Columna
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Al principio y al final, siempre un profesor

La llamarada de quienes agitan el odio, la exclusión, la incapacidad de convivir, convence cada día a más personas que carecen de otro fuego consolador al que acercarse

Una profesora da clases por ordenador desde un aula vacía en Alemania.
Una profesora da clases por ordenador desde un aula vacía en Alemania.Kay Nietfeld / Getty Images

Advertíamos hace semanas del escaso seguimiento desde España del juicio a los culpables del asalto a la redacción del semanario humorístico francés Charlie Hebdo. Ahora, con el asesinato de un profesor a manos de un joven refugiado islamista, la tenebrosa trama asociada a ese discurso de intransigencia se ha adueñado de nuevo de los miedos íntimos en el país vecino. En este crimen cobran una importancia destacada varios factores que atañen al juicio en curso. En especial, la complicidad de familiares y redes de soporte de un discurso criminal, capaces de conjugar, sin asomar la incohere...

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