Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Así mueren los imperios

Si se confirmara la teoría de Weiss, eso implicaría que los grandes acontecimientos históricos tienen una explicación tan externa a nuestro sistema político como lo pueda ser una sequía. Y que el cambio climático puede tener un enorme poder disruptivo

Relieve en piedra del palacio de Asurbanipal que representa una cacería dirigida por el rey asirio.
Relieve en piedra del palacio de Asurbanipal que representa una cacería dirigida por el rey asirio.BRITISH MUSEUM

Recuerda tus clases de Historia en el colegio. Acad fue el primer imperio de todos los tiempos. Lo fundó el rey Sargón hace 4.400 años tras unas victoriosas conquistas que unificaron las tierras fértiles entre el Tigris y el Éufrates, los dos ríos del actual Irak que regaron la invención de la civilización occidental. La lengua acadia alcanzó el estatus de lenguaje literario, escrito en cuneiforme, como requería el buen tono de la época. La dinastía de Sargón duró un siglo y medio, y después, la región, que se había expandido por Irak y hasta Siria, fue administrada por un Gobierno de coalición de acadios y sumerios. De pronto, hace 4.200 años, el imperio acadio se esfumó y sus días de esplendor solo volvieron a ver la luz gracias a las linternas de los arqueólogos. ¿Qué pasó?

La clave está en la datación de la decadencia acadia: 4.200 años atrás. Porque en la misma fecha hubo un episodio tremendo de sequía que afectó no solo a Mesopotamia, sino también al Nilo, al mar Egeo y a todo el Mediterráneo o más allá. El arqueólogo Harvey Weiss y su equipo de la Universidad de Yale, en Connecticut, llevan 30 años atesorando pruebas de que esa catástrofe climática causó el declive de muchas sociedades organizadas de la época. “Tenemos Mesopotamia, el Nilo, el Egeo, todo el Mediterráneo hasta España”, dice Weiss en Nature, y en todos esos sitios, según él, hay evidencia de hace unos 4.200 años de un clima seco, de la desaparición de las autoridades centrales y de la población huyendo a otros lugares. Hubo muchas Acadias, de Algeciras al valle del Indo.

Lo que los geólogos y arqueólogos, estén o no de acuerdo con Weiss, conocen ya como el “suceso 4,2 ka” (kiloaños, o milenios) recibió su confirmación oficial en 2018, en la época prepandémica, cuando fue declarado el origen de nuestra era geológica, el meghalayan, por la región de la India donde se descubrió una estalagmita que registra ordenadamente el cambio climático de la época, una transición a la sequía abrupta a escalas geológicas. El suceso 4,2 ka afectó probablemente a todo el planeta. Michael Marshall recoge en Nature las opiniones contrarias de algunos geólogos. No aceptan un suceso global y prefieren pensar en una serie de sequías locales sin relación entre ellas.

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
Suscríbete aquí

Pero los arqueólogos en la cuerda de Weiss siguen aportando evidencias históricas elocuentes. Justo hace 4.200 años (4,2 kiloaños), por ejemplo, Egipto experimentó una fase de inestabilidad llamada por los historiadores Primer Periodo Intermedio, en que el poder está descentralizado y se derrumba el Imperio Antiguo. Hay pruebas de que el flujo del Nilo decreció en la misma fecha, seguramente porque las lluvias monzónicas que surten al gran río empezaron a perder fuelle. Historias similares se pueden documentar por todo el Mediterráneo.

La teoría de Weiss es audaz y polémica, capaz de desequilibrar el saber recibido en varias disciplinas académicas. Si se confirmara con evidencias a prueba de agua, implicaría que los grandes acontecimientos históricos tienen una explicación tan externa a nuestro sistema político como lo pueda ser una sequía. Y que el cambio climático puede tener un enorme poder disruptivo. Así mueren los imperios.


50% de descuento

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS