La policía registra las casas de ocho empresarios afines a Bolsonaro por intercambiar mensajes golpistas

Los sospechosos son muy cercanos al presidente, que va por detrás de Lula en las encuestas para las elecciones de octubre

El empresario Luciano Hang, buscado por la policía, junto al presidente Bolsonaro en un partido de fútbol el 7 de agosto en São Paulo (Brasil).
El empresario Luciano Hang, buscado por la policía, junto al presidente Bolsonaro en un partido de fútbol el 7 de agosto en São Paulo (Brasil).CARLA CARNIEL (REUTERS)

La policía brasileña ha emprendido este martes una operación contra ocho grandes empresarios, cercanos al presidente Jair Bolsonaro, sospechosos de estar vinculados a una red que difunde noticias falsas y promueve ataques a las instituciones. Los hombres de negocios buscados por los agentes participan de un grupo de WhatsApp en el que proliferan mensajes contra el Poder Judicial y favor de un golpe de Estado en caso de que Luiz Inácio Lula da Silva gane las elecciones en octubre. “Prefiero un golpe al regreso del PT (el Partido de los Trabajadores). Un millón de veces”, escribió allí Jose Koury, un empresario inmobiliario de Río de Janeiro hace tres semanas. La operación incluye registros en los domicilios, el bloqueo de las cuentas de redes sociales y la inspección de sus cuentas bancarias.

El más conocido de los buscados es el multimillonario Luciano Hang, propietario de Havan, una cadena de grandes almacenes repartidos por todo Brasil que son fácilmente identificables porque en la entrada se alza una réplica de la estatua de la libertad. Han es un orgulloso bolsonarista. Entre los sospechosos, los propietarios de las constructoras Tecnisa y W3 ingeniería, el dueño de una cadena de restaurantes llamada Cocobambu, el de una cadena que vende mobiliario.

La operación se ha convertido en la noticia del día en un Brasil que está ya oficialmente en campaña para el duelo más reñido de las últimas décadas. El electorado está convocado a votar el próximo 2 de octubre en unos comicios que son un mano a mano entre el izquierdista Lula, el favorito, y el actual presidente, de extrema derecha, que recorta distancias.

Los mensajes privados intercambiados por los empresarios bolsonaristas fueron revelados hace unos días por el medio digital Metropoles. Hang ha confirmado en Twitter que la policía se presentó en su empresa a las seis de la maana y ha negado que él hablara de golpe en el mencionado grupo de WhatsApp. El senador Flávio Bolsonaro ha tuiteado que “es insano ordenar la búsqueda de empresarios honestos (...) por decir que prefieren cualquier cosa al expresidiario”, en referencia a Lula, cuyas condenas fueron anuladas.

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La orden de búsqueda de los bolsonaristas la firma el hombre al que Bolsonaro y sus seguidores más fieles han considerado en los últimos tiempos como enemigo número uno y con el que aparentemente había una tregua, el juez Alexandre de Moraes. El magistrado es miembro del Tribunal Supremo —la institución que más ejerce de contrapeso ante las amenazas autoritarias de Bolsonaro— y acaba de asumir la presidencia del tribunal electoral, que supervisa el proceso de votación.

El temor a un golpe —más en forma de ruptura constitucional que de una toma de poder con tanques— está presente en el debate público brasileño desde hace tiempo a causa de los constantes ataques del presidente a otras instituciones y de su campaña para sembrar dudas sobre el proceso de votación.

El presidente Bolsonaro fue entrevistado anoche en Jornal Nacional, el informativo nocturno de la cadena Globo, el más visto de Brasil. Uno de los entrevistadores le animó a comprometerse, ante los de millones de telespectadores que le veían en directo, a respetar el resultado de los comicios. Bolsonaro aceptó, pero con una coletilla: aceptará el veredicto de unas “elecciones limpias y transparentes”, como si ahora no lo fueran. Las autoridades electorales jamás han detectado un fraude relevante en el sistema de urna electrónica, que según Bolsonaro no es 100% seguro. Las Fuerzas Armadas se han implicado de lleno en la supervisión del proceso electoral.

También genera preocupación en las cúpulas de otras instituciones, en la oposición y en la prensa brasieña que Bolsonaro haya convocado a sus seguidores a llenar las calles el próximo 7 de septiembre, cuando Brasil celebra el bicententario de su independencia. En vista de que el año pasado el mandatario ultraderechista ya convirtió el aniversario en una exhibición de fuerza popular y llamó canalla al juez Moraes ante una multitud, muchos analistas consideran que la fiesta de la independencia puede ser otro paso grave en la escalada autoritaria. Para conmemorar la fecha, el presidente ha logrado que Portugal le preste el corazón de Pedro, I, el emperador que proclamó la independencia en 1822.

El órgano, que llegó el lunes en un avión militar brasileño, será homenajeado este martes por Bolsonaro y presentado a los embajadores extranjeros antes de ser expuesto hasta el día del Bicentenario en la sede del Ministerio de Exteriores, también en Brasilia.

Aunque el líder ultraderechista ha ganado apoyo en las últimas semanas, Lula lidera todas las encuestas. El sondeo más reciente de Datafolha otorga al favorito un 47% de intención de voto frente al 32% de Bolsonaro. Lula se mostró este lunes convencido de que Brasil no vivirá un asalto como el que protagonizaron cientos de seguidores de Donald Trump en el Capitolio. “Estoy seguro de que el resultado electoral será plenamente aceptado”, afirmó el expresidente ante los corresponsales extranjeros en São Paulo. “Los que pierden tienen derecho a quejarse, pero, paciencia, forma parte del juego”, añadió.

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