Magyar espera que la UE empiece a desbloquear en mayo los fondos congelados de Hungría
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, promete al futuro primer ministro húngaro que ayudará a Budapest a “volver a alinearse con los valores europeos compartidos”

Péter Magyar no pierde el tiempo. Tampoco puede. Todavía no ha tomado posesión como primer ministro de Hungría, tras derrotar al ultraconservador Viktor Orbán en las elecciones del pasado 12 de abril, y ya ha viajado a Bruselas este miércoles. El objetivo: desbloquear los más de 18.000 millones de euros que la UE tiene congelados a Hungría por la corrupción y los embates de Orbán al Estado de derecho. El problema es que una parte de ese dinero, los 10.400 millones de euros de los fondos de recuperación por la pandemia de covid, tienen fecha de caducidad: el 31 de agosto.
Magyar ha viajado a la capital europea para buscar con la Comisión Europea fórmulas que le permitan acceder de forma acelerada a una financiación crucial para las arcas húngaras. “Hemos acordado que, como primer ministro, volveré a Bruselas la semana del 25 de mayo para cerrar el acuerdo político necesario para que Hungría y el pueblo húngaro reciban, lo antes posible, los fondos de la UE a los que tienen derecho, que ascienden a varios billones de forintos”, ha revelado Magyar en las redes sociales tras su reunión con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La alemana, aunque visiblemente aliviada por la victoria de Magyar, no ha querido ir tan lejos como fijar una fecha. Von der Leyen se ha limitado a asegurar que su equipo “apoyará” los esfuerzos del nuevo Gobierno para abordar los problemas de “corrupción y relacionados con el Estado de derecho” que mantienen bloqueados los fondos con el objetivo de que Hungría pueda “volver a alinearse con los valores europeos compartidos”.
Magyar también ha sido recibido por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien le dará la bienvenida como nuevo miembro del grupo de líderes de la UE en la cita de junio de los Veintisiete. En un mensaje en X, el portugués ha saludado al nuevo miembro del club comunitario, aunque también le ha dejado claro que espera una “estrecha colaboración” en el Consejo Europeo con una lista muy concreta de tareas pendientes en las que, indirectamente, ha dejado caer que no quiere volver a ver vetos húngaros. “Tenemos trabajo importante por delante este año, tanto en el presupuesto plurianual, como en Ucrania y en competitividad”, ha enumerado. “La UE se enfrenta a numerosos retos, pero cuando estamos unidos, Europa siempre cumple”, ha recordado.
A pleasure to welcome @magyarpeterMP to Brussels.
— António Costa (@eucopresident) April 29, 2026
I look forward to our close cooperation in the European Council. The EU faces many challenges, but when we are united Europe always delivers.
There is important work to be done this year, on the Multiannual Financial Framework,… pic.twitter.com/OthNW6yTEu
Al no haber asumido aún oficialmente sus funciones —lo hará el 9 de mayo—, las reuniones han tenido carácter informal y, más allá de unas imágenes saludándose, no ha habido declaraciones formales de los máximos representantes europeos con el inminente líder húngaro, solo mensajes congratulatorios en las redes sociales. Pero ya solo esto muestra el profundo cambio que Bruselas espera ahora al considerar que en Budapest no tendrá a un socio que use de forma constante el veto para frenar iniciativas comunitarias, como hizo Orbán. Aunque los responsables en Bruselas tampoco se engañan y saben que no todo será un camino de rosas: tanto en inmigración como en la cuestión de minorías, las posiciones de Magyar no distan mucho de las de Orbán.
Con todo, Bruselas, profundamente aliviada por la marcha de Orbán, el socio más problemático de la UE durante años, tiene voluntad de entenderse con Magyar. Un equipo técnico del Ejecutivo comunitario ya estuvo en Budapest hace unos días para trabajar con Tisza, el partido de Magyar. Y una delegación húngara viajó a Bruselas este fin de semana. Pero como ha dicho Magyar en redes sociales este miércoles, “ahora se necesitan decisiones políticas”. El futuro dirigente húngaro ha confiado antes del encuentro en que las instituciones europeas muestren “flexibilidad” y ha asegurado que las conversaciones están siendo “constructivas”.
Pero ha sido enfático: Budapest no quiere perder ni un céntimo de los 10.400 millones de euros que se le asignaron de los fondos de recuperación y que permanecen congelados. “Cada país europeo ya ha recibido esos fondos (…), salvo Hungría por la corrupción a escala industrial de Viktor Orbán. Los fondos se pueden entregar hasta el 31 de agosto, así que tendremos que completar en tres o cuatro meses el trabajo que Orbán y su equipo no hicieron en tres, cuatro años. Será un esfuerzo muy intenso", ha señalado.
Entre las opciones que se barajan está transferir parte de los fondos al banco de desarrollo nacional húngaro, según Financial Times. Además de los fondos pendientes, Hungría está pendiente de las ayudas para el rearme europeo a través del programa SAFE.
Magyar necesita hacer reformas en profundidad del sistema construido por Orbán durante 16 años para cumplir con las condiciones que le impuso Bruselas para el desbloqueo. Algunas podrá abordarlas con relativa facilidad gracias a su supermayoría parlamentaria. Otras pueden requerir plazos que superen la fecha límite del 31 de agosto.
Magyar pondrá en marcha una Oficina de Recuperación de Activos y reforzará a las instituciones anticorrupción. Pondrá en marcha medidas de transparencia, como la declaración de bienes. Asegura que garantizará la independencia judicial y de los medios de comunicación, y restaurará la libertad académica.
La Comisión Europea llegó a tener retenidos cerca de 30.000 millones de euros para Hungría entre 2022 y 2023, del plan de Recuperación y los fondos de Cohesión. A finales de 2023 liberó unos 10.200 millones para destrabar decisiones que Orbán bloqueaba. La Abogacía General de la Unión Europea cuestionó la decisión, porque el Gobierno nacionalpopulista no había hecho las reformas necesarias.
Bruselas espera ahora cambios reales. Tiene en mente el caso polaco, cuando liberó los fondos que bloqueaba a Varsovia con la mera promesa de reformas legislativas cuando el liberal Donald Tusk volvió al poder en 2023. Muchas no han llegado a materializarse porque el presidente ultraconservador las bloquea.
Budapest debe cumplir con 27 superhitos, que son requisitos que tienen que ver con la lucha anticorrupción y la restauración del Estado de derecho. Magyar ha llegado al poder con la promesa de limpiar el país de una corrupción sistémica y devolver al Estado húngaro los millones de euros concentrados en manos de una élite de oligarcas cercana a Orbán.
Algunos de estos empresarios multimillonarios están empezando a sacar capitales del país, como ha denunciado Magyar. En un vídeo en redes sociales, el próximo primer ministro ha insistido en que el Gobierno saliente está apurando hasta el último minuto para poner a salvo los miles de millones de forintos que Magyar dice que han “saqueado”.


























































