Turquía supedita la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN a acciones contra el grupo armado kurdo PKK

Ankara ve avances en el levantamiento de las restricciones a la venta de armas, pero hace exigencias difíciles de cumplir para Estocolmo y Helsinki

Ibrahim Kalin, portavoz del Gobierno y asesor del presidente turco, dirige la delegación turca en las negociaciones con la delegación sueca, presidida por el Secretario de Estado Oscar Stenström, este miércoles en Ankara.
Ibrahim Kalin, portavoz del Gobierno y asesor del presidente turco, dirige la delegación turca en las negociaciones con la delegación sueca, presidida por el Secretario de Estado Oscar Stenström, este miércoles en Ankara.AP

Turquía ha marcado las líneas sobre cómo proceder para levantar su veto a la entrada de Suecia y Finlandia a la OTAN. Sin pasos concretos contra la presencia y actividades de grupos que Ankara considera terroristas —en especial del grupo armado kurdo PKK— en territorio de estos países escandinavos, no se continuarán las negociaciones. Al Gobierno de Turquía tampoco parece apurarle la cercanía de la Cumbre de Madrid (29-30 junio), que se pretendía hacer servir como puesta de largo de los nuevos miembros de la Alianza Atlántica. El portavoz presidencial turco, Ibrahim Kalin, dejó claro que, ahora, la pelota está en el tejado de las autoridades de Estocolmo y Helsinki y todo dependerá de la respuesta que den a las exigencias turcas.

Las delegaciones sueca y finlandesa se reunieron con la turca durante cinco horas en el Palacio Presidencial de Ankara. Primero, cada una por separados y, después, en un encuentro trilateral. Se trataba de delegaciones dirigidas por hombres de perfil técnico y experiencia diplomática: el secretario de Estado del Ministerio de Exteriores finlandés, Jukka Salovaara, y el secretario de Estado sueco Oscar Stenström, que responde directamente ante la oficina de la primera ministra. Del lado turco, el viceministro de Exteriores, Sedat Önal, y el propio Kalin, quien, además de portavoz del Ejecutivo, es asesor en temas de Política Exterior y Seguridad Nacional del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

“Hemos dado un mensaje muy claro: si no se dan pasos para reducir las preocupaciones de Turquía sobre su seguridad en el marco de un calendario establecido, el proceso [de ampliación de la Alianza Atlántica] no podrá continuar”, afirmó Kalin en rueda de prensa al término de los contactos: “La OTAN es una organización de seguridad, no de otra cosa. Y, por tanto, la cuestión principal de esta organización es la seguridad de sus miembros”.

Actuar contra el predicador islamista Gülen

Las demandas concretas que el portavoz turco desglosó ante los medios en Ankara se centran en “medidas concretas” contra las actividades “organizativas, financieras y de propaganda” de grupos armados como el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo (DHKP-C), que llevan a cabo atentados en territorio turco desde hace décadas. Ambos están incluidos en la lista de grupos terroristas de la Unión Europea, pero sus simpatizantes organizan actos públicos enarbolando sus símbolos en Suecia y Finlandia. Igualmente, Kalin pidió acciones contra los seguidores del predicador islamista Fethullah Gülen, aliado del Gobierno de Erdogan hasta que ambos se enzarzaron en una guerra por el poder en 2013 que culminó en el intento de golpe de Estado de 2016, en el que hubo probada participación gülenista. Miembros de esta organización político-religiosa huidos de Turquía han hallado refugio en Suecia y Finlandia.

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El portavoz turco también se quejó de que las 28 peticiones de extradición hechas a Suecia en los últimos años y las 12 a Finlandia han sido rechazadas o no respondidas. Los medios progubernamentales turcos han publicado en los últimos días algunos nombres de las personas sobre las que se exige la extradición por su supuesta vinculación terrorista. Entre ellos hay antiguos políticos, un famoso editor, varios periodistas de conocida adscripción gülenista y un poeta muerto en 2015. Las leyes suecas y finlandesas hacen prácticamente imposible que estas personas puedan ser devueltas a Turquía, más aún dada la escasa imparcialidad de la justicia turca y las denuncias de malos tratos a los presos que hacen periódicamente las organizaciones de derechos humanos.

El aspecto donde más cerca están las partes de entenderse es en el levantamiento de las restricciones a la venta de armas que tanto Finlandia como Suecia impusieron en 2019 a Turquía a raíz de su invasión de una porción de territorio del norte de Siria en manos de las milicias kurdo-sirias. Estas milicias, conocidas por las siglas YPG o por la coalición Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en la que están incluidas, están estrechamente relacionadas con el PKK, por lo que Ankara lleva años exigiendo su equiparación. No en vano, en los últimos días, Erdogan ha amenazado con una nueva incursión militar contra ellas. Sin embargo, han sido también el aliado clave de Estados Unidos para la derrota de la organización yihadista Estado Islámico en Siria.

El hecho de que al PKK se les haya incautado armamento de fabricación sueca y que Estocolmo haya destinado fondos de ayuda a la zona siria bajo control de las YPG ha llevado a los partidos turcos a acusar al país escandinavo de financiar la insurgencia kurda, algo que desmintió la ministra sueca de Exteriores, Ann Linde, en declaraciones al diario Aftonbladet: “Suecia es uno de los mayores donantes humanitarios en la crisis Siria […]. La cooperación en el noreste de Siria se lleva a cabo a través de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales. Suecia no da apoyo dirigido solo a los kurdos sirios ni a las estructuras políticas o militares del noreste de Siria, pero la población de esa zona, por supuesto, forma parte de estos proyectos de ayuda”.

El portavoz del Ejecutivo turco aseguró que, en la cuestión del levantamiento del embargo armamentístico a Turquía, vio una “actitud positiva” de Finlandia y Suecia, algo que “contribuye a la continuación” de las negociaciones. Sin embargo, también advirtió de que no se ha fijado un calendario para estas, sino que dependerá de la respuesta que reciban las delegaciones negociadoras una vez retornen a sus capitales. Según sea, los contactos continuarán por vía telemática o mediante nuevos encuentros presenciales, bien de las delegaciones o ya a nivel ministerial o incluso de jefes de Gobierno. El calendario tampoco está cerrado. Kalin concluyó que podría ser que todo quede zanjado antes de la cita de la OTAN en Madrid, o después, o incluso durante la misma cumbre.

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