Un informe afirma que fuerzas israelíes mataron a más de 300 palestinos en 2021, el año más mortífero desde 2014

La organización de derechos humanos B’Tselem documenta también un marcado repunte en la violencia perpetrada por los colonos y en la cifra de demoliciones

Las fuerzas israelíes demuelen una casa palestina en Cisjordania el pasado 28 de diciembre
Las fuerzas israelíes demuelen una casa palestina en Cisjordania el pasado 28 de diciembreABED AL HASHLAMOUN (EFE)

Las fuerzas de seguridad de Israel mataron a lo largo de 2021 al menos a 313 palestinos, entre ellos 71 menores, en el año más mortífero registrado en los territorios ocupados desde 2014, según un informe publicado este martes por la organización israelí de derechos humanos B’Tselem. Además, en Cisjordania y en Jerusalén Este, 895 palestinos, incluidos 463 menores, se quedaron sin hogar durante el mismo período por la demolición de 295 viviendas, la cifra más elevada del último lustro.

Por lo que respecta a las muertes, el año pasado estuvo marcado por la ofensiva israelí en la Franja de Gaza del pasado mayo. En la operación militar, Israel mató al menos a 232 palestinos, entre los cuales 54 menores, según el recuento de B’Tselem, que apunta que la mayoría no participó en las hostilidades.

El informe también recoge la muerte de otros 20 palestinos en el enclave por cohetes disparados por facciones locales contra Israel que cayeron en Gaza, así como la de seis civiles israelíes, tres extranjeros y dos miembros de las fuerzas de seguridad de Israel muertos por proyectiles disparados desde la Franja. Para encontrar una cifra mayor de muertos palestinos en un solo año hace falta remontarse hasta 2014, cuando Gaza fue sometida a una ofensiva militar israelí que dejó más de 2.000 muertos.

“La política letal, gratuita e ilegal de fuego abierto de Israel provocó la muerte de cientos de palestinos el año pasado. Alrededor del 70% murieron en la franja de Gaza cuando se aplicó la política criminal de bombardear zonas densamente pobladas”, critica el informe. “Altos funcionarios israelíes justifican la política de fuego abierto. Insisten en que el fuego letal se utiliza como último recurso, de acuerdo con el derecho israelí e internacional, y subrayan que los incidentes se investigan. Pero los hechos demuestran lo contrario: los disparos letales son un asunto rutinario, y nadie rinde cuentas”, subraya.

En Cisjordania y en Jerusalén Este, las fuerzas de seguridad israelíes mataron a otros 77 palestinos, de los cuales 32 murieron en manifestaciones, o cerca de ellas, o en incidentes en los que se lanzaron piedras contra agentes o civiles israelíes. El informe destaca que ocho de ellos han sido asesinados en protestas contra el establecimiento del asentamiento salvaje de Evyatar en tierras que pertenecen a aldeas palestinas en el norte de Cisjordania, y por el cual el Ejército israelí impide a agricultores palestinos acceder a sus terrenos.

“Régimen de apartheid”

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El estudio recoge asimismo un aumento de la violencia de colonos israelíes en el último año, durante el que B’Tselem documentó 336 incidentes violentos frente a los 251 de 2020. Según la organización, el incremento sugiere que esta violencia es otra herramienta que “el régimen de apartheid de Israel utiliza para apoderarse de más tierras palestinas”. El informe también señala que 36 palestinos murieron a tiros en incidentes en los que atacaron, intentaron atacar o supuestamente atacaron a las fuerzas de seguridad o a civiles israelíes, y nota que en estos casos el uso automático de fuego letal no está justificado.

Paralelamente, B’Tselem señala que en los últimos años se ha producido un aumento constante de las demoliciones de viviendas en Cisjordania, como ponen de relieve las 199 derrumbadas el año pasado frente a las 151 de 2020 y las 104 de 2019. Asimismo, además de las casas derrumbadas en los territorios ocupados en 2021, el informe señala que se desmantelaron otras 548 unidades no residenciales por órdenes de las autoridades israelíes, entre las que figuran cisternas, estructuras agrícolas, almacenes, empresas y estructuras públicas, el mayor número desde 2012.

“Estas demoliciones no son una cuestión de ‘aplicación de la ley’, como afirma Israel, y los palestinos que construyen sin permiso no son ‘delincuentes”, desliza el documento. “El régimen de apartheid israelí bloquea casi todo el desarrollo palestino en amplias zonas de Cisjordania, incluido Jerusalén Este, mientras construye masivamente para judíos. Esta política no deja a los palestinos más remedio que construir sin permisos”, agrega.

La portavoz de B’Tselem, Dror Sadot, apunta a EL PAÍS que el fin de la era del ex primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y la formación, en junio, de un nuevo Gobierno de coalición pilotado por el ultranacionalista Naftali Bennett no ha conllevado por ahora un cambio significativo de política. “Es pronto para decirlo, pero de acuerdo con los datos no podemos percibir ni sentir que haya diferencia. En realidad, las demoliciones de casas no hacen más que aumentar, así que no estamos viendo cambios en esa materia”, apunta.

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