Más de un centenar de muertos tras unos disturbios en un partido de fútbol en Indonesia

Una avalancha de hinchas en un estadio de Java degenera en una de las peores tragedias durante una competición de este deporte

Los aficionados irrumpieron en el campo después de un partido entre el Arema FC y el Persebaya Surayaba.Foto: YUDHA PRABOWO (AP) | Vídeo: REUTERS
Guillermo Abril Agencias
Pekín / Jakarta -

Una espiral de violencia descontrolada ha sumido en el horror el fútbol en la isla indonesia de Java. Los disturbios desencadenados en el estadio del Arema FC después de que sus hinchas invadiesen el campo degeneraron en una avalancha en las puertas de salida que ha causado la muerte de más de un centenar de personas. Tras cruzar los datos de los hospitales de la zona, el último balance de las autoridades de Java Oriental cifra los fallecidos en 125, tras revisar a la baja los 174 que habían contabilizado horas antes. Además, hay decenas de heridos. La mayoría de las muertes se produjeron tras una estampida de los hinchas que trataban de huir de la policía después de haber invadido el campo; las aglomeraciones han obstruido la salida, provocando la muerte por asfixia y aplastamiento, de acuerdo con las autoridades. Se trata de una de las peores tragedias de la historia del deporte, que evoca episodios trágicos como los del estadio de Heysel (Bruselas) en 1985 o el del Estadio Nacional de Perú, en 1964.

El tumulto comenzó con el pitido final del encuentro entre el Arema FC y el Persebaya Surabaya en el estadio Kanjuruhan, en Java Oriental. Tras la derrota por 2-3 del equipo local —la primera vez que caía ante su archirrival en más de dos décadas, según France Presse—, cerca de 3.000 seguidores del Arema FC invadieron el campo y los agentes trataron de dispersar a los aficionados con cargas y lo que parecen gases lacrimógenos.

Imágenes captadas desde las gradas y difundidas en las redes sociales muestran cómo una multitud invade el terreno de juego y a continuación se enfrenta a las fuerzas de seguridad de forma caótica. Se ven golpes y carreras, movimientos descontrolados, porrazos y lanzamiento de objetos, el humo envuelve el ambiente. La policía reaccionó con el uso de gases lacrimógenos contra los hinchas enfurecidos tras perder el encuentro. “Se convirtió en la anarquía, comenzaron a atacar a los policías, a dañar coches”, ha relatado el jefe de policía de la región, Nico Afinta.

Un testigo ocular citado por BBC ha asegurado que las fuerzas de seguridad dispararon varias rondas de gas lacrimógeno de forma “rápida y continuada” después de que la situación se volviera “tensa”. Las normas de la FIFA, la institución que aglutina a todas las federaciones del fútbol mundial, prohíben expresamente el uso de “gas de control de multitudes” (gas lacrimógeno) para mantener el orden público en los estadios.

“Este es un día oscuro para todos los implicados en el fútbol y una tragedia incomprensible”, ha lamentado Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en un comunicado emitido este domingo. “Extiendo mis más profundas condolencias a las familias y amigos de las víctimas que perdieron la vida tras este trágico incidente”.

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Mahfud MD, ministro coordinador de asuntos de Seguridad, ha difundido algunas irregularidades en la celebración del encuentro, como la venta de 42.000 entradas, cuando el estadio solo tiene capacidad para 38.000 personas. Y ha subrayado que el estallido no ha tenido que ver con un enfrentamiento entre hinchas de ambos equipos, porque los aficionados del Persabaya no tenían permitido asistir el encuentro. “Las víctimas murieron generalmente por empujones, apretones y pisotones, y por falta de aire”, ha asegurado el ministro a través de Instagram. “No hubo víctimas de palizas ni de persecución entre aficionados”.

La mayoría ha muerto tratando de huir de la escena, según ha asegurado el jefe de policía de la provincia de Java Oriental. “Se dirigieron hacia un punto de salida, luego hubo una aglomeración; en el proceso de acumulación hubo dificultades para respirar, falta de oxígeno”, ha dicho. Al menos 34 personas murieron dentro del estadio y el resto durante su traslado a los hospitales cercanos donde se están atendiendo a los heridos, ha añadido Afinta, que ha descrito escenas de pánico. “Se volvió anárquico. Comenzaron a atacar a los agentes, destrozaron coches”.

