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Vídeo | Vuelva a ver el debate íntegro entre Macron y Le Pen en castellano

El presidente acusa a la candidata de ultraderecha de depender del poder ruso | La aspirante rechaza las sanciones europeas al gas y al petróleo de Moscú | Los periodistas Andrea Rizzi y Guillermo Altares han comentado la cita televisada

A la izquierda, el candidato y presidente de Francia, Emmanuele Macron. A la derecha, la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen. Foto: EL PAÍS | Vídeo: EPV
El País

Momentos clave

El presidente de la República francesa, el centrista Emmanuel Macron, y la candidata de la ultraderecha a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, afrontaron en la noche del miércoles su primer y único cara a cara en una cita decisiva ante las elecciones del domingo. Durante el debate, de casi tres horas, Le Pen trató de proyectar un perfil no ultra, mientras que Macron buscó demostrar la inconsistencia de sus propuestas. Al abordar la invasión de Ucrania, Macron acusó a Le Pen de depender del poder ruso. Ella había puesto previamente una línea roja a las sanciones europeas: que no toquen el gas y el petróleo de Moscú. En el bloque medioambiental, Macron tachó a Le Pen de “climatoescéptica”, y ella le replicó tildándole de “climatohipócrita”. La candidata solo mostró voluntariamente su cara más ultra al hablar de inmigración: “Hay que arreglar el problema de la inmigración anárquica y masiva que agrava la inseguridad”, dijo Le Pen en una afirmación que cualquier estadística desmiente. Se trataba del debate más abierto de los últimos años porque ambos candidatos cortejan a un amplio espectro de electores indecisos. Así comentaron los periodistas Andrea Rizzi y Guillermo Altares esta cita televisada.


Macron y Le Pen, durante el debate.Vídeo: EPV


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El debate más importante de la historia reciente de Francia

El debate que esta noche enfrenta al presidente Emmanuel Macron y a la candidata ultraderechista Marine Le Pen es el más importante desde que se celebran enfrentamientos televisivos entre las dos vueltas de las presidenciales, en 1974. Hasta ahora nunca han cambiado un resultado electoral: el candidato al que los sondeos apuntaban como ganador salía cómodamente victorioso del debate y confirmaba su resultado el domingo siguiente. Sin embargo, esta vez es todo mucho más complicado. Ya no se trata solo de una carrera electoral entre dos bloques de centroizquierda y centroderecha en la que estaba claro de dónde iban a sacar los votos los candidatos en la segunda vuelta. Esta vez, ambos se disputan al electorado del izquierdista Mélenchon, que quedó tercero con 7,7 millones de votos y no está nada claro a dónde van a ir. De ello, depende el futuro de Francia y de Europa.

Un duelo con trascendentales consecuencias para Europa

El debate entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen es un momento clave de un duelo político cuya importancia trasciende las fronteras de Francia. Los dos candidatos defienden visiones radicalmente diferentes del papel de su país en el marco de la Unión Europea y en la escena global. Francia es junto con Alemania la gran fuerza motriz del proyecto europeo y una victoria de Le Pen representaría un abrupto giro en la construcción comunitaria. La candidata persigue una profunda reformulación de la UE, un repliegue inspirado en la idea de conformar una alianza de naciones soberanas sin la cesión de amplias competencias a instituciones comunitarias como ocurre en la actualidad. Le Pen también plantea la salida de Francia del mando integrado de la OTAN y sostiene que, cuando termine la guerra en Ucrania, habría que reconstruir una estrecha relación con la Rusia de Putin.

Ocho bloques

El programa de televisión con el único debate antes de las elecciones del domingo durará dos horas y media. Incluirá ocho bloques. Arrancan con el poder adquisitivo de la ciudadanía, uno de los grandes temas de la campaña. La primera en hablar es Marine Le Pen. Tras ese primer bloque, hablarán de política internacional, del modelo social de Francia (pensiones, sanidad, dependencia), medio ambiente, competitividad, juventud (educación, formación, etc.), seguridad e inmigración y, por último, instituciones. El orden de intervenciones se ha decidido con un sorteo. Marine Le Pen responderá a la primera pregunta y Emmanuel Macron tendrá prioridad en la conclusión.

