Columna
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¿Manda Sánchez o manda Iglesias?

No se entiende del todo bien por qué el vicepresidente se arroga la libertad de ser el forjador de pactos, como el reciente con Bildu

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias conversa con la portavoz en el Congreso de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, en el Hemiciclo.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias conversa con la portavoz en el Congreso de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, en el Hemiciclo.Ballesteros / EFE

Se dirá que la duda ofende, ¡manda Sánchez! Es el presidente del Gobierno. Lo que no se entiende del todo bien, entonces, es por qué el vicepresidente se arroga la libertad de ser el forjador de pactos, como el reciente con Bildu. O por qué tiene la suficiente autonomía como para pergeñar colaboraciones con el populismo latinoamericano desde su condición de miembro del Gobierno (otra cosa sería si su sorprendente activismo en Bolivia lo hubiera hecho como partido). La impresión que queda, lamento decirlo, es que ya no sabemos bien quién manda en esta coalición. Hay dos interpretaciones posible...

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