Ir al contenido
_
_
_
_

El Papa recuerda a Israel, a su llegada a Líbano, que “la solución de los dos Estados es la única”

León XIV recorre las calles de Beirut aclamado por miles de personas en un ambiente festivo y pide a los libaneses ser “constructores de paz”

Papa León XIV Israel
Íñigo Domínguez

El papa León XIV ha aterrizado este domingo en Líbano con un mensaje claro dirigido a Israel que no es nuevo, pero que dicho a su llegada a Oriente Próximo, tiene mayor fuerza: “La Santa Sede apoya públicamente desde hace varios años la propuesta de una solución de dos Estados. Sabemos que en este momento Israel todavía no acepta esta situación, pero lo vemos como la única solución al conflicto [con Palestina] que continuamente viven”.

El Pontífice ha hecho estas declaraciones durante una conversación con los periodistas en el vuelo que le ha llevado de Estambul a Beirut, tras la etapa en Turquía de su primer viaje internacional. Robert Prevost ha accedido a responder solo dos preguntas de medios turcos, para hacer un balance de la mitad del viaje, y una de ellas ha sido sobre la cuestión palestina.

Tras ser escoltado por cazas libaneses, ha aterrizado en el aeropuerto de la capital de este país hacia las 15.30 hora local, 14.30 en la España peninsular.

Luego ha recorrido las calles de la ciudad hasta el palacio presidencial, primero en coche y luego en papamóvil, totalmente cubierto por cristales. Es la primera vez que León XIV utiliza este vehículo en un viaje, pues en Turquía no lo hizo.

Durante su recorrido, el Papa ha sido aclamado por miles de personas, entre ellos muchísimos jóvenes y niños que se agolpaban en las vallas colocadas a lo largo del recorrido en un ambiente festivo, a pesar de la lluvia. Se veían cientos de banderitas vaticanas y también algunas amarillas de Hezbolá.

Turquía como mediador

Líbano está inmerso en un conflicto con Israel desde hace dos años, cuando la milicia proiraní Hezbolá atacó al país vecino, “en solidaridad” con la ofensiva lanzada por Hamás desde Gaza. Hay una tregua desde hace un año, pero solo sobre el papel, pues Israel exige el desarme de esta organización, tal como marca el acuerdo de alto el fuego, y bombardea frecuentemente el sur de Líbano. La última vez, el pasado domingo, cuando lanzó misiles en Beirut y asesinó al número dos de Hezbolá y a otras cuatro personas.

“Nosotros también somos amigos de Israel, y con las dos partes buscamos ser una voz medidora que pueda ayudar a acercarse a una solución con justicia para todos”, ha explicado el Papa. También ha confirmado que en su encuentro del pasado jueves con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, habló de la situación en Gaza, que comparte la posición de la Santa Sede. Y ha añadido: “Turquía tiene un papel importante que podría jugar en esto”.

Tras su llegada al palacio presidencial de Beirut, León XIV ha pronunciado un discurso en inglés ante las autoridades y representantes de la sociedad civil, consciente de que aterriza en un país lastrado por décadas de violencia. “Aquí la paz es un deseo y una vocación, es un don y una obra en constante construcción”, han sido sus primeras palabras. Ha llamado a los libaneses a ser “constructores de paz”.

Líbano es un país donde conviven cristianos (actualmente un 32%) y musulmanes, que hasta los años setenta era la Suiza de Oriente Próximo y que a partir de entonces entró en décadas de violencia, con una guerra civil hasta 1991, invasiones de sus potentes vecinos, Siria e Israel, atentados a autoridades y la presencia desde 1982 de una gran fuerza paramilitar, Hezbolá. Además, Beirut sufrió la tremenda explosión de material químico en su puerto en 2020, que devastó el centro de la ciudad, mató a 218 personas y dejó 7.000 heridos.

Mensaje de Hezbolá al Papa

Ante el peso de esta historia, León XIV ha eludido la política y ha pronunciado un discurso muy humano, centrado casi en animar a un pueblo exhausto para que no se rinda y busque la paz: “A nuestro alrededor, en casi todo el mundo, parece haber vencido una especie de pesimismo y un sentimiento de impotencia; las personas parecen no ser capaces ni siquiera de preguntarse qué pueden hacer para cambiar el curso de la historia”. El Papa ha subrayado que los libaneses “han sufrido mucho las consecuencias de una economía que mata (…), de la radicalización de las identidades y de los conflictos, pero siempre han querido y sabido volver a empezar”.

