Anatomía de Twitter
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Díaz Ayuso y los tanques de Gila

A la presidenta de Madrid se le da de miedo incendiar la Red mientras Margarita Robles desvela que los carros de combate Leopard están para tirarlos

El humorista Miguel Gila, hablando por teléfono en una de sus actuaciones, en 1983.
El humorista Miguel Gila, hablando por teléfono en una de sus actuaciones, en 1983.efe

Estaba el día en Twitter un poco soso. Las bromas sin gracia sobre la corbata de Sánchez iban decayendo, y la polémica sobre el anuncio bochornoso del Ministerio de Igualdad también quedaba atrás sin que ningún responsable se hiciera cargo del estropicio. Incluso la estratagema de Isabel Díaz Ayuso para cobrar cierto protagonismo ya olía a truco gastado, y eso que todavía hay quienes, desde la izquierda desnortada de Madrid, siguen entrando al trapo. Díaz Ayuso y su guionista, Miguel Ángel Rodríguez, no cambian el número desde —ojo al dato, que diría José María García— principios de diciembre de 2018.

Fue entonces cuando la ahora presidenta de Madrid acudió a dos entrevistas en La Sexta. Hacía solo cinco meses que Pablo Casado se había hecho con la presidencia del PP y no sabía si emprender el mítico viaje al centro de la derecha española —”¿de dónde vendrían?”, clamaba Alfonso Guerra cuando se ponía mitinero, “¿si llevan viajando al centro toda la vida y todavía no han llegado?”— o acercarse a Vox, que lo traía frito acusándolo de “derechita cobarde”. El caso es que Ayuso entró en aquellas dos entrevistas como una simple portavoz del PP de Madrid y salió como la nueva esperanza —dicho sea sin segundas— de los populares. El truco de entonces y el de ahora: hacer de Donald Trump, decir la barbaridad más grande, caiga quien caiga, con el único objetivo de dar munición a los suyos y exasperar a los contrarios. Y le salió bien, siempre con la inestimable ayuda de una oposición torpe. Lo que dijo en aquellas entrevistas se parece mucho a lo que tuiteó el lunes, esto es: lo que le dio la gana, sin encomendarse ni a Casado entonces ni a Núñez Feijóo ahora, una máquina de titulares gruesos que hicieron las delicias de Twitter.

La noche del lunes, solo unos segundos después de que el Gobierno anunciase que la iluminación de los edificios públicos y los escaparates deberá apagarse de noche para ahorrar energía, Díaz Ayuso agarró su cuenta de Twitter y se declaró en rebeldía:

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
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—Por parte de la Comunidad de Madrid no se aplicará. Madrid no se apaga.

A la mañana siguiente, desde el mismo balcón al que se asoman más de 807.000 seguidores, la presidenta de Madrid pidió a Sánchez que les hablara a los ciudadanos y a otras administraciones “como adultos...”. En esas estaba la Red, con Díaz Ayuso rebelándose por la noche y queriendo pactar por la mañana, cuando otro verso suelto —ahora del Gobierno— animó el cotarro.

Unos periodistas preguntaron a Margarita Robles si España iba a enviar más apoyo militar a Ucrania. La ministra de Defensa respondió: “Estamos viendo todas las posibilidades, pero ya le puedo decir que los [carros de combate] Leopard no se usan desde hace muchos años. No es posible dárselos porque están en una situación absolutamente lamentable. Voy a visitar la Embajada de Ucrania, pero en cuanto a los Leopard no se los podemos dar porque serían un riesgo para las personas”. Con lo bien que había quedado la cumbre de la OTAN en Madrid y ahora resulta que el único peligro de los tanques españoles es para quien los dispare. A los más talluditos de este patio carcelario que es Twitter se les vino a la cabeza enseguida uno de los números más celebrados del humorista Miguel Gila, pero fue el periodista Miguel A. Idígoras quien disparó primero, respetando la literalidad de la broma y de la época:

—Ya lo adelantó Miguel Gila. No tenemos tanques. Tenemos un enano en un 600 que va insultando. No mata, pero desmoraliza.

No hace falta más que entrar en Twitter para comprobar que nuestra verdadera potencia de fuego sigue estando a punto.

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