Antony Blinken

Blinken defiende la retirada de Afganistán en la primera audiencia de un alto cargo de Biden en el Congreso

El jefe de la diplomacia culpa a Trump del atasco en la concesión de visados especiales a los afganos que colaboraron con las tropas de EE UU

El secretario de Estado, Antony Blinken, comparece virtualmente ante el comité de Exteriores de la Cámara, este lunes. En vídeo, algunas de sus declaraciones.JONATHAN ERNST / REUTERS / VÍDEO: REUTERS

Durante una bronca sesión del comité de Exteriores de la Cámara de Representantes, el secretario de Estado, Antony Blinken, ha defendido este lunes la retirada de Afganistán y la gestión de la evacuación llevada a cabo por la Administración de Joe Biden, “un heroico esfuerzo” de diplomáticos y militares, dijo, pese a los llamamientos a su renuncia desde la bancada republicana y el abierto criticismo de miembros de ambos partidos por el desarrollo del operativo.

“Heredamos una fecha límite, no heredamos ningún plan [de retirada]”, ha asegurado Blinken, que declaró virtualmente, en referencia al pacto con los talibanes suscrito por Donald Trump en 2020, que fijaba como plazo el 1 de mayo. Aunque Biden pretende pasar página en Afganistán y centrarse cuanto antes en su agenda doméstica, la de Blinken, primer alto cargo de la Administración demócrata que comparece en el Congreso desde el colapso de Kabul, ha sido la primera de dos comparecencias consecutivas -este martes lo hará ante un comité del Senado- para intentar neutralizar las críticas sobre el caos que rodeó el repliegue y sobre el supuesto abandono de miles de afganos que colaboraron con sus tropas en los 20 años de intervención en el país centroasiático. Gracias al gigantesco puente aéreo liderado por el Pentágono, y apoyado por militares de otros países occidentales, lograron salir de Afganistán más de 124.000 personas en apenas dos semanas, aunque se teme por la suerte de muchos afganos que quedaron atrás y están amenazados por los talibanes.

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“No hay ninguna evidencia de que una estancia más prolongada [de las tropas estadounidenses] hubiera hecho más resistentes o capaces a las fuerzas de seguridad afganas. Si veinte años y cientos de miles de millones de dólares en apoyo, equipamiento y entrenamiento no han sido suficientes, ¿qué diferencia habría supuesto quedarnos un año más, o cinco, o diez?”, se preguntó retóricamente el jefe de la diplomacia de EE UU.

La audiencia de este lunes es la primera de un rosario de intentos de escrutinio y rendición de cuentas por parte de legisladores republicanos, que intentan sacar rédito electoral de la primera gran crisis de Joe Biden en la Casa Blanca, de cara a las elecciones de medio mandato del año próximo. Unos cuantos demócratas también exigieron en su día explicaciones sobre el rumbo de los acontecimientos en Afganistán, en especial la falta de cálculo a la hora de prever la rápida caída del país en manos de los talibanes. En sus alegaciones, Blinken ha rechazado las críticas por lo que muchos consideran una retirada apresurada y atribuido la responsabilidad a la Administración del republicano Donald Trump, por retrasar el procesamiento de las visas especiales (SIV, en sus siglas inglesas) otorgadas a antiguos intérpretes y resto de colaboradores de las fuerzas armadas, y a sus familias. Gracias a esta modalidad, instituida en Irak, 20.000 afganos han logrado ser reubicados en EE UU, pero un gran cuello de botella mantiene a otros muchos miles a la expectativa en Afganistán, pese a la tramitación en terceros países como Alemania.

“No había habido una sola entrevista de un solicitante de SIV en Kabul en nueve meses, desde marzo de 2020. El programa estaba básicamente en un punto muerto, hasta que a las dos semanas de asumir el cargo [el presidente Joe Biden, en enero pasado], reiniciamos el proceso de entrevistas del SIV en Kabul”, explicó Blinken, según una copia escrita de su intervención publicada por el portal informativo The Hill.

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“A los estadounidenses no nos gusta perder, y mucho menos ante terroristas. Pero esto es exactamente lo que pasó”, dijo el republicano Michael McCaul, que preguntó por qué no se mantuvo operativa la base aérea de Bagram, de donde EE UU se retiró discretamente a primeros de julio, y por qué la Administración no había llegado a acuerdos de vigilancia y contraterrorismo con países vecinos. “Se trata de una amenaza a la seguridad nacional a medida que China avanza” en Afganistán, apostilló McCaul, citado por la agencia Reuters.

Los demócratas centraron sus preguntas en la incierta suerte de los afganos que han quedado en su país -aunque Washington ha reiterado que seguirá ayudando a evacuarlos y que los talibanes se han comprometido a permitirlo-, mientras han cerrado filas a la hora de defender una retirada “dolorosa, pero necesaria”. “Me agradaría escuchar a alguien explicar cómo se hace una retirada suave y ordenada de una guerra desordenada y caótica desde hace veinte años”, zanjó el demócrata Gregory Meeks, presidente del comité.

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