Michael Roth | Secretario de Estado alemán para Asuntos Europeos

“La UE no debe permitir que la chantajeen”

El secretario de Estado alemán para Europa, Michael Roth, lamenta que Marruecos esté usando a sus jóvenes sin perspectivas como moneda de cambio política

El secretario de Estado alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth, en el Bundestag el pasado septiembre.
El secretario de Estado alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth, en el Bundestag el pasado septiembre.picture alliance / dpa/picture alliance via Getty I

El secretario de Estado alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth (Heringen, Alemania, 50 años), responde tanto desde su cargo en el Gobierno de gran coalición de Angela Merkel como desde su militancia socialdemócrata. Como Olaf Scholz, el candidato de su partido a las elecciones generales que celebra Alemania en septiembre, es partidario de avanzar en la reforma económica de la UE y de emitir eurobonos, algo que los conservadores rechazan. Tras la crisis migratoria de Ceuta y ante las llegadas constantes a Lampedusa, cree que es más urgente que nunca un pacto europeo de migración y asilo. En una entrevista virtual con EL PAÍS y otros dos corresponsales de la alianza de diarios europeos LENA, Roth celebra la respuesta rápida de la UE ante el “terrorismo de Estado” del presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, que desvió el pasado domingo un avión para detener a un activista.

Pregunta. ¿Cómo se pueden exigir responsabilidades personalmente a Lukashenko si no libera al bloguero disidente Roman Protasevich?

Respuesta. Ya se han impuesto sanciones personales a individuos bielorrusos. Esto es en respuesta a la negativa de los gobernantes a permitir elecciones libres y a su práctica de perseguir y encarcelar a los opositores. El señor Lukashenko puede estar seguro de que le vigilamos de cerca. Debemos centrarnos, sobre todo, en la red financiera de la que se abastece el régimen de Minsk.

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P. Aún no está claro si Rusia participó en la operación, pero no ha habido ninguna condena por parte del Kremlin, y algunos políticos de alto nivel en Moscú han aplaudido. ¿Qué consecuencias puede tener esto?

R. En primer lugar, lo sucedido debe aclararse rápida e íntegramente. No podemos dejarlo pasar. Todo el mundo sabe que la relación entre Europa y Rusia se encuentra en un momento complicado. Esto es así porque Rusia está llevando a cabo una política destructiva que infringe el derecho internacional y que está diseñada para desinformar a Europa, y a Alemania en particular. Sin embargo, las últimas señales que llegan de Estados Unidos me animan. El presidente Biden ha aceptado una reunión de alto nivel con Putin en junio. Sería muy preocupante que Rusia no aceptara esta mano tendida para entablar finalmente conversaciones.

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P. A pesar de todo, Alemania sigue con la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que parte de Rusia, incluso tras las protestas de los socios europeos. ¿Cómo encajan ambas cosas?

R. Nos preocupa la seguridad del suministro energético para toda Europa. Decenas de empresas de 12 Estados miembros de la UE participan en Nord Stream 2. La canciller Merkel ha acordado con el presidente Putin que Ucrania también se beneficiará del tránsito de gas. La clave para independizarse de Rusia a medio y largo plazo pasa por diversificar la energía y hacerla más sostenible y eficiente.

P. Recientemente, Estados Unidos anunció por sorpresa que no tiene intención de imponer más sanciones a Nord Stream 2. ¿Ha hecho Alemania alguna concesión, como comprar el gas que EE UU obtiene del fracking?

R. No existe ese compromiso. Uno habría esperado tales exigencias de la Administración anterior pero no de la actual. El proyecto ya está casi terminado y no debe ser usado como un juguete en las relaciones transatlánticas. La política europea y alemana debe asegurar el abastecimiento de todos los países socios. El objetivo primordial es el cambio estructural hacia las energías renovables, pero también necesitamos un suministro fiable para la transición.

P. Las crisis de Ceuta y Lampedusa demuestran que la cuestión migratoria sigue sin resolverse en la UE. ¿Está Alemania preparada para acoger a los inmigrantes de Italia?

R. Lo que necesitamos urgentemente es una política común de migración y asilo de la UE. Debemos mantener el tema en un lugar destacado de la agenda. Y no debemos permitir que algunos Estados miembros hagan la vista gorda o se nieguen de plano a encontrar una solución. Pero si fracasa un pacto migratorio común, solo quedará una cosa: una coalición fiable de solidaridad y humanidad de unos pocos Estados que se defiendan mutuamente y hagan que se respeten las normas y que nadie tenga que temer ya por su vida en el Mediterráneo.

P. ¿Es justo dar dinero a algunos países para que acojan a los inmigrantes mientras otros se niegan?

R. Lo digo desde el punto de vista de un socialdemócrata: se están debatiendo puntos con los que cuesta estar de acuerdo. Pero la pregunta ahora es si la UE puede conseguir un pacto que pueda salir adelante. Llevamos años con lo mismo. Las soluciones ad hoc que se han encontrado, en las que siempre participa Alemania, son laboriosas, llevan mucho tiempo y son cualquier cosa menos sostenibles. Así no podemos seguir. A algunos les puede resultar difícil aceptar que algunos Estados miembros no quieran acoger a un solo inmigrante. La propuesta de la Comisión no es ideal, pero intenta aunar los distintos intereses de forma pragmática.

