Rusia destruye un satélite con un misil y pone en peligro a los siete astronautas de la estación espacial

Washington asegura que la nube de escombros provocada por la prueba militar rusa creó una lluvia de desechos de más de 1.500 pedazos de basura espacial que están ahora en la órbita de la Tierra

Los astronautas Anton Shkaplerov, Tom Marshburn, Kayla Barron, Raja Chari, Matthias Maurer, Mark Vande Hei y, sentado, Pyotr Dubrov, el pasado 11 de noviembre.
Los astronautas Anton Shkaplerov, Tom Marshburn, Kayla Barron, Raja Chari, Matthias Maurer, Mark Vande Hei y, sentado, Pyotr Dubrov, el pasado 11 de noviembre.HANDOUT (AFP)

Estados Unidos ha acusado a Rusia de poner en peligro la integridad de la Estación Espacial Internacional (ISS, en sus siglas en inglés) con la destrucción “imprudente” de uno de sus propios satélites el lunes, como parte de uno de sus ejercicios militares, esta vez en el espacio. La prueba de misiles antisatélite provocó una lluvia de más de 1.500 pedazos de basura espacial que continúa orbitando la Tierra como una gran nube y que se acercó peligrosamente a la ISS. Los siete astronautas que ocupan la estación tuvieron que refugiarse en dos naves espaciales de la nube de basura que hace peligrar, dice el departamento de Estado de Estados Unidos, “los intereses de todas las naciones”.

El Ministerio de Defensa ruso ha reconocido este martes la prueba antimisiles contra uno de sus viejos satélites, ha asegurado que se realizó con “precisión nítida” y ha negado que pusiera en riesgo a la Estación Espacial Internacional y a sus ocupantes. “Probamos con éxito un sistema prometedor”, ha asegurado este martes el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, citado por la agencia Interfax. “Los fragmentos que se formaron no suponen amenaza ninguna para la actividad espacial, ha añadido el ministro, uno de los hombres más cercanos al presidente ruso, Vladímir Putin. El objetivo era una nave espacial no operativa que había estado en órbita desde 1982, según Defensa.

El incidente se produce en un momento de tensión entre Rusia y Occidente, que viven sur peores relaciones desde la Guerra Fría y que en las últimas semanas han alcanzado un nuevo nivel de tensión con la movilización, de nuevo, de tropas rusas cerca de la frontera con Ucrania que la inteligencia de Estados Unidos teme que sea un preludio de un episodio similar al que en 2014 terminó con la anexión ilegal de la península ucrania de Crimea.

Tras la oleada de acusaciones, Rusia ha defendido su derecho a probar misiles antisatélite y asegura que tanto Estados Unidos, como China e India también realizan estas pruebas militares. Moscú dice que ha tenido que reforzar sus capacidades de defensa debido a creación de una fuerza espacial estadounidense, que tiene una división separada de las fuerzas armadas. El Kremlin lleva tiempo agitando la idea de una nueva guerra de las galaxias e insiste en que busca un acuerdo de control de despliegue de armas en el espacio con Estados Unidos que ha anulado la mayoría de sus acuerdos importantes de control de defensa con Rusia y ha acusado al país euroasiático de incumplirlos.

La maniobra rusa creó el lunes el mayor campo nuevo de basura espacial desde 2007, cuando China lanzó un misil a uno de su santiguos satélites meteorológicos desencadenando una nube de unas 2.300 piezas de escombros espaciales. El enjambre creado por el misil ruso el lunes se suma al volumen de escombros que ya se encuentra en el espacio e intensifica las preocupaciones sobre el riego de que la basura colisione a una velocidad enorme con la ISS y los satélites.

La prueba rusa desencadenó una aviso de emergencia en la Estación Espacial. Sus ocupantes, alertados por un oficial de control de la NASA desde Houston, tuvieron que refugiarse durante dos horas en dos cápsulas espaciales, según la agencia espacial estadounidense. Los astronautas de la NASA Tom Marshburn, Raja Chari y Kayla Barron, junto con Matthias Maurer de la Agencia Espacial Europea, se metieron en la nave espacial Crew Dragon; mientras que los cosmonautas rusos Anton Shkaplerov, Pyotr Dubrov y el astronauta de la NASA Mark Vande Hei se refugiaron en la cápsula Soyuz.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Pese a las tensiones entre Moscú y Washington, sus agencias espaciales, Roscosmos y la NASA, que administran la estación espacial de manera conjunta, se han mantenido al margen. Hasta que el ensayo militar de este lunes ha entrado en juego. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha acusado a Rusia de estar dispuesta a “poner en peligro la sostenibilidad a largo plazo del espacio exterior”, y de “arriesgar la exploración y uso” del espacio por parte del resto de países.

La estadounidense ha avisado de que trabajará junto a sus aliados para responder a la prueba rusa que ha definido como un “acto irresponsable”. “Exhortamos a todas las naciones espaciales responsables a que se unan a nosotros en los esfuerzos por desarrollar normas de comportamiento responsable y se abstengan de realizar pruebas destructivas, peligrosas e irresponsables como las llevadas a cabo por Rusia”, ha dicho el secretario de Estado en un comunicado.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha criticado que Rusia no haya puesto en conocimiento de las autoridades estadounidenses la prueba de misiles que habría realizado por lo que Washington, ha adelantado, pedirá revisar las normas sobre las actividades espaciales para confirmar qué puede “ser utilizado de manera responsable” por todos los países presentes en el cosmos.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS