Emiratos relaja las normas sociales para atraer inversión

La despenalización del consumo de alcohol y de la convivencia de parejas de hecho apunta a un sistema menos marcado por la legislación islámica

Un inversor consulta el mercado de valores en el parqué de Abu Dhabi (EAU), en una imagen de archivo.
Un inversor consulta el mercado de valores en el parqué de Abu Dhabi (EAU), en una imagen de archivo.Stringer . / Reuters

Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha anunciado la despenalización del consumo de alcohol y de la convivencia de parejas de hecho, entre otras reformas legales. Las medidas, que también contemplan que los extranjeros puedan seguir las leyes de su país de origen en materia de divorcio y herencia, buscan atraer nuevos residentes e inversiones. Al mismo tiempo, dejar atrás la inspiración islámica de las anteriores prohibiciones supone una ruptura cuyo alcance aún tardará en apreciarse.

“Se trata de un cambio sísmico. De forma aislada tal vez no parezca tan relevante, pero en el contexto más amplio del cambio social que se está produciendo de forma creciente en los últimos años constituye una transformación fundamental”, interpreta Gaith Abdulla, especialista emiratí en estudios del Golfo. Abdulla cita como parte de ese contexto el reciente reconocimiento de Israel o el establecimiento del servicio militar hace seis años.

La liberalización de las leyes, anunciada a primeros de noviembre, tiene sin duda una lectura económica en un momento en que Emiratos intenta profundizar la diversificación tras la caída del precio del petróleo y el impacto de la covid-19 (se estima una contracción del 6,5% este año). Su presentación en los medios locales subraya la voluntad de impulsar el atractivo del país para las inversiones y los expertos extranjeros. De hecho, las autoridades acaban de ampliar las categorías profesionales con acceso a su flamante visado de oro, un permiso de residencia de 10 años para talentos en sectores prioritarios como la medicina, la biotecnología o la inteligencia artificial.

La reforma beneficia sobre todo a los extranjeros, que suman el 88% de los nueve millones de habitantes de la federación integrada por Abu Dhabi, Dubái y otros cinco emiratos. A partir de ahora las parejas casadas fuera de EAU podrán divorciarse y dividir sus bienes de acuerdo con las leyes de sus países de origen en lugar del código civil emiratí basado en la sharía (ley islámica). De igual modo, los residentes extranjeros podrán aplicar sus respectivas jurisdicciones para heredar.

Al mismo tiempo, los cambios legales señalan un giro hacia una sociedad más laica. “Sin duda, esa es la intención del Gobierno y así lo vienen diciendo todos sus portavoces: Estamos contra la religión en la política”, apunta Abdulla. Desde las revueltas árabes de 2011, Emiratos se ha convertido en la punta de lanza contra el avance del islamismo en la región. Dentro del país, los dirigentes están empeñados en modernizar la sociedad promoviendo la educación científica, los derechos de las mujeres y el respeto a las minorías, a la vez que restringen el activismo político y la libertad de expresión.

Se despenaliza el suicidio, que está prohibido por la ley islámica. Si bien ha sido excepcional que se persiguiera a quienes intentaban quitarse la vida, la norma dificultaba afrontar los problemas mentales asociados. El consumo de alcohol, hasta ahora limitado a los no musulmanes y que debían obtener una licencia previa, ya no será un delito dentro de los locales autorizados para ello o en los domicilios privados. De igual forma, se permite de forma explícita que las parejas no casadas puedan convivir. Eran regulaciones que, aunque rara vez aplicadas, añadían un alto grado de inseguridad jurídica para residentes y turistas.

Más complicado resulta estimar cómo han encajado las medidas los emiratíes, ya que los críticos evitan manifestarse en público. “No todo el mundo está contento”, admite Abdulla. “Una gran parte de la población es muy conservadora y teme por sus hijos e hijas. Siente que está perdiendo el control en los fundamentos de la moralidad. Sin duda se trata de una decisión polémica, pero no ha causado un tsunami de reacciones”, añade.

En las redes sociales, estos sectores expresan preocupaciones religiosas como respuesta a quienes apoyan la decisión del Gobierno. “El mensaje es que solo porque el Gobierno lo haya autorizado no significa que puedas hacer lo que te dé la gana, como beber en público o expresar esto o aquello”, resume Abdulla quien, en cualquier caso, considera que el impacto en la sociedad va a ser “positivo”.

Las reformas, que según los medios estatales “consolidan los principios de tolerancia de EAU”, también eliminan el concepto de crimen de honor, que permitía reducir las penas de los hombres que actuaban contra las mujeres de su familia con el pretexto de proteger la reputación de ésta, y que a partir de ahora serán tratados como asesinato. Además, se han reforzado los derechos de la mujer con cambios que la protegen de la violencia y el acoso. Las relaciones sexuales con menores de 14 años o discapacitados mentales pasan a estar castigadas con la pena de muerte.

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