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Una misión de la ONU acusa a los paramilitares de Sudán de cometer “actos genocidas” en El Fasher

La investigación determina que las atrocidades de las Fuerzas de Apoyo Rápido, el discurso de sus altos mandos y la devastación causada evidencian una “intención genocida”

Familias sudanesas desplazadas que huyeron de los enfrentamientos en El Fasher, capital de Darfur del Norte, después de que las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) tomaran el control de la ciudad.Anadolu (Anadolu via Getty Images)

La misión independiente de investigación sobre Sudán de la ONU concluyó en un informe publicado este jueves que durante la captura de la capital de Darfur Norte, El Fasher, a finales de octubre, las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) cometieron “actos de genocidio” contra comunidades locales no árabes. La investigación sostiene que los asesinatos en masa por perfil étnico, atrocidades como violaciones a gran escala, los elevados niveles de devastación y los llamamientos públicos y explícitos a eliminar a grupos no árabes evidencian una campaña de destrucción coordinada y sistemática con una “intención genocida”.

La misión, que ha entrevistado a 320 testigos y víctimas, asegura que las RSF cometieron al menos “tres actos constitutivos de genocidio”: matar a miembros de un grupo étnico protegido, causar daños físicos y mentales graves, e imponer de forma deliberada condiciones de vida destinadas a provocar su destrucción total o parcial. El presidente de la comisión, Mohamed Chande Othman, declaró que el alcance, coordinación y respaldo público de los altos mandos de las RSF demuestran que los crímenes “no fueron excesos de guerra aleatorios”, sino “una operación planificada y organizada que presenta las características propias del genocidio”.

En el año y medio previo al asalto final sobre El Fasher, la misión señala que los paramilitares sometieron la ciudad y los campos de desplazados a su alrededor a un asedio, con ataques aéreos y terrestres constantes, para debilitar a la población mediante condiciones calculadas para provocar su destrucción. Para ello, cortaron el suministro de alimentos, agua, material médico y asistencia humanitaria, así como las rutas de huida. El Fasher era la última capital de los cinco Estados de Darfur que no controlaban las RSF y su población estaba compuesta predominantemente por grupos étnicos no árabes, especialmente zaghawa y fur.

Durante el asalto final a la ciudad, entre el 26 y el 27 de octubre, los paramilitares cometieron asesinatos en masa, torturas y otros tratos crueles, detenciones arbitrarias y desapariciones forzosas, principalmente de personas de la etnia zaghawa, según el informe. Los testimonios recogidos describen tiroteos indiscriminados y ejecuciones generalizadas de civiles en casas, calles y mientras intentaban escapar. Muchas detenciones y secuestros se produjeron en las bermas con las que las RSF cercaron El Fasher, en ocasiones para extorsionar a familiares y exigir rescates. Numerosas familias trataron de huir de noche para no ser descubiertas y, con frecuencia, lo hicieron por separado para aumentar las opciones de que sobreviviera alguien.

Aunque la cifra de muertos durante la conquista de El Fasher continúa siendo muy difícil de determinar por las restricciones de acceso, el pasado viernes la oficina de derechos humanos de la ONU publicó un informe, basado en más de 140 entrevistas con víctimas y testigos, en el que documentó el asesinato de más de 6.000 personas en tres días de ataques. El informe estima que al menos 4.400 murieron en la ciudad y más de 1.600 durante la huida, pero afirma que la cifra real es “sin duda mucho mayor”. Antes de la caída de El Fasher, la ONU estimó su población en unos 260.000 habitantes, pero desde entonces solo se ha registrado la huida de unas 100.000 personas. El paradero del resto sigue sin conocerse.

El informe de la misión independiente también determina que los actos generalizados, sistemáticos y coordinados de violencia sexual contra niñas y mujeres, principalmente de comunidades no árabes, fueron centrales en la toma de El Fasher. Niñas y mujeres de entre 7 y 70 años fueron sometidas a azotes, palizas, humillaciones, desnudez forzosa, acoso sexual, secuestros y violaciones, incluidas en grupo. Muchas supervivientes fueron violadas frente a sus familias, entre ellas una niña de 12 años violada por tres combatientes delante de su madre tras haber matado a su padre mientras la intentaba proteger. La niña falleció posteriormente.

El día del asalto final sobre El Fasher las RSF estaban comandadas por Abdelrahim Dagalo, hermano del líder del grupo, Mohamed Hamdan Dagalo, y una de sus figuras más poderosas. Sin embargo, uno de los combatientes más despiadados fue Fateh Abdulá Idris, apodado Abu Lulu y conocido como el Carnicero de El Fasher. En un incidente recogido en el informe de la misión independiente de la ONU, dos supervivientes afirman haberlo visto preguntar a una mujer cuánto tiempo llevaba embarazada. Cuando ella respondió que eran siete meses, le disparó siete balas en el abdomen. En otro momento, se le cita diciendo: “Planeaba matar a 2.000 personas hoy, pero he perdido la cuenta, así que empezaré de nuevo”.

“Intención de destruir total o parcialmente”

La misión independiente de la ONU establece que estos actos a nivel individual constituyen crímenes de guerra y contra la humanidad, pero concluye que su alcance, escala y naturaleza sistemática indican que se cometieron de conformidad con un plan y con intención genocida. Una de las expertas de la misión, Mona Rishmawi, afirma que el conjunto de pruebas que han recopilado “solo permite una conclusión razonable” y es que “las RSF actuaron con la intención de destruir, total o parcialmente, a las comunidades zaghawa y fur en El Fasher”.

El grupo de investigadores también enmarca la toma de El Fasher en un patrón de las RSF en Darfur caracterizado por ataques generalizados y sistemáticos contra civiles, en muchas ocasiones por perfil étnico, y a tácticas de asedio. En 2023, los paramilitares mataron a entre 10.000 y 15.000 personas tras tomar El Geneina, la capital de Darfur Occidental, según un informe de un panel de expertos de la ONU que citó a fuentes de inteligencia. En enero de 2025 Estados Unidos declaró que las acciones de las RSF en Darfur constituyen un genocidio.

La misión independiente de la ONU subraya asimismo que la masacre en El Fasher, que se produjo después de meses de señales de alerta, demuestra la ineficacia de la prevención de la comunidad internacional, a la que reprocha que no tomara medidas eficaces para disuadir a las RSF. En este contexto, el grupo también expresa su preocupación por el riesgo de que se produzcan otros actos genocidas en Sudán. “A medida que el conflicto se ha extendido a la región de Kordofán [en el centro-sur del país], se necesita urgentemente la protección de los civiles, ahora más que nunca”, advierte Joy Ngozi Ezeilo, otra experta de la misión.

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