La justicia mantiene el toque de queda en Países Bajos

El Tribunal de Apelación de La Haya anula un fallo que ordenaba levantar las restricciones y cuestionaba que la pandemia fuera una emergencia

El primer ministro holandés en funciones, Mark Rutte, y el titular de Sanidad, Hugo de Jonge, este martes en La Haya.
El primer ministro holandés en funciones, Mark Rutte, y el titular de Sanidad, Hugo de Jonge, este martes en La Haya.SEM VAN DER WAL (EFE)

El toque de queda, la medida más controvertida impuesta hasta la fecha por el Gobierno en funciones de Países Bajos durante la pandemia, se mantendrá en vigor con el apoyo de la justicia. Así lo ha decidido el Tribunal de Apelación de La Haya, que ha revocado este viernes un fallo dictado el pasado 16 de febrero por una corte de primera instancia, que ordenó levantarlo. En esa sentencia, los jueces adujeron que una restricción de las libertades solo podía hacerse amparándose en las leyes reservadas a las emergencias nacionales. La covid-19 no lo era, añadieron, porque las autoridades barajaron otras opciones. El Ejecutivo holandés apeló de inmediato y ahora ha ganado, de modo que se sostiene la prohibición de salir entre las 21.00 de la noche y las 4.30 de la madrugada, por ahora hasta el 15 de marzo. Por el camino, queda, eso sí, la conmoción causada por la derrota sufrida en el primer juicio, a instancias de una fundación escéptica con el coronavirus.

El grupo de escépticos se llama Viruswaardheid (La verdad sobre el virus) y su cabeza visible es Willem Engel, profesor de baile que estudió Biofarmacia y que no niega que haya enfermos, pero le parece que la pandemia se ha exagerado. Por eso, dice que mantener la distancia física, lavarse las manos y llevar mascarilla no sirve para nada. Este viernes, con el fallo de apelación en la mano, ha dicho que piensan llegar al Supremo porque lo ocurrido responde “a un teatro político que nada tiene que ver con la independencia de los tribunales”.

En Países Bajos, el toque de queda solo puede aplicarse en casos de emergencia, como un desastre natural o una guerra, y no se había impuesto desde la Segunda Guerra Mundial. Para que sea legal, es preciso invocar la ley de Poderes Extraordinarios de la Autoridad Civil, pero el Gobierno, que dimitió el pasado enero por un escándalo de subsidios a las familias, solo pidió el aval del Congreso por considerar que el aumento de contagios era ya una emergencia nacional. Los miembros de Viruswaardheid aprovecharon ese resquicio legal, y los primeros jueces les dieron la razón. La sentencia de apelación, sin embargo, considera que el toque de queda no se impuso bajo conceptos legales erróneos, “porque sí estamos ante circunstancias extraordinarias, la pandemia, que permite aplicar una restricción temporal de las libertades”. Los magistrados añaden este ejemplo para ilustrar la situación: “Si un dique está a punto de romperse no se puede esperar”.

Visto el embrollo legal en que se había metido, el Gobierno se aseguró el pasado viernes el apoyo del Parlamento para sostener el toque de queda con la aprobación de una nueva ley de Emergencia que sostiene la limitación temporal de salir a la calle durante la covid-19. El toque de queda está en vigor desde el pasado 23 de enero, y se ha ido prolongando en función del aumento de los contagios. Dos días después, se desataron una serie de disturbios a lo largo del país, que el primer ministro en funciones, Mark Rutte, calificó de “violencia criminal”. Hubo saqueos de tiendas, quema de contenedores y lanzamiento de adoquines, y los jueces impusieron condenas de varios meses de cárcel a los detenidos. Entre ellos, había ultraderechistas, negacionistas, agitadores profesionales y muchos jóvenes sin afiliación política.

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