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Rusia ataca el puerto de Odesa un día después de firmarse el pacto para exportar el grano ucranio

El bombardeo contra una infraestructura clave para desbloquear el cereal genera enormes dudas sobre el acuerdo que busca aplacar la crisis alimentaria global

Puerto comercial de Odesa, el pasado mes de marzo, en el que este sábado se ha producido un ataque con misiles rusos, según Kiev.Foto: SOPA IMAGES | Vídeo: RRSS/REUTERS

Rusia ha lanzado este sábado un ataque con misiles contra el puerto de Odesa, según la comandancia militar ucrania de la región. La agresión se ha producido menos de 24 horas después de que Kiev y Moscú firmaran en Estambul por separado un pacto auspiciado por Turquía y Naciones Unidas por el que se comprometen a respetar corredores navales seguros para la exportación del grano ucranio bloqueado en sus puertos desde la invasión rusa del 24 de febrero. Odesa, a orillas del mar Negro, constituye la principal salida por vía marítima de las exportaciones ucranias, especialmente de cereales, de los que el país era el cuarto exportador mundial antes de la guerra iniciada por Vladímir Putin.

El bombardeo siembra enormes dudas de que pueda ponerse en marcha el acuerdo para rescatar el grano bloqueado que, unido a la reducción de exportaciones de cereales y fertilizantes de Rusia, está avivando una crisis alimentaria global. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha aseverado que este ataque demuestra que “no importa lo que Rusia diga y prometa. Siempre rompe sus promesas”. A pesar de ello, su Gobierno ha recalcado que continúa con los preparativos para sacar el grano y que el Kremlin no logrará que el convenio descarrile por completo. Moscú no ha comentado oficialmente el bombardeo, pero según el ministro turco de Defensa, Hulusi Akar, dice “no tener absolutamente nada que ver” con el suceso.

El ataque se ha llevado a cabo con misiles de larga distancia y de precisión Kalibr; dos fueron derribados por las fuerzas de defensa aérea y dos alcanzaron infraestructuras del puerto. Una ciudadana de Odesa ha filmado cómo las baterías antiaéreas interceptaban dos de los cohetes. Las autoridades ucranias no han precisado los daños provocados por la agresión rusa, pero fuentes locales citadas por The Wall Street Journal aseguran que han sido destruidos un andén de descarga de grano y un almacén. El Ministerio de Agricultura ucranio ha confirmado que en el puerto había silos con toneladas de cereales listas para ser embarcadas.

Los misiles han llegado a Odesa cuando fuentes de inteligencia occidentales y analistas especializados señalan que las fuerzas del Kremlin están perdiendo potencia en el este de Ucrania y se han colocado en posiciones defensivas en las zonas ocupadas del sur. El portavoz del Ministerio de Exteriores ucranio, Oleg Nikolenko, ha incidido en que la acción de Moscú socava sus compromisos ante la ONU y Turquía: “En caso de incumplimiento, Rusia asumirá toda la responsabilidad por la crisis alimentaria mundial”. Por su parte, el ministro de Infraestructura, Oleksander Kubrakov, quien selló el acuerdo en Estambul por parte ucrania, ha recalcado que el bombardeo contra Odesa no logrará romper el pacto y que Kiev continúa con los “preparativos técnicos” para sacar el grano.

Volodímir Dubovik, director del Centro de Estudios Internacionales (CIS) de Odesa, considera que sería un error que Ucrania se saliera del acuerdo: “Debe quedar claro que si el acuerdo no funciona, no es por culpa de Ucrania. Además, el país lo necesita, necesita encontrar formas de exportar”. “Lo que seguro que sucederá es que las empresas [navieras] serán más reacias a operar en la zona”, explica el director del CIS a EL PAÍS. “Aumentará la impresión de que es una zona insegura”.

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Dubovik cree que una posible explicación para esta agresión sorpresa es que el Kremlin quiere demostrar que “continúa siendo capaz de atacar a Ucrania en cualquier lugar”. El experto apunta también la posibilidad de que Moscú envíe así un mensaje a Kiev para que evite una contraofensiva en los territorios del mar Negro que Rusia ha ocupado, y se abstenga de realizar acciones militares contra las posiciones rusas en Crimea.