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, en su intervención, muy emotiva, le ha asegurado que seguirán luchando por la paz: “Santo Padre, le imploramos que diga al mundo que no moriremos, no nos iremos, no desesperaremos, no nos rendiremos. Seguiremos aquí, respirando libertad”.

Ante la visita del Papa, tanto Hezbolá como Israel han lanzado mensajes. La milicia proiraní ha difundido un largo comunicado en el que da la bienvenida: “Aprovechamos esta bendita visita al Líbano para reafirmar nuestro compromiso con la coexistencia pacífica, la democracia consensuada, la preservación de la seguridad y la estabilidad internas, y la salvaguardia de nuestra soberanía nacional, apoyando a nuestro ejército y pueblo contra cualquier agresión u ocupación de nuestra tierra y país”. En un pasaje más explícito, dirigido a León XIV, el texto indicaba: “Confiamos en la postura de Su Santidad al rechazar la injusticia y la agresión infligidas a nuestra patria por los invasores sionistas y sus partidarios”.

Por su parte, la televisión pública de Israel ha informado de que el ejército israelí “ha ajustado sus procedimientos militares en línea con la visita programada del Papa a Beirut”. En la práctica, se puede interpretar como que en los dos días de visita de León XIV habrá una pausa en las hostilidades.

Las relaciones entre la Santa Sede e Israel se han enrarecido en los últimos meses, sobre todo después de que el mes pasado el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, calificara la ofensiva en Gaza de “carnicería”. En teoría, el diálogo parecía haberse restablecido tras la gelidez que se había impuesto durante el mandato de Francisco. Con la llegada de León XIV, en mayo, pronto surgieron obstáculos, como el ataque israelí a la parroquia católica de Gaza del pasado mes de julio, que causó tres muertos y nueve heridos. Parolin dijo entonces que se podía “legítimamente dudar” de que hubiera sido “verdaderamente un error”.

En el silencio momentáneo de las armas que puede vivir Líbano durante los dos días de la visita papal, León XIV llamó al “arduo camino de la reconciliación”. “Hay heridas personales y colectivas que requieren largos años, a veces generaciones enteras, para poder sanar. Si no se curan, si no se trabaja, por ejemplo, en la sanación de la memoria, en un acercamiento entre quienes han sufrido agravios e injusticias, es difícil avanzar hacia la paz”, ha señalado.

Elogios para Turquía

En su breve rueda de prensa en el avión, el Papa también se ha referido a la guerra de Ucrania, en la que ha destacado el papel mediador que puede desempeñar Turquía: “Ya hace unos meses el presidente Erdogan ayudó mucho a convocar las dos partes, con la posibilidad de diálogo entre Ucrania y Rusia. Todavía no hemos visto una solución, por desgracia, pero hoy de nuevo hay propuestas concretas para la paz”. Prevost ha mostrado su esperanza de que el líder turco “pueda ayudar a promover un diálogo, un alto el fuego y ver cómo resolver este conflicto”.

En su diálogo con la prensa turca, el Pontífice ha subrayado que Turquía “tiene muchas cualidades” para ayudar en la búsqueda de la paz. “Es un país donde la mayoría son musulmanes, y los cristianos son una pequeña minoría, pero la gente de diferentes religiones es capaz de vivir en paz. Diría que es un ejemplo de lo que estamos buscando en todo el mundo, a pesar de las diferencias religiosas, étnicas, y muchas otras, la gente puede realmente vivir en paz”, ha reflexionado.

En cuanto al balance religioso de la visita en Turquía, centrado sobre todo en los encuentros con la Iglesia ortodoxa y el lentísimo camino hacia la unidad perdida, León XIV ha dicho que han acordado “futuros encuentros posibles”. El más importante, aunque lejano, ha adelantado que será en 2033 en Jerusalén. Se cumplirán entonces, ha dicho, “2.000 años de la redención, de la resurrección de Jesucristo, que evidentemente es un evento que todos los cristianos queremos celebrar”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Íñigo Domínguez
Corresponsal en Roma desde 2024. Antes lo fue de 2001 a 2015, año en que se trasladó a Madrid y comenzó a trabajar en EL PAÍS. Es autor de cuatro libros sobre la mafia, viajes y reportajes.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_