Alemania cierra la era Merkel con la elección de Olaf Scholz como nuevo canciller

El socialdemócrata obtiene 395 votos para formar un inédito Gobierno de coalición con verdes y liberales que tendrá como principal reto afrontar la crisis sanitaria

Olaf Scholz recibe un aplauso de los diputados durante la sesión de investidura en el Budestag, este miércoles en Berlín.Foto: FABRIZIO BENSCH (REUTERS)

El socialdemócrata Olaf Scholz se ha convertido este miércoles en el nuevo canciller alemán. A los 63 años, el exministro de Finanzas de la gran coalición de Angela Merkel toma el relevo de la mujer que ha liderado la primera economía europea durante 16 años. Acaba la era Merkel y empieza una aventura política que camina sobre terreno desconocido. Scholz liderará un tripartito inédito conocido como coalición semáforo, por los colores con los que se representa a los partidos que lo forman: rojo de los socialdemócratas, verde de los ecologistas y amarillo de los liberales del Partido Democrático Libre (FDP).

Los diputados del Bundestag, la Cámara baja del Parlamento alemán, han elegido a Scholz con 395 votos a favor, superando ampliamente los 369 que necesitaba para convertirse en el sucesor de la canciller. La coalición a tres se estrena durante el peor desafío al que se ha enfrentado el país desde la Segunda Guerra Mundial, en palabras de Merkel. La canciller de las crisis se va sin ver la salida a la última y más devastadora. Será Scholz, el más merkeliano de los candidatos a sucederla, quien tenga que lidiar con la cuarta ola y la recuperación de la economía. Alemania se encuentra inmersa en el peor momento de la pandemia, con los hospitales sobrecargados, restricciones en comercios y restauración, y considerando implantar la vacunación obligatoria. La cifra diaria de muertes ascendió el martes a 527, el nivel más alto desde el pasado febrero.

Angela Merkel saluda a los parlamentarios en la investidura del nuevo Gobierno, este miércoles en el Bundestag. Vídeo: SEAN GALLUP (GETTY IMAGES) | REUTERS

Merkel asistió a la sesión sentada en la tribuna de visitantes al no pertenecer ya al Bundestag como diputada. Los parlamentarios de todos los partidos, salvo los ultraderechistas de AfD, se levantaron para ovacionarla durante algo más de un minuto, a lo que ella respondió asintiendo con la cabeza y saludando con la mano. La mascarilla azul no permitía ver su expresión facial. La ya excanciller anunció en 2018 que no se presentaría a la reelección y ha asegurado que se retira de la política activa después de ser miembro del Bundestag durante 30 años.

En la tribuna de invitados se sentaba también Gerhard Schröder, el último socialdemócrata que ocupó la Cancillería hasta la victoria de Merkel en 2005. A su lado, un par de asientos más allá, los padres de Scholz, trabajadores del textil jubilados. También estaban en la grada los dos hermanos menores del canciller. “Se había propuesto este objetivo desde que era pequeño”, le contó Gerhard Scholz a la agencia de noticias DPA. El hombre, de 86 años, dijo sentirse muy feliz al ver a su hijo nombrado canciller y aseguró que liderará el país “con solidez”.

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En una entrevista con la cadena Phoenix, Schröder reconoció que una coalición de partidos tan distintos será un desafío para el socialdemócrata, pero dijo confiar en “la paciencia” de Scholz para gestionar los distintos intereses.

Los diputados dedicaron dos ovaciones a Scholz. La primera, cuando se anunciaron los resultados de la votación y recibió el ramo de flores que habitualmente se entrega a los nuevos cargos. La segunda, tras prometer su cargo ante la presidenta del Bundestag, Bärbel Bas. Scholz, cubierto con una mascarilla FFP2 negra, asentía en agradecimiento desde su escaño con las manos entrelazadas. La sesión parlamentaria se interrumpió tras la votación para que el nuevo canciller recibiera el beneplácito del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y se reanudó para la toma de posesión frente a los diputados.

Por la tarde, Merkel recibió a su sucesor en la Cancillería para el traspaso oficial de la jefatura de Gobierno. La excanciller le deseó mucha suerte en su nueva tarea y se despidió del personal de la casa, al que agradeció su compromiso y las muchas horas de trabajo. “Cualquiera que se mude a la Cancillería sabe lo que significa estar en política”, dijo Merkel. “Que por la mañana cuando te levantas no sabes lo que va a pasar hasta la noche. Que siempre hay que estar atento a los nuevos retos”. La excanciller animó a Scholz a “trabajar por el bien del país” y le dijo que, encarándolo con ganas, ser canciller “es quizá una de las tareas más bonitas que hay”.

El canciller recordó los desafíos a los que se ha enfrentado Merkel en sus 16 años al frente del Gobierno y las “grandes crisis” que ha vivido, desde la financiera de 2008 a la del coronavirus pasando por la crisis migratoria de 2015. “Quiero agradecerle mucho su trabajo durante los últimos 16 años. Puede decir con claridad que ha logrado grandes cosas”, le dijo. “Usted ha dado forma a este país y esta casa”, añadió, y prometió continuar el legado de la canciller.

