El Frente Polisario declara haber matado a tres soldados y un suboficial en territorio marroquí

Ni Rabat ni la organización saharaui reconocen pérdidas entre sus filas

Vehículos del Ejército marroquí pasan ante una bandera de Marruecos, en la zona del Guerguerat, próxima a la frontera con Mauritania, el pasado noviembre.
Vehículos del Ejército marroquí pasan ante una bandera de Marruecos, en la zona del Guerguerat, próxima a la frontera con Mauritania, el pasado noviembre.EL PAÍS

La guerra que decretó el Frente Polisario el 13 de noviembre contra el Estado marroquí se ha convertido en una batalla informativa sin imágenes relevantes. Ninguna de las partes en conflicto permite el acceso de los periodistas sobre el terreno. La organización saharaui ha emitido ya 89 “partes de guerra”, a los que Rabat suele responder casi siempre con el silencio. El mismo que mantienen los observadores de la misión de la ONU sobre el terreno. Este lunes, sin embargo, el Frente Polisario aseguró haber matado en territorio marroquí a tres soldados y un suboficial. Rabat siguió en silencio o con alusiones muy indirectas. El jefe del Gobierno marroquí, el islamista del PJD, Saadedín el Otmani, publicó un tuit este miércoles donde hablaba de las “victorias imaginarias” del “frente separatista”.

El Estado marroquí también respondió con el silencio y la indiferencia el pasado 14 de noviembre, cuando el Frente Polisario afirmó haber bombardeado cuatro bases militares y causado víctimas mortales. En esta ocasión, sin embargo, el Frente Polisario ha presentado más detalles sobre las supuestas víctimas.

La organización saharaui señala que la ofensiva se produjo en lo que consideran pleno territorio marroquí, en las montañas de Ouarkziz, en el sector de Agha, en el sur del país. Y precisa: “Nuestros combatientes pudieron controlar totalmente el punto objetivo y destruirlo por completo, además de abatir al comandante de la guardia marroquí, el suboficial llamado Al-Naka, y a los tres guardias, incluido el soldado llamado Zouali”. A continuación detallan las armas, el número de fabricación de una ametralladora y de dos fusiles Kaláshnikov incautados a los soldados. También aseguran disponer de documentos personales y oficiales de los combatientes marroquíes, aunque no han mostrado ninguna imagen de las víctimas. El Frente Polisario sostiene que con esta operación pasa así del hostigamiento a distancia efectuado con artillería, al ataque directo en “zona enemiga”.

Por su parte, el foro militar FAR-Marruecos –una página no oficial de Facebook que difunde informaciones sobre las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y a menudo es citada por los medios marroquíes– califica la operación como un “rumor malévolo de los enemigos de la nación”. Pero la misma página respondía al supuesto rumor: “No hay forma de atacar al [sector de] Agha, salvo a través del territorio argelino y ante los ojos del Ejército argelino, lo que significa una declaración explícita de guerra de Argelia contra Marruecos”.

El Estado marroquí anunció en 2007 que solo estaría dispuesto a conceder un régimen autonómico en el Sáhara, siempre dentro del reino de Marruecos. Y la ONU, en los últimos años, parece inclinarse en sus resoluciones hacia esa propuesta marroquí, ya que en ellas no suele mencionarse siquiera la palabra referéndum. El Frente Polisario impulsó el 21 de octubre el bloqueo de la carretera del Guerguerat, emplazando allí a unos 50 activistas civiles que reclamaban la celebración de un referéndum de autodeterminación. El Ejército marroquí expulsó a los activistas el 13 de noviembre. Durante la operación de desalojo se produjo un intercambio de tiros entre las partes. Horas después, el Frente Polisario decretaba el estado de guerra y la ruptura del alto el fuego firmado en 1991 ante la ONU.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) señaló que “tras 29 años de espera” había perdido su confianza en la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), a la que considera un “custodio” de la “explotación” por parte de Marruecos de los recursos naturales de la antigua colonia española. El Ejército marroquí aprovechó la crisis para reforzar su dominio sobre la zona desmilitarizada del Guerguerat.

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Desde entonces, el Frente Polisario ha emitido casi un “parte de guerra” diario. En ninguno de ellos ha reconocido ninguna baja mortal entre sus filas. El 24 de enero anunció el lanzamiento de cuatro misiles sobre la zona de Guerguerat. Rabat se vio obligada a reconocer a través de la agencia oficial MAP que se habían registrado “hostigamientos sin incidencias” por parte del Polisario. Y aclaró que el tráfico en la zona discurría con normalidad.

El cambio más significativo en la posición de fuerza entre las dos partes no vino desde el campo de batalla en el desierto, sino desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. El 10 de diciembre el entonces presidente Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental mientras anunciaba que Israel y Marruecos establecerían relaciones diplomáticas.

Tanto el Frente Polisario como su principal aliado y protector, Argelia, esperan la reacción de la Administración de Joe Biden, quien de momento no ha dado ninguna señal de que vaya a modificar el acuerdo con Marruecos firmado por su antecesor. Mientras tanto, la ONU sigue sin asignar un enviado para el Sáhara Occidental. El puesto está vacante desde que dimitió el alemán Horst Köhler en mayo de 2019, alegando motivos de salud.

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