La guerra informativa del Kremlin: cuando la mentira es el arma

La propaganda pro-Putin inventa o tergiversa información para disfrazar el desplazamiento de soldados rusos a la frontera con Ucrania

Un soldado ucranio camina junto a la frontera rusa en Donetsk, el pasado 10 de enero.
Un soldado ucranio camina junto a la frontera rusa en Donetsk, el pasado 10 de enero.ANATOLII STEPANOV (AFP)

La maquinaria de propaganda rusa tergiversa e incluso inventa información desde finales de 2021 para justificar o disfrazar el desplazamiento de tropas hacia la frontera con Ucrania, según constata EUvsDisinfo, un equipo de la Unión Europea especializado en combatir las mentiras rusas sobre Europa. De acuerdo con sus análisis, tanto el propio Gobierno de Vladímir Putin como los medios cercanos al Kremlin han construido una narrativa alternativa a los hechos en la que responsabilizan a Kiev y a la OTAN de la concentración de soldados rusos en las puertas de su país vecino.

Los medios pro-Kremlin han publicado decenas de informaciones que defienden la idea de que Rusia ha movilizado a sus soldados para prepararse contra el “inminente ataque de Ucrania”, una nación a la que acusan de estar dominada por “neonazis” entrenados por las potencias occidentales. Un ejemplo de este tipo de mensajes es la advertencia lanzada por varios medios de comunicación prorrusos de que la OTAN pretende instalar bases militares en Ucrania para invadir Rusia o incluso de que 10.000 soldados de la Alianza Atlántica ya se encuentran sobre el terreno, como publicó sin pruebas de.rt.com el pasado 20 de diciembre. “El aviso de que Ucrania prepara una agresión es una narrativa muy frecuente” dentro de la desinformación rusa para culpar a Occidente de la escalada de tensión en el este de Europa, asegura la brigada antibulos de la UE.

Sin embargo, existe otro tipo de mensajes que pueden resultar contradictorios con esta narrativa. Algunos medios de la órbita del Kremlin difundieron que la prensa europea culpaba a Moscú de una falsa agresión contra Ucrania para justificar la venta de armas a Kiev. O que la población prorrusa de la región ucrania del Donbás estaba en peligro, motivo que había obligado a desplegar soldados rusos en la zona.

Estas aparentes incoherencias son, sin embargo, parte de una estrategia de desinformación en la que el mensaje principal es la confusión. Según EUvsDisinfo, es la puesta en práctica de la teoría militar rusa sobre la guerra de la información, que defiende la necesidad de crear una narración de forma preventiva para ocupar “los espacios vacíos en el flujo de información”. Es decir, el objetivo no es extender una idea o un mensaje, sino confundir a la audiencia con exceso de información para generar desconfianza.

Este tipo de narrativas no solo son promovidas desde medios de comunicación. El pasado 17 de diciembre, el Ministerio de Exteriores ruso publicó los borradores de dos propuestas de acuerdos, uno con Estados Unidos y otro con la OTAN, para rebajar la tensión en la frontera con Ucrania. Entre sus cláusulas aparece el compromiso de “no ampliar más la alianza Atlántica, incluida la adhesión de Ucrania y otros Estados”. Aunque los documentos, elaborados por Moscú, no constituyen una oferta seria de negociación, encierran en su redacción las narrativas tradicionales de desinformación: que Rusia es una superpotencia rodeada por fuerzas hostiles o que Ucrania es una amenaza para Rusia.

Los neonazis y los lazos históricos

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Fotograma del vídeo en el que supuestamente soldados ucranios disparan a migrantes.
Fotograma del vídeo en el que supuestamente soldados ucranios disparan a migrantes.EUvsDisinfo

Los medios de comunicación pro-Kremlin han intentado presentar a Ucrania como un país despiadado. Medios como RT o Sputnik difundieron en sus redes sociales a principios de diciembre un vídeo en el que supuestamente guardias fronterizos ucranios mataban a un grupo de inmigrantes que intentaban entrar en el país a través de la frontera con Bielorrusia. En las imágenes, imposibles de geolocalizar y aparentemente grabadas con una cámara de infrarrojos, se aprecia a un grupo de personas que se desplazan por la noche sobre el terreno, cuando de repente son tiroteadas. El Gobierno ucranio ha asegurado que las imágenes son falsas.

Otro ejemplo recurrente de intento de desprestigio de la imagen de Ucrania es la supuesta relación entre sus dirigentes y el neofascismo. La web Ria.ru publicó el pasado diciembre que en el país impera un “terrorismo de Estado” solo comparable a “los tiempos de la ocupación nazi”. También akhbarak.net y arabic.rt.com acusaron en sus páginas al “régimen ucranio” de “asesinar a la oposición con la ayuda de los neonazis”.

Y la única vía de salvación ante el ocaso ucranio, según la propaganda rusa, es el retorno a los brazos de la madre patria. El pasado 12 de julio, el presidente Putin publicó un artículo de 5.000 palabras titulado Sobre la unidad histórica de rusos y ucranios, en el que el líder del Kremlin expresa su amor por Ucrania —porque “rusos, bielorrusos y ucranios son todos descendientes de la Antigua Rusia”—, pero al mismo tiempo lanza amenazas si el país se separa de la influencia rusa. En su particular visión de la historia, que aparentemente procede de sus investigaciones personales, Putin afirma: “Ucrania fue arrastrada a un peligroso juego geopolítico destinado a convertirla en una barrera entre Europa y Rusia, en un trampolín contra Rusia”. Y advierte: “Había una necesidad del concepto de ‘anti-Rusia’ que nunca aceptaremos”.

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Sobre la firma

Patricia R. Blanco

Periodista de EL PAÍS desde 2007, trabaja en la sección de Internacional. Está especializada en desinformación y en mundo árabe y musulmán. Es licenciada en Periodismo con Premio Extraordinario de Licenciatura y máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid.

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