Marine Le Pen busca el voto de centro

A diferencia del debate de 2017, cuando por primera vez Marine Le Pen se enfrentó a Emmanuel Macron y salió muy escaldada, esta vez la candidata de Reagrupamiento Nacional se muestra mucho más tranquila y sonriente, tratando de buscar una imagen presidenciable. Pese a ser una candidata de ultraderecha, su mensaje es casi centrista. “Seré la presencia de la concordia, de la paz civil”, ha dicho tras un discurso introductorio de un minuto y medio en el que no ha tocado ninguno de los temas tradicionales de su partido.

Emmanuel Macron hace un guiño a la izquierda

En su discurso introductorio —los candidatos han empezado con un minuto y medio para describir por qué serían mejores presidentes—, Emmanuel Macron ha buscado un voto de izquierda, ya que sabe que necesita cortejar a los votantes de Jean-Luc Mélenchon para ganar en la segunda vuelta de las elecciones del domingo. Uno de los temas que ha tocado es la ecología, uno de los asuntos en los que los electores le reprochan haber sido menos activo. 

El poder adquisitivo, elemento central de la campaña

El debate aborda desde el principio la cuestión del poder adquisitivo. Ha sido uno de los asuntos centrales de la campaña, una inquietud extendida en la ciudadanía que Marine Le Pen ha buscado aprovechar. La tasa de inflación interanual registrada en marzo en Francia ha sido de un 4,5%, un nivel considerable pero la mitad de la de España. Le Pen se presenta en el debate como "portavoz" de los franceses, un recurso retórico típico del populismo y propone rebajas fiscales, en un país con uno de los niveles impositivos más altos del mundo (la recaudación pública fue de un 52% del PIB en 2021). La candidata de ultraderecha busca, subrayando las dificultades de tantos ciudadanos para llegar a fin de mes, criticar el balance de gestión económica del presidente Macron.

FOTO | Los candidatos en el plató

El presidente de la República francesa, el centrista Emmanuel Macron, y la candidata de la ultraderecha a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, sentados frente a frente momentos antes del arranque del debate. (Ludovic Marin / AFP)

Macron esgrime la mejora del empleo

Frente a los ataques de Le Pen vinculados a la cuestión del poder adquisitivo, el presidente ha esgrimido la positiva evolución de la tasa de paro durante su mandato. En el último trimestre de 2021 se situó en un 7,4%, el nivel más bajo desde 2008 según el instituto de estadística nacional. El presidente sostiene que la creación de empleo es el mejor instrumento para luchar contra los problemas de poder adquisitivo. Macron también ha reivindicado la eficacia del escudo contra la subida de las tarifas en el sector energético. Aun así, el candidato ha reconocido que hay un problema e indicado que comprende el enfado ciudadano vinculado a esa cuestión.

Los candidatos bajan a los detalles económicos

No se puede decir que Macron y Le Pen hayan sido poco concretos en el arranque del debate. Están entrando en los detalles de sus programas electorales económicos, desde el salario mínimo hasta las contribuciones de las empresas a la seguridad social. Ambos son conscientes de que muchos millones de franceses llegan ahogados a fin de mes y que buscar fórmulas para aumentar el poder adquisitivo es esencial. Marine le Pen insiste en que será capaz de subir los salarios un 10%, mientras que Macron dice que es sencillamente imposible. La candidata de la ultraderecha insiste en que tiene una piedra filosofal para detener el avance galopante de la inflación: salir del mercado eléctrico europeo. La idea de alejarse de Europa forma parte del ideario tradicional del Reagrupamiento Nacional. 

Un debate muy educado pero no precisamente entretenido

No se puede decir que en la primera hora del debate los candidatos no hayan bajado a los detalles: el arranque del enfrentamiento ha estado lleno de cifras, cada uno ha tratado de demostrar que se conoce muy bien los problemas de los ciudadanos y que es consciente de sus dificultades. Han hecho una exhibición de cifras, impuestos, contribuciones... Se cierra el capítulo económico y empieza el capítulo internacional. 

El debate entra en Ucrania

El tema internacional es de los más delicados para Marine le Pen, porque su partido siempre se ha mostrado muy cercano a Vladímir Putin y la agresión contra Ucrania se ha convertido en un grave problema electoral para el partido ultra, que casi ha tenido que reenfocar su campaña. Macron ha reafirmado en su intervención la importancia de Europa en el conflicto y ha mostrado su total apoyo a Ucrania, aunque evitando una extensión del conflicto. Eso sí, de nuevo ha evitado el enfrentamiento directo y ha evitado sacar los colores a Le Pen por su cercanía histórica con Putin, tal vez porque es un as que se guarda en la manga. 

