Los ataques de Trump a la UE generan inquietud y malestar en el club comunitario
Las palabras del estadounidense, que se suman a los tambores de guerra comercial y a la batalla cultural, agravan el desgarro entre Washington y Bruselas
Ha sido un bofetón en toda regla. Otro más. Los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, que el miércoles aseguró que la Unión Europea se había creado para jorobar a Estados Unidos (aunque él usó una expresión más vulgar), han causado inquietud y malestar en el club comunitario que, hasta el pasado diciembre era uno de los aliados más cercanos de EE UU. Las palabras de Trump se suman al desprecio que ha mostrado hacia la cúpula de las instituciones europeas, a una guerra comercial que se avecina y se está cocinando a fuego lento y a una pujante batalla ideológica y cultural contra los valores y estándares democráticos europeos contra los que la Administración de EE UU y su pléyade de tecnooligarcas no cesan de cargar.
“Cada vez son más las señales de que Trump ya no considera a la UE como un aliado sino como un adversario”, dice una alta fuente de Bruselas que pide anonimato. Son disparos múltiples y continuos contra la línea de flotación de la UE y sus instituciones, amplificados, además, en las redes sociales. De ahí que el comentario de Trump, aunque fue similar a otros que lanzó en su primer mandato, haya generado no solo desconcierto sino desasosiego. Sobre todo porque esas palabras llegaron pocas horas después de que su secretario de Estado, Marco Rubio, plantase a la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, que había viajado a Washington fundamentalmente para verlo.
Los contactos entre la cúpula europea y la Administración Trump —a excepción de una reunión del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, con su homólogo estadounidense— están siendo extremadamente difíciles. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no ha logrado cerrar una cita con Trump, aunque sí se vio con el vicepresidente J. D. Vance a mediados de febrero en Múnich. Una cita que se produjo en medio de los ataques, en suelo europeo, del segundo de a bordo de la Casa Blanca a la UE, a sus normas y a lo que tildó como “censura”, en referencia a la regulación sobre las plataformas tecnológicas.
Tras recibir el nuevo ataque trumpista, las reacciones se han sucedido este jueves. Aunque la mayoría, en la burbuja institucional de Bruselas, deja sus críticas para el ámbito privado. “Hay que hacer pedagogía pero sin echar leña al fuego”, dice un diplomático.
“La UE no se creó para perjudicar a nadie. Todo lo contrario”, ha disparado Donald Tusk. El primer ministro polaco es, probablemente, el líder más directo. Sus palabras no dejaban lugar a dudas de que el mensaje lanzado en X va dirigido a Trump. “[El club comunitario] se creó para mantener la paz, generar respeto entre nuestras naciones, crear un comercio libre y justo y fortalecer nuestra amistad transatlántica. Así de simple”, ha añadido. Un argumento en línea con el de la Comisión Europea, que poco después del estallido de Trump sobre los aranceles emitió un comunicado en el que señalaba que la UE y la cooperación transatlántica han sido beneficiosas para EE UU.
Pero ni Tusk ni el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, otro de los líderes que ha reaccionado este jueves, han mencionado el nombre del mandatario norteamericano. El español advirtió de que si Washington impone los aranceles que ha anunciado (no solo al acero y al aluminio sino generales, de un 25%) habrá contragolpe: “Vamos a defender nuestros intereses ante quienes quieran atacar las economías europeas con aranceles absolutamente injustificados y que amenazan veladamente nuestra soberanía económica. Estamos decididos y preparados para hacerlo. España y la UE llevamos meses trabajando. Adoptaremos medidas de respuesta proporcionadas al desafío”.
La realidad es que el desgarro entre EE UU y la UE —que se suma al acercamiento entre Washington y Moscú— cada vez es mayor. Incluso Fredrich Merz, el líder conservador alemán que, tras ganar las elecciones del pasado domingo se perfila como nuevo canciller de un Gobierno de coalición, ha hablado de que la UE y Alemania cada vez pueden contar menos con los norteamericanos.
“Lamentablemente, nuestras diferencias han adquirido una nueva dimensión”, dice David McAllister, presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo. “Ahora se trata de nuestra comprensión fundamental de la democracia, el Estado de derecho y una sociedad abierta. La administración del presidente Trump no parece dispuesta a distinguir entre las asociaciones históricamente crecidas y las convenciones diplomáticas asociadas, por un lado, y las fuerzas antidemocráticas y autoritarias, por otro”, sostiene por correo electrónico. “Europa debe prepararse para una nueva era de aislacionismo estadounidense en las relaciones internacionales. Las garantías de seguridad de posguerra de Estados Unidos para sus aliados están siendo cuestionadas”, advierte el eurodiputado conservador alemán.
Varios altos cargos de Bruselas creen que es hora de “hacer pedagogía” pero también resaltan que Trump ha demostrado que la política internacional y sus fórmulas le importan poco y se maneja más como un empresario, un hombre de negocios con una meta a alcanzar. Su Administración ha manejado datos erróneos y narrativas distorsionadas. “Algunas personas ven a Europa como una reliquia. Están equivocados”, ha replicado la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, en la Universidad Johns Hopkins, en Washington, en un discurso dedicado sobre todo a hablar de los beneficios mutuos de la relación euroatlántica sin dejar de advertir que la UE responderá a los aranceles injustificados.
La UE empieza a avistar cómo sería una realidad sin el aliado americano. Aun así, pese a los ataques de Trump (que, sin embargo, sí cultiva las relaciones bilaterales con los Estados miembros), en la mayoría de las capitales creen que aún hay margen para la colaboración. Este domingo, tras la visita a Washington del presidente francés, Emmanuel Macron, el pasado lunes, y del primer ministro británico, Keir Starmer, este jueves, varios líderes —entre ellos, el español Sánchez— se reunirán en Londres para hablar sobre Ucrania y sobre la defensa europea. Los disparos, las andanadas de Trump, están agilizando y calentado el debate en la UE.
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