De fuentes y comprobaciones

La información solo puede proceder de tres vías y el lector tiene derecho a saber cuál es la utilizada

Elon Musk, fundador de Tesla.
Elon Musk, fundador de Tesla.EFE

Comprobar las informaciones y citar su origen salvan a los periodistas de grandes disgustos. Por el contrario, infringir esas reglas laminan su credibilidad y la de sus medios. En el periódico aparecen a veces infracciones de ese calibre y los lectores, con razón, no lo perdonan.

Cuenta Sol Gallego-Díaz, exdirectora de EL PAÍS, que le tiraron a la papelera su primer trabajo como periodista en la agencia Pyresa porque era un resumen de un informe fechado dos años antes, un detalle clave que se le escapó por no cumplir la advertencia de “comprobar y volver a comprobar” que le había hecho su entonces máximo jefe, Vicente Cebrián. “Nunca más volví a leer un documento sin comprobar antes la fecha”, escribió Gallego-Díaz en la necrológica de Cebrián hace diez años.

Ese debió ser el error del autor de un texto sobre Tesla del pasado día 13 en el suplemento Negocios. En él se narra en tiempo presente hechos protagonizados en 2018 por Elon Musk, presidente de Tesla. Así, se dice que Musk “reconoce” en una entrevista en el New York Times que no está bien de salud y “admite” que “lo peor está aún por llegar”. Esa entrevista se publicó el 16 de agosto... de hace dos años.

Se añade en otro párrafo que los inversores “tienen” otra visión y argumenta al respecto que “el 7 de agosto” Musk tuiteó que Tesla podría salir de la bolsa a 420 dólares por acción y que el título se disparó. Sí, eso ocurrió un 7 de agosto, pero de 2018. Agrega que Musk se reunió el 31 de julio en San Francisco con el saudí Yasir al Rumayan. Sí, fue un 31 de julio, pero nuevamente de 2018. Incluso se dice que Musk tiene 47 años, cuando acaba de cumplir 49.

El lector Francisco Vicente Valero, ingeniero técnico y defensor del vehículo eléctrico, se percató de que todo eso era viejo. “Quizás la primera noticia que leí sobre la cuestión que nos ocupa (el tuit de los 420 dólares) fue en el artículo de Pablo Ximénez de Sandoval (EL PAÍS 08/08/2018)”. Efectivamente, Pablo Ximénez publicó con diligencia esa interesante historia hace dos años y, 12 días después, la amplió con más datos.

El lector se siente defraudado al leer ahora esa información en Negocios: “Considero que EL PAÍS es el periódico más riguroso que tenemos. ¿Veremos una rectificación?” No se ha producido, aunque el firmante del texto asume el desliz: “Eso ocurrió en 2018. Mi idea era hacer un perfil de la compañía, que relataba los problemas personales que ha tenido, su influencia en la gestión y hacerlo de una manera cronológica. En el texto no se precisa que esa parte corresponde a 2018 y puede confundir al lector. Solo puedo disculparme por no haberlo matizado en el año concreto”.

Más desconcertante ha sido lo ocurrido ahora con una pieza publicada hace 20 meses en ICON —la revista masculina de EL PAÍS— sobre el fallecido actor David Tomlinson, que encarnó al señor Banks en la película Mary Poppins. Escribe desde A Coruña el lector Javier Alonso: “No sé si este texto (de 2019) está fusilado con puntos y comas de la Wikipedia o bien la Wikipedia fusiló con puntos y comas un texto de EL PAÍS y ni siquiera lo cita. Curioso, ¿no?”

ICON publicó la pieza el 8 de enero de 2019, pero la entrada de Tomlinson con párrafos idénticos apareció en Wikipedia el 5 de abril de ese año, luego está claro quién copió. El autor del texto de ICON reaccionó ante el mensaje del lector: “Me temo que lo de Wikipedia no tiene remedio y es una batalla perdida que ahonda en el descrédito y la precarización de la profesión. La práctica correcta habría sido referenciar el artículo original, cosa que los que editan textos en Wikipedia pueden y deben hacer”.

Sí, el periódico debiera exigir esa mención a la fuente. Sin embargo, puede encontrarse en una situación embarazosa, porque ICON, a su vez, no menciona fuentes —salvo una breve declaración de Tomlinson a la BBC en 1964—, pese a que incluye hechos duros y violentos de la biografía del actor que afectan especialmente a su padre. El autor del texto no ha aclarado por qué no citó fuentes.

El Libro de estilo de EL PAÍS es explícito: 1.5: “Las informaciones de que dispone un periodista solo pueden ser obtenidas por tres vías: su presencia en el lugar de los hechos, la narración por una tercera persona o el manejo de un documento. El lector tiene derecho a conocer cuál de las tres posibilidades se corresponde con la noticia que está leyendo”. Y 7.6: “Es inmoral apropiarse de noticias de paternidad ajena”.

No hay excepciones.

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Correo: defensor@elpais.es

Web: El Defensor del Lector Contesta

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