Macron acusa a Le Pen de depender del poder ruso

El presidente ha entrado de lleno en uno de los aspectos más problemáticos para Marine Le Pen: su sintonía con Vladímir Putin. "Sus intereses están relacionados con el poder ruso", ha dicho el presidente. Además de la sintonía política claramente demostrada en el pasado entre Le Pen y Putin, el partido de la líder ultraderechista recibió en el pasado financiación de un banco ruso muy vinculado al Kremlin. Hoy mismo, el líder opositor Alexéi Navalni ha denunciado esa dependencia en una serie de tweets escritos en francés, señalando que el banco que ofreció financiación a Le Pen es algo parecido a la Cosa Nostra. Le Pen ha buscado distanciarse de Putin, considerando la guerra de Ucrania una "agresion inadmisible". Sin embargo, ha afirmado que es contraria a eventuales sanciones europeas contra el gas y el petróleo rusos.

Macron y Marine le Pen se enfrentan por Rusia

Rusia se planteaba como uno de los puntos por los que el presidente Emmanuel Macron podía atacar a Marine le Pen y así ha sido. Tras un arranque florentino, lleno de cifras, los dos candidatos se han cruzado acusaciones con un tono agrio, quitándose la palabra en varias ocasiones cuando ha salido el tema de Rusia. Ambos han acusado al otro de mentir. Le Pen ha roto con su tono amable y sonriente para mostrarse enfadada cuando Macron ha insistido en su dependencia del poder ruso. "Es falso", ha replicado Marine le Pen una y otra vez. "No me gusta, pero es así", ha señalado Macron. 

Le Pen asegura que no pretende sacar a Francia de la UE

Marine Le Pen ha intentado despejar dudas acerca de su posición sobre la Unión Europea, una cuestión que sin duda fue esencial en la rotunda derrota que sufrió en 2017. Le Pen ha abandonado paulatinamente los planteamientos extremos de entonces y ha recalcado que no tiene ninguna intención oculta de sacar a Francia de la UE. "Si quisera sacarla, lo diría. Si no lo digo, es porque no lo quiero". La líder del Reagrupamiento Nacional asegura que perseguiría un profundo replanteamiento del proyecto comunitario, sobre la línea de una alianza de naciones soberanas, que trataría de impulsar junto con Gobiernos que comparten ese ideario como los de Hungría y Polonia. "Francia no llega a defender sus intereses en la UE", sentenció. Es interesante observar que en el programa para la presidencia publicado por Le Pen se afirma que impulsará una Alianza Europea de Naciones con "vocación de sustituir progresivamente a la Unión Europea".

Un debate igualado, aunque Le Pen ha salido tocada del asunto ruso

A diferencia de lo que ocurrió en 2017, cuando Marine Le Pen se perdió en las cifras y no paraba de consultar fichas, esta vez la candidata ultraderechista se ha mostrado muy segura, incluso en pequeños detalles económicos. Ha logrado mejorar su imagen sin duda con respecto al enfrentamiento de hace cinco años. Y ha roto con una de las ideas más asentadas de su partido durante décadas en su largo camino hacia la respetabilidad: la idea de salir de la Unión Europea. La candidata ultraderechista ha reiterado que no pensaba abandonar la UE, el temido Frexit, pero sí reformarla profundamente. En realidad, solo ha recibido una estocada por su flanco más débil: su oscura relación con Vladímir Putin y con el poder ruso. Ahí se ha mostrado mucho más nerviosa y ha tratado de negar hechos evidentes: el préstamo que ha recibido su partido y que todavía no ha terminado de pagar. La candidata ultraderechista no ha logrado mostrarse creíble en este asunto. Como ha explicado Le Monde en su directo, "en 2014, el FN también contrató directamente un préstamo de un banco ruso, el First Czech Russian Bank, para financiar su campaña para las elecciones regionales y departamentales de 2015. Un préstamo de 9,4 millones de euros que el partido debe devolver hasta 2028 a los acreedores del banco, que ya ha quebrado".

