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editorial

1 de Mayo, empleo a la altura de la economía

Los salarios y la vivienda centran las movilizaciones. Para un sector de la sociedad decrece el valor del trabajo

Presentación de la convocatoria conjunta del 1º de Mayo por parte de CCOO y UGT.EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Los salarios y la crisis de la vivienda centrarán este Primero de Mayo de la mano de los sindicatos, que buscan que el centenar de movilizaciones convocadas por Comisiones Obreras y UGT en defensa de los derechos de los trabajadores se conviertan, al mismo tiempo, en un grito contra la guerra en Irán y en defensa de la paz. El lema de las marchas —“Derechos, no trincheras. Salario, vivienda y democracia”— alude al problema de la asequibilidad que golpea a las principales economías desarrolladas, y que se traduce en que las mejoras salariales van por detrás de los precios disparados de la vivienda y la cesta de la compra. La singular y preocupante, en España, es que, aunque su economía lidera el crecimiento en Europa, los sueldos están estancados.

Los sindicatos mayoritarios españoles han querido aprovechar la convocatoria para clamar contra la estrategia bélica y comercial de Estados Unidos y los que denomina sus “caballos de Troya en Europa”, en referencia a los partidos como Vox, a los que acusa de poner en peligro los derechos de una clase trabajadora en la que las formaciones de extrema derecha aspiran a conquista votos. En países como Francia ya son las más votadas en este segmento de la población. Más allá de las posiciones ideológicas del “no a la guerra”, el conflicto con Irán ha provocado un encarecimiento de los combustibles y un repunte de la inflación. La consecuencia es una pérdida aún mayor del poder adquisitivo y, si el conflicto se prolonga, una amenaza para la actividad económica.

El Insituto Nacional de Estadística certificaba este jueves que, en el primer trimestre de este año el Producto Interior Bruto creció en España un 0,6%, dos décimas menos que en los últimos tres meses de 2025 como consecuencia de la guerra en Irán, pero por encima del 0,1% registrado por el conjunto de los Veintisiete. Por el contrario, los salarios españoles apenas ganaron medio punto de poder adquisitivo en 2025 cuando el aumento medio de los salarios en la Unión Europea fue del 4,1%. La subida del salario mínimo decretada por el Gobierno desde 2018, superior al 65%, ha permitido elevar las retribuciones más bajas, pero no ha impulsado hacia arriba el resto de salarios.

La precariedad tiene consecuencias, laborales y sociales. Hay toda una generación que asiste a este Primero de Mayo con una agenda propia, que reivindica compatibilizar la vida personal con el trabajo o que renuncia a asumir responsabilidades porque no le compensa la escasa ganancia salarial. Es una transformación en el mercado laboral que apunta a un cambio de mentalidades. El trabajo corre el riesgo, para algunos sectores de la sociedad, de dejar de ser un valor asociado al progreso y a la dignidad. El hastío no es nuevo, pero debería llamar a la reflexión de la sociedad y de las propias centrales sindicales.

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