La sesión de la mañana consistió únicamente en la votación de los 707 diputados (de los 736 que tiene la Cámara) presentes en el hemiciclo, ya que no se pronunciaron discursos salvo por unas breves palabras de Bas al inicio. Tras la toma de posesión, la presidenta deseó a Scholz “mucha suerte” en su nuevo cometido. Bas permitió a los diputados que hicieran fotos con sus móviles, algo que normalmente está prohibido en la sesión plenaria. El anuncio despertó risas entre los diputados y un pequeño aplauso: dijo que la ocasión era “extraordinaria” y que no quería tener que hacer 736 llamadas al orden. Muchos parlamentarios pidieron fotos y selfis a Scholz, tanto antes como después de la votación.

Scholz era hasta hoy mismo vicecanciller y ministro de Finanzas del Gobierno de gran coalición de Angela Merkel. El pasado 26 de septiembre, llevó a su partido a la victoria en las elecciones federales al obtener el 25,7% de los votos. Tras dos meses de acercamientos y negociaciones, a finales de noviembre presentó un acuerdo de Gobierno con sus otros dos socios. El contrato, de 177 páginas y ratificado formalmente el lunes, se basa en la descarbonización de la economía, la digitalización y modernización del país, y da mucha relevancia a las medidas sociales. La coalición emprenderá numerosas reformas de corte progresista como permitir el voto a los 16 años, la autodeterminación de género y facilitar la obtención de la nacionalidad. La subida del salario mínimo de 9,6 a 12 euros la hora es una de las medidas estrella del pacto.

El socialista se convierte en el noveno canciller de la República Federal alemana, el cuarto socialdemócrata, y devuelve al centroizquierda al poder después de 16 años formando parte de la gran coalición liderada por los democristianos como socio menor o en la oposición. Han pasado 73 días desde las elecciones generales, un tiempo razonable si se tiene en cuenta que en 2017 costó 171 días formar Gobierno.

El SPD y Los Verdes gobernaron juntos durante las dos legislaturas de Gerhard Schröder como canciller, entre 1998 y 2005. Las dos formaciones se entienden bien y no se prevén grandes choques entre ellas. La nota discordante la pueden tocar los liberales, aliados tradicionales de los democristianos, que podrían convertirse en una suerte de oposición interna. Hasta ahora ha reinado la concordia entre los tres socios, salvo por unas declaraciones del ministro de Transporte, el liberal Volker Wissing, acerca de los subsidios al diésel que molestaron a los ecologistas.

El nuevo Gobierno alemán será paritario (si no se cuenta al canciller), con ocho ministros y ocho ministras. Por primera vez en la historia de la República Federal, el Ministerio de Exteriores y el del Interior estarán dirigidos por mujeres. Los socialdemócratas tienen siete carteras; los verdes, cinco, y los liberales, cuatro. El puesto más importante tras el de canciller, el de ministro de Finanzas, lo ocupará el líder de los liberales, Christian Lindner. Los dos presidentes de Los Verdes, Robert Habeck y Annalena Baerbock, también formarán parte del Ejecutivo. Habeck encabezará el superministerio de Economía y Clima, que aglutina competencias clave para la transición ecológica, como Energía, mientras que Baerbock liderará la cartera de Exteriores. Habeck será también vicecanciller.

Tres ministros socialistas de la gran coalición repiten en el Ejecutivo de Scholz. Hubertus Heil seguirá en Trabajo, mientras que Christine Lambrecht, que estaba en Justicia, pasa ahora a Defensa. Svenja Schulze cambia de Medio Ambiente a Cooperación y Desarrollo. Nancy Faeser, en Interior; Klara Geywitz, en el nuevo ministerio de Vivienda; el epidemiólogo Karl Lauterbach, en Sanidad, y Wolfgang Schmidt, como ministro de la Cancillería, completan los nombres del SPD en el Gobierno. Schmidt es el hombre de confianza del nuevo canciller desde su época como alcalde de la ciudad-Estado de Hamburgo. El nombramiento de Lauterbach, un habitual de los medios de comunicación desde el inicio de la pandemia, responde a la prioridad que el canciller dará a la lucha contra la cuarta ola de la pandemia.

“Que las mujeres tengan la mitad del poder va en sintonía con la sociedad en la que vivimos”, dijo Scholz durante la presentación de su equipo el lunes. Los Verdes han nombrado a tres mujeres y dos hombres, mientras que los liberales solo cuentan con una mujer al frente de sus cuatro ministerios. Los ecologistas aportan al Gobierno a la titular de Familia, Anne Spiegel, de 40 años como Baerbock —nacieron el mismo día—, lo que las convierte en las más jóvenes del Ejecutivo. Además cuenta con Steffi Lemke en Medio Ambiente y Cem Özdemir, el primer alemán de origen turco en un puesto ministerial, en Agricultura.

Además de su líder, Lindner, los liberales tienen en el Gobierno a su secretario general, Volker Wissing, como ministro de Transportes; a Marco Buschmann en Justicia, y a Bettina Stark-Watzinger en Educación. Los 16 ministros recibieron sus actas del presidente, Steinmeier, en una ceremonia sobria en la que ni siquiera hubo entrega en mano. Personal del palacio de Bellevue iba dejando el documento sobre una mesa y los ministros lo recogían y posaban para el fotógrafo a metro y medio de Steinmeier. Özdemir acudió a la cita en bicicleta eléctrica. “Voy más rápido así”, le dijo a Bild. “Y es sano”.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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