Cerca de la salida se han podido oír gritos de los aficionados tratando de huir, con mujeres y niños entre quienes se han quedado atrapados, según el relato en redes sociales de un aficionado citado por Reuters. En los vídeos difundidos en cadenas locales también se ven hinchas inconscientes siendo evacuados del estadio. Fuera del recinto han continuado los choques entre aficionados y policías, según los vídeos y fotografías que han circulado en redes sociales, los cuales muestran el rastro de vehículos policiales reventados.

Aficionados invaden el campo de juego.
Aficionados invaden el campo de juego.REUTERS TV (REUTERS)

El presidente del país, Joko Widodo, ha ordenado este domingo, suspender todos los partidos de la liga nacional mientras se esclarece esta “verdadera tragedia humana” que “no se puede repetir en el futuro”, ha exhortado en una intervención. Widodo ha reclamado a las fuerzas de seguridad que investiguen y esclarezcan cuanto antes los hechos.

La Federación de Fútbol de Indonesia ha asegurado que enviará un equipo de investigación a Malang, y ha expresado su apoyo a las pesquisas ya iniciadas por la policía. El organismo ha asegurado que los disturbios “están manchando la cara del fútbol indonesio” y ha prohibido al Arema FC ejercer como anfitrión durante el resto de la temporada.

El ministro de Deportes del país, Zainudin Amali, se ha comprometido a revisar los protocolos de seguridad en los partidos de fútbol y contemplará que las competiciones se celebren sin público. “Lamentamos este incidente [...] que perjudica a nuestro fútbol en momentos en que los hinchas pueden ir a los estadios a ver los partidos”, ha asegurado.

El capítulo indonesio de Amnistía Internacional ha reclamado a las autoridades que lleven a cabo “una investigación rápida, exhaustiva e independiente sobre el uso de gases lacrimógenos en el estadio”, y ha pedido a la policía del país que revise las políticas sobre el uso de estos gases y “otras armas menos letales” para garantizar que no vuelva a ocurrir “una tragedia tan desgarradora”.

“Muchos de nuestros amigos han perdido la vida por culpa de los oficiales que nos deshumanizaron”, decía Muhammad Rian Dwicahyono, de 22 años, que lloraba en el hospital local de Kanjuruhan mientras curaba un brazo roto, según el testimonio recogido por Reuters. “Se han desperdiciado muchas vidas”.

Personal sanitario ante algunas de las víctimas en el hospital Saiful Anwar de Malang.
Personal sanitario ante algunas de las víctimas en el hospital Saiful Anwar de Malang.STRINGER (REUTERS)

Esta misma agencia recoge las declaraciones a Metro TV del responsable de uno de los centros sanitarios de la zona: algunas víctimas, ha explicado, habían sufrido lesiones cerebrales y entre los fallecidos había un niño de cinco años.

El estallido del estadio Kanjuruhan es uno de los más mortíferos de las últimas décadas. Entre las tragedias que han teñido de sangre la historia del fútbol se encuentra la del Estadio Nacional de Perú, en 1964, cuando murieron 320 personas y centenares resultaron heridas durante una estampida en un partido de clasificación olímpica entre Perú y Argentina en Lima. En Ghana, en 2001, fallecieron 126 personas en un incidente de características similares. Guatemala fue escenario en 1996 de una avalancha de hinchas que dejó al menos 82 muertos y unos 150 heridos durante una eliminatoria del Mundial entre la selección de ese país y Costa Rica. En Europa uno de los episodios más trágicos, que marcó la memoria de una generación entera de aficionados, fue la avalancha registrada durante la final de la Copa de Europa el 29 de mayo de 1985 entre la Juventus y el Liverpool en el estadio Heysel de Bruselas. La estampida dejó entonces 39 muertos y más de 500 heridos. Más grave fue la registrada en el estadio de Hillsborough, en Sheffield (Reino Unido) el 15 de abril de 1989, cuando fallecieron 97 personas en un partido entre el Liverpool y el Nottingham Forest de las semifinales de la Copa de Inglaterra.

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