Elecciones EE UU

Trump quema los últimos cartuchos en los tribunales antes de la confirmación de Biden

La cruzada judicial se acerca a su fin, tras medio centenar de pleitos perdidos, a escasos días de que el Colegio Electoral proclame el triunfo del demócrata

Una bandera ondea ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una imagen de 2017.
Una bandera ondea ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una imagen de 2017.Carolyn Kaster / AP

La cruzada judicial de Donald Trump contra la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales se acerca a su fin baqueteada por medio centenar pleitos perdidos y un puñado de episodios grotescos. Tras el último revés -la negativa del Tribunal Supremo a revertir los resultados del territorio clave de Pensilvania- queda otra intentona impulsada desde Texas, además de un caso pendiente de audiencia este jueves y varias apelaciones de última hora. Son los últimos cartuchos antes del 14 de diciembre, fecha en el que el Colegio Electoral confirma a Biden, y el 6 de enero, cuando el Congreso los cuenta.

“Si alguien hizo trampas en las elecciones, como es el caso de los demócratas, ¿por qué no iba ser una elección anulada inmediatamente? ¿Cómo se puede gobernar un país así?”, escribió Trump esta mañana en su cuenta de Twitter. “Vamos a intervenir en el caso de Texas (y muchos otros). Este es el bueno. ¡Nuestro país necesita una victoria!”, avanzó también.

Sería quijotesco si de verdad se lo creyera, si de veras estuviera viendo gigantes donde hay molinos, fraude donde no nadie más ve nada, pero es la misma estrategia que utilizó hace cuatro años y que calló en cuanto salió vencedor contra Hillary Clinton. Esta vez, ha perdido en las urnas, pero también ante los tribunales y en la batalla contra el tiempo.

La confirmación de la victoria de Biden superó este martes una fecha clave y se encamina a cerrar el círculo el próximo lunes, que es cuando el Colegio Electoral vota de forma efectiva al presidente. Los estadounidenses eligen a su mandatario de modo indirecto, sino que votan a los compromisarios o electores que a su vez votan al candidato. En cada elección, está programado que lo hagan el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre -que esta vez coincide con el 14 de diciembre- para emitir su voto. El Congreso debe contarlos el 6 de enero y ratificarlos.

El pasado martes, los Estados llegaron a una fecha límite que se conoce como “puerto seguro” para sus resultados electorales, es decir, que los votos que han certificado no pueden ser rebatidos por el Congreso en enero. Todos los territorios han formalizado ese escrutinio que hace ganador a Joe Biden salvo Wisconsin, según Associated Press, que tiene que resolver aún otro pleito, cuya audiencia está prevista para este jueves, pero, como ha ocurrido hasta ahora, no tiene visos de prosperar. Este retraso no impide a los 10 electores de Wisconsin votar igualmente el día 14 y formalizar que el demócrata se hizo con 306 de los 538 votos electorales de todo el país (hacen falta 270 para ganar) y Trump se quedó con 232.

Todo este procedimiento, que habitualmente pasa sin pena ni gloria, ocupa este 2020 el primer plano gracias a la batalla de Trump en los tribunales, que se ha convertido en una guerra contra la realidad. En un plazo de cinco semanas el aún presidente y algunos de sus republicanos acólitos han perdido alrededor de 50 demandas en ocho Estados diferentes que alegaban todo tipo de irregularidades relacionadas con el voto por correo, dobles conteos de votos anticipados e incluso pirateo de los sistemas informáticos de proceso de las papeletas en conchabanza con el régimen de Venezuela.

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Ni autoridades locales, ni jueces ni el Departamento de Justicia han hallado rastro de semejante operación de fraude. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, con una mayoría de jueces conservadores (6-3), propinó el enésimo revés el martes, al decidir que no bloquearía un fallo previo de un tribunal de Pensilvania, uno de los territorios clave en la derrota de Trump. El juez había rechazado una demanda de los republicanos que pedían la anulación de hasta 2,5 millones de votos por correo porque los consideraban irregulares.

La misma tarde que se conoció el fallo del Supremo, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, presentó otro pidiendo que se anulen los 62 votos electorales de Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, lo que dejaría a Biden por debajo de esos 270 votos necesarios. Paxton alega que la victoria del demócrata se basa en un alud de “papeletas ilegales” y Trump ya ha decidido sumarse a la causa. Mientras, su exasesora legal, Sidney Powell, tiene pendientes dos audiencias más en Wisconsin y Arizona y margen para apelar otras derrotas en Michigan y Georgia. Nada indica que les aguarde una resolución diferente de las previas.

Para acabar de complicar su ofensiva, Rudy Giuliani, el abogado personal de Trump y principal espada en estos pleitos, ha contraído la covid-19. Desde que se comunicó el caso, el jurista exalcalde de Nueva York, de 76 años, ha desaparecido lógicamente de los tribunales.

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