P. La UE paga millones a Marruecos y de repente el país abre su frontera. ¿Cree que lo que ha ocurrido en Ceuta es un chantaje y puede repetirse con otros países?

R. La UE ayuda a países como Marruecos a dar una perspectiva a sus jóvenes, a crear empleo. Pero tengo la impresión de que los jóvenes sin perspectivas se están convirtiendo en una moneda de cambio política para los gobernantes. Eso es cínico. La UE no debe permitir que la chantajeen. En este sentido, estoy muy impactado por las imágenes de Ceuta.

P. Lampedusa ha vuelto a dar altavoz a los populistas de derecha en Italia, como Matteo Salvini. El partido ultraderechista Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni ha superado al Partido Democrático en las encuestas. En España Vox trata de aprovecharse de la crisis de Ceuta. ¿Le preocupa que el tema de la migración vuelva a dar alas a la derecha en Europa?

R. Estoy muy agradecido al primer ministro italiano, Mario Draghi, por querer incluir el tema de la migración en la agenda de una de las próximas cumbres europeas. Vamos tarde con las reformas fundamentales de la política de migración y asilo. Y no nos interesa que el fracaso de una política común de migración y asilo haga que los nacionalistas y populistas se fortalezcan cada vez más, y sometan a más presión a la democracia. Esto ya no son cuestiones domésticas. En la Unión Europea estamos todos estrechamente interconectados. Debemos construir un cortafuegos contra la propaganda y contra las campañas de miedo y mentiras de los nacionalistas y populistas en toda la Unión Europea.

P. El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, advirtió recientemente de que los candidatos a la adhesión a la UE en los Balcanes occidentales se están volviendo financieramente dependientes de Pekín. ¿Qué se puede hacer al respecto?

R. Esto ya muestra el problema: China consigue crear la falsa impresión de que sus inversiones en los Balcanes occidentales son indispensables. Pero esto no tiene ningún fundamento. En realidad, la UE es, con mucho, el mayor inversor en la región. Debemos ser más agresivos para contrarrestar las campañas de desinformación de China.

P. ¿Qué concesiones debe hacer la UE en los Balcanes?

R. Me alegraría que todos en la UE reconocieran el gran peligro que supone una retirada estratégica de Europa. El vacío se llenaría inmediatamente con países que no comparten nuestros valores. Debemos ceñirnos a nuestro calendario, por ejemplo en lo que respecta a la liberalización del régimen de visados con Kosovo. No me comprometo en cuanto a fechas, pero Albania y Macedonia del Norte hace tiempo que cumplieron las condiciones para iniciar las negociaciones de adhesión. Oponerse a ello es una miopía política. Los Balcanes occidentales son los vecinos de Europa; si la reconciliación, la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia están en peligro allí, tenemos un problema enorme.

P. En algunos países de la UE, como Bulgaria o Rumania, por ejemplo, el Estado de derecho es un problema importante. ¿Cómo piensa la UE evitar que esto se repita con los nuevos candidatos?

R. En anteriores rondas de ampliación, la atención se centró a menudo en los detalles técnicos del mercado interior. Ahora vamos a entrar en materia desde el principio: ¿Y la independencia del poder judicial? ¿Y la diversidad de los medios de comunicación? El objetivo no es solo el progreso económico y la política de cohesión. Si ahora aclaramos esto de una vez por todas, ahorraremos mucho tiempo después.

P. China también tiene mucha influencia en países de la UE como Hungría, Portugal y Grecia. Pueden convertirse en la puerta de entrada de Pekín a Europa.

R. No tengo la impresión de que países como Hungría quieran prescindir de los miles de millones que reciben de la UE para construir infraestructuras. Pero al final estos países también deben decidir por sí mismos hasta qué punto quieren ser miembros de la UE respetuosos con los tratados y al mismo tiempo contraer compromisos con China. No hay nada en contra del comercio con China, ya que Alemania también lo hace. Pero siempre debe estar claro que no nos dejaremos chantajear; nunca debe haber concesiones en materia de derechos humanos, por ejemplo.

P. Ha costado introducir un mecanismo de sanciones financieras para las violaciones del Estado de derecho. No obstante, el Tribunal Constitucional de Varsovia podría dictaminar en breve que la legislación de la UE no es vinculante en Polonia. En Hungría hay una oposición similar. ¿Qué credibilidad tiene el mecanismo?

R. El mecanismo aún necesita la luz verde del Tribunal de Justicia Europeo. Pero no tengo ninguna duda al respecto. Al final, nadie podrá salirse con la suya. Eso es lo que deberían entender todos los Estados miembros. Solo podemos defender de forma creíble la democracia y el Estado de derecho a nivel internacional si no dejamos lugar a dudas dentro de la UE sobre el fortalecimiento y la defensa de nuestros valores fundamentales.



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