recelo las horas que sus hijos pasan viéndolos, pensando que esos creadores carecen de formación o no aportan nada valioso. Pero es un error. Detrás de muchos canales hay personas con estudios y una gran capacidad de comunicación, que informan con rigor. En un vídeo corto, se puede encontrar desde entretenimiento hasta consejos de nutrición o rutinas deportivas bien fundamentadas. Al final, no dejan de ser profesionales que han sabido adaptarse a estos tiempos.
Armando Sánchez Parra. Valencia
Edadismo
Leo el artículo de Elvira Lindo sobre el discurso de Serrat en la Universidad Autónoma de Barcelona. Como a ella, me emociona lo que dice y cómo lo dice. Me recuerda una anécdota de mi padre sobre eso cuando él tenía ya unos 78 años. En medio de una entrevista —no sé en qué medio—, la periodista le pregunta si, en sus tiempos, proyectaba ya su futuro como escultor. Mi padre le contestó: “Perdone, señorita, pero mis tiempos son exactamente los mismos que los suyos”. Ante tal respuesta la periodista quedó perpleja y no volvió a dar pie con bola.
Carmen Chillida Belzunce. Madrid
Soledades
Se puede estar solo por muchos motivos. Hay soledades impuestas o elegidas; unas pasajeras y otras que duran demasiado. En esta época de conexión constante, parece haberse instalado la idea de que estar solo es una carencia. Que si estamos con nosotros mismos, falta alguien. Convendría distinguir entre la soledad que aísla y la que permite pensar, crear o simplemente escucharse. Tal vez el problema no sea estar solos, sino haber aprendido a temerlo.
Guille Castillo Gutiérrez. Madrid


























