El suceso ha provocado también rechazo a nivel internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado a través de un comunicado una condena “inequívoca” del ataque. El máximo responsable de la diplomacia europea, Josep Borrell, también lo ha censurado: “La UE condena enérgicamente el ataque ruso con misiles contra el puerto de Odesa. Golpear un objetivo crucial para la exportación de grano, un día después de firmarse el acuerdo de Estambul, es particularmente reprochable y de nuevo demuestra el completo desdén de Rusia por el derecho Internacional y sus compromisos”. Mientras, la embajadora de Estados Unidos en Ucrania, Bridget A. Brink, lo ha calificado de “ataque inaceptable” y ha denunciado que Rusia “continúa utilizando los alimentos como arma”. El Gobierno turco, mediador del acuerdo, se ha mostrado, por su parte, “preocupado” por lo sucedido, según declaró su titular de Defensa.

El bombardeo ocurre, además, la víspera de que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, inicie una gira por África, donde un buen número de países han abrazado la retórica difundida por el Kremlin de que la culpa de la crisis alimentaria global es de las sanciones impuestas por Occidente a Rusia, frente al bloqueo de cereales ucranios por la invasión y la reducción de exportaciones de grano y fertilizantes rusos ordenada por Moscú.

El pacto, en riesgo

Sendas delegaciones de los países del conflicto rubricaron el viernes dos acuerdos separados con Turquía, uno firmado por Rusia y otro por Ucrania, para desbloquear 22 millones de toneladas de grano ucranio, atrapadas desde la invasión rusa por el bloqueo de los puertos del país. Sin embargo, Ucrania y sus socios occidentales se habían mostrado escépticos ya ese mismo día con respecto a las intenciones rusas de respetar lo acordado, una desconfianza que aumenta tras el ataque de este sábado, con el que Moscú deja clara la fragilidad del pacto.

Tras semanas de negociaciones, con el acuerdo de Estambul, Moscú se compromete a no atacar la infraestructura portuaria ucrania que se use para exportar el cereal ni los buques que deben transportarlo. El memorándum prevé la llegada de barcos de carga a puertos ucranios por corredores marítimos seguros, identificados por las autoridades de Kiev para evitar las minas marítimas instaladas por sus fuerzas armadas poco después de la invasión rusa con la intención de evitar un ataque anfibio del Kremlin, fundamentalmente contra Odesa. El tratado recoge un complicado procedimiento para exportar el grano a partir de tres puertos clave, de los que el más importante es el de Odesa. Los otros dos son los de Chernomorsk y Yuzhni. El pacto prevé que navíos al mando de pilotos ucranios guíen los barcos, sin escolta militar y tras someterse a una inspección de equipos turcos y de Naciones Unidas —junto con inspectores de ambas partes—, una exigencia rusa destinada a garantizar que no se utilizarán para transportar armas a la antigua república soviética.

Moscú ha restado gravedad a la crisis alimentaria provocada en gran parte por el bloqueo de los cereales ucranios y las propias políticas de exportación rusas. El Kremlin insiste en que esta situación es producto de las sanciones occidentales contra Rusia por la invasión. Las autoridades ucranias han acusado a Moscú de robar grano en los territorios que ha ocupado —como mostró una investigación de EL PAÍS—. Antes de la guerra, Ucrania exportaba mensualmente unos cinco millones de toneladas de granos. El acuerdo del viernes debería abrir la puerta a que las autoridades ucranias pudieran exportar ahora un volumen similar.

La opción del transporte por el Danubio

La vulnerabilidad de los puertos del mar Negro todavía bajo control de Ucrania da fuerza a la opción de exportar grano a través del Danubio. Los cerca de 200 últimos kilómetros de este río hasta su desembocadura marcan la frontera entre Ucrania y Rumania. La desembocadura era controlada por Ucrania desde la vecina isla de las Serpientes. En los primeros compases de la guerra, en la última semana de febrero, Rusia ocupó este islote, cerrando el comercio fluvial. Pero Ucrania recuperó la isla a finales de junio y el Danubio se ha convertido en una vía segura de salida hacia Europa. El Gobierno ucranio ha detallado que una media diaria de cuatro barcos están partiendo de sus tres puertos fluviales. La consultora Ukragroconsult estima que 500.000 toneladas de productos básicos de alimentación podrán ser exportados por el Danubio. Aunque esta cifra solo representa un 2,5% del total de grano en silos controlados por Kiev, la consultora asegura que el potencial es elevado y que la cifra es un 80% superior a antes de la guerra.


Ucrania exportó en 2021 más de 45 millones de toneladas de cereales, y ahora aspira a poder vender menos de la mitad, a causa del bloqueo de la flota rusa, a la afectación de la guerra en los territorios cerca del frente y los campos ocupados por Rusia, sobre todo los del litoral del mar Negro y del mar de Azov.

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