El "patriotismo económico"

Los dos candidatos representan en Francia dos polos conceptuales que agitan las aguas políticas de gran parte de los países occidentales. En el debate, Le Pen no ha perdido ocasión de erigirse como representante del "patriotismo económico", de planteamientos políticos por los que la nación es la respuesta a los daños colaterales de la globalización. Le Pen habla de relocalizaciones, reindustrialización y busca retratar a Macron como el representante de las grandes empresas -"le adoran"- y de una globalización que produce desigualdad. La base electoral de Macron es eminentemente urbana, cultivada, con buen poder adquisitivo, mientras que la de Le Pen está en buena medida compuesta por la ciudadanía que ha sufrido por la globalización. Con este discurso, además, Le Pen busca establecer una conexión con el electorado de Mélenchon, también sensible a esta cuestión.

Le Pen ataca a Macron por su gestión

La candidata ultraderechista Marine Le Pen ha atacado al presidente Emmanuel Macron por su punto más delicado: sus cinco años de gestión como presidente, que no han sido fáciles porque se enfrentó primero a la revuelta social de los chalecos amarillos y han acabado con la dura crisis económica provocada primero por la pandemia y luego por la guerra de Ucrania. Hace cinco años, en su primer enfrentamiento, ninguno de los dos tenía una gestión que defender. Pero ahora Macron lleva cinco años en el Elíseo. Le Pen le ha acusado de ser incapaz de bajar el paro (aunque está en su nivel más bajo desde 2008) y, sobre todo, de haber aumentado el número de franceses que viven por debajo del umbral de la pobreza en 400.000 personas hasta los nueve millones. Ambos candidatos necesitan cortejar a los votantes de Jean-Luc Mélenchon y, por eso, el terreno social resulta esencial. 

Cambio climático

El intercambio en materia de cambio climático ilustra bien la diferente aproximación a la política de los dos candidatos. Le Pen ha optado por una intervención de marcado caracter ideológico, subrayando que a su juicio el gran responsable del cambio climático es el modelo librecambista que fomenta transportes contaminantes. Para ello, aboga de nuevo por el localismo y el patriotismo económico como piedras de toque para solucionar el problema. Macron ha optado por planteamientos pragmáticos, planteando medidas de mejora de aislamiento térmico de los edificios, renovación del parque de vehículo, apoyo a la transición industrial. En términos energéticos, cabe señalar la voluntad de Le Pen de desterrar por completo la energía eólica, considerada como molesta para el localismo que defiende, y su firme apuesta por la nuclear. Macron sostiene que la solución en términos energéticos es un mix entre nuclear y renovables, que incluye también las eólicas, y un fuerte impulso a la solar. El presidente ha tachado a Le Pen de climato-escéptica; Le Pen ha respondido calificándole de climato-hipócrita.

Los 'chalecos amarillos' como telón de fondo del debate

Detrás de la discusión, aparentemente árida, en torno a la energía, se encuentra otra de las claves del debate: la búsqueda del voto de la Francia del no, de un país enfadado que simbolizaron los 'chalecos amarillos', los ciudadanos que comenzaron a reunirse en las rotondas omnipresentes en el panorama urbano francés y que encabezaron una revuelta que se convirtió en un serio problema político que todavía colea. En el centro de la protesta se encontraban los precios de la energía, que la Francia rural sufre de manera especialmente grave. La energía eólica ha provocado grandes protestas también en el campo, que es donde instalan los grandes molinos contra los que protestan los vecinos y que Marine Le Pen ha dicho que desmantelará si llega a la presidencia. 

Un debate que no está resultando precisamente trepidante

El debate está a punto de alcanzar las dos horas y menos el enfrentamiento cruzado en torno a Vladímir Putin y los oscuros préstamos rusos al Frente Nacional, la anterior marca electoral de Marine Le Pen, no se puede decir que esté siendo trepidante. La candidata de la ultraderecha ha tratado de mostrarse segura en las cifras, de demostrar que se ha estudiado los temas y, ante todo, de intentar hacer olvidar a los electores una obviedad: que es una candidata de ultraderecha. En algunos aspectos hasta ha tratado de mostrarse casi centrista. El presidente Emmanuel Macron, en cambio, ha tratado de mostrarse lo que es: un político centrista, con experiencia, con amplio conocimiento de los problemas económicos y ha tratado de demostrar una cercanía a los problemas de los ciudadanos, uno de los principales reproches que se le han hecho en estos cinco años en el Elíseo. La economía, hasta los más mínimos detalles, ha centrado, por lo tanto, gran parte del encuentro. 

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