Columna
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Desmemoria

El Estado democrático les ampara, pero su aprecio por la democracia está supeditado a que los suyos ganen, o no, las elecciones

Manifestantes contra el Gobierno de Sánchez en la calle Núñez de Balboa de Madrid el pasado día 13.
Manifestantes contra el Gobierno de Sánchez en la calle Núñez de Balboa de Madrid el pasado día 13.Carlos Alvarez / Getty Images

La historia de España es como la morcilla de mi tierra, escribió el poeta Ángel González, se hacen las dos con sangre, se repiten. Las protestas del madrileño distrito de Salamanca, ajenas hasta ahora a la sangre, estremecen como repetición. Ya sé que son todos pijos, ya sé que son sólo cien, ya sé que parecen un chiste, pero no tienen gracia. Un extranjero creería que protestan por el confinamiento y se equivocaría. Aunque gritan “libertad”, la libertad les trae sin cuidado. Sus padres jamás la echaron de menos mientras vivieron en una dictadura. Sus abuelos, que financiaron y patrocinaron es...

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