La policía británica investiga si Irán está detrás del ataque contra una organización judía en Londres
Las autoridades del Reino Unido analizan como un crimen de odio y antisemita el incendio de cuatro ambulancias en un barrio de la capital

La unidad antiterrorista de la policía británica investiga un incidente con tintes antisemitas ocurrido en la madrugada de este lunes en un pudiente distrito al norte de Londres, donde ardieron cuatro ambulancias pertenecientes a una organización judía dedicada a ofrecer transporte voluntario en situaciones de emergencia médica. El suceso está siendo abordado como un crimen de odio, según la Policía Metropolitana, que ha informado de que, aunque el hecho no ha sido declarado formalmente como terrorista, “todas las líneas de investigación permanecen abiertas, incluyendo la potencial implicación de Irán”.
El incidente, que no ha dejado heridos, ha sido condenado ya por las autoridades del Reino Unido, empezando por el primer ministro, el laborista Keir Starmer, quien lo ha calificado de “ataque espantoso” y “profundamente estremecedor” y ha hecho un llamamiento a la unidad.
The antisemitic arson attack in Golders Green is horrifying.
— Keir Starmer (@Keir_Starmer) March 23, 2026
I’ve been in touch with Jewish community leaders this morning and will continue to do so throughout the day.
An attack on our Jewish community is an attack on us all. We will fight the poison that is antisemitism. pic.twitter.com/el2AqQ7F6a
Poco después de la 1.40 de este lunes (una hora más en horario peninsular español), la Brigada de Bomberos de Londres recibió un aviso de incendio en Golders Green, un barrio con una de las mayores comunidades judías del país y más de 30 sinagogas.
Seis camiones de bomberos y unos 40 efectivos fueron trasladados para lidiar con el incidente, que registró el problema añadido de que gran parte de los cilindros de las ambulancias explotaron, lo que hizo reventar varias ventanas en un bloque de edificios cercano. En el arranque de la mañana, los vehículos calcinados permanecían en la zona, que continuaba acordonada y todavía bajo un persistente olor a quemado.
El ministro de Sanidad británico, Wes Streeting, se ha trasladado a la zona y ha anunciado que el Gobierno facilitará mañana mismo, martes, cuatro ambulancias para reemplazar a las dañadas por el fuego. Streeting ha dicho que “la comunidad judía no tiene que asumir los gastos de este despreciable ataque”, por lo que, aunque en principio los vehículos serán cedidos, el objetivo es garantizarlos a largo plazo. Además, estos días la policía reforzará las patrullas en el área de Golders Green, para intentar tranquilizar a la población.

De momento no se ha producido ningún arresto, pero las cámaras de la zona muestran a tres personas caminando hacia una ambulancia, a la que prenden fuego a continuación. Las imágenes han sido ampliamente distribuidas por los medios británicos.
Los vehículos pertenecían a Hatzola, una organización sin ánimo de lucro, gestionada por voluntarios, que ofrece asistencia médica en caso de emergencias y traslados hospitalarios de manera gratuita para la comunidad del norte de Londres. Fundada en 1979, su página web señala que el servicio responde a miles de llamadas cada año, “desde heridas menores a potencialmente mortales”, y trabaja en colaboración con otros proveedores de emergencias, como el Servicio de Ambulancias de Londres o la Brigada de Bomberos, así como hospitales del área local.
La naturaleza de la organización atacada en esta ocasión ha acrecentado el temor que desde hace tiempo domina en Golders Green, donde la mitad de la población se identifica como judía, según datos del censo más reciente. La Organización de Seguridad de Comunidad (Community Security Trust), un grupo dedicado en el Reino Unido a proteger al colectivo judío, ha denunciado el incremento de incidentes antisemitas y la exposición de las comunidades afectadas.
Tras el suceso de este lunes, su director ejecutivo, Mark Gardner, ha advertido de que “esto no debería ser solo una preocupación para los judíos” y lo ha calificado como “un ataque a Londres”, que ha relacionado con otros episodios acaecidos en la capital británica, así como recientemente en países como Holanda o Bélgica.
En octubre, dos hombres fallecieron en un ataque a la sinagoga de Heaton Park, en Mánchester, donde habían acudido para celebrar el Yom Kippur, la festividad más solemne del calendario judío. Además, la semana pasada dos hombres de nacionalidad iraní fueron imputados por supuesta vigilancia de sinagogas y edificios vinculados con la comunidad judía en Londres. La cadena de supuestos incidentes antisemitas en centros escolares, universidades e instituciones públicas han desencadenado ya varias revisiones formales promovidas por el Gobierno y los organismos implicados.
“Actos desestabilizadores”
El Gobierno británico ha convocado este lunes al embajador de Irán en Londres, Sayed Ali Mousavi, para transmitirle su protesta por “los actos temerarios y desestabilizadores” cometidos supuestamente por encargo de Irán contra intereses británicos. El diplomático ha acudido a la sede del Foreign Office, el Ministerio de Exteriores, donde ha escuchado las quejas del Gabinete de Starmer por las acciones del Gobierno iraní “tanto en el interior como en el exterior del país”, informa Efe.
Según el Foreign Office, las quejas estuvieron centradas en la reciente detención de los dos ciudadanos iraníes (uno de ellos, con doble nacionalidad) acusados de “vigilancia hostil” a miembros de la comunidad judía londinense. De acuerdo con un portavoz, ambos son “sospechosos de proporcionar asistencia a un servicio de inteligencia extranjero”, en referencia a Irán. “La seguridad nacional es nuestra máxima prioridad, y nos tomamos extremadamente en serio las amenazas que supone Irán y todos los que siguen sus órdenes”, ha subrayado el ministerio.
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