Huracanes

El huracán Laura azota Luisiana y amenaza con graves inundaciones tras dejar al menos cuatro muertos

El fenómeno seguirá este viernes su paso por Arkansas y entrará al valle del Misisipi durante el fin de semana como tormenta tropical

Un habitante de la ciudad de Lake Charles, en Luisiana, revisa los restos de la peluquería de su tío tras el paso del huracán Laura.JOE RAEDLE ( AFP)

El mayor huracán de la temporada en el Atlántico ha dejado cuatro muertos y ha devastado varias localidades en las costas de Luisiana. El huracán Laura ha tocado tierra en la localidad de Cameron durante la madrugada del jueves como categoría 4, siendo 5 el máximo, con vientos de 240 kilómetros por hora, situándose entre uno de los ciclones más fuertes registrados por el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en Estados Unidos. Las cuatro víctimas han muerto en el Estado de Luisiana por la caída de árboles sobre sus casas durante la tormenta, una de ellas era una niña de 14 años. Las autoridades han clasificado el ciclón como “catastrófico” y “mortal”.

Una vez que el fenómeno entró a tierra ha seguido su avance hacia el norte de Luisiana como un huracán categoría 2, para después diminuir su intensidad hasta tener vientos de 120 kilómetros por hora, y finalmente convertirse en una tormenta tropical. Laura seguirá este viernes su paso por Arkansas y entrará al valle del Misisipi. El CNH estima que la tormenta dé un giro hacia el este del país hasta volver al Atlántico durante el fin de semana. “Todos deben recordar que la amenaza que Laura representa para Luisiana continúa. Quédese en casa, siga prestando atención a las advertencias e instrucciones de los funcionarios locales y siga las noticias locales para mantenerse informado”, recomendó el gobernador de Luisiana, Bel Edwards, por la mañana en un tuit.

Las autoridades anticiparon la fuerza del fenómeno y advirtieron a la población de que se trataba de un huracán “imposible de sobrevivir”. Al menos medio millón de personas fueron evacuadas en las poblaciones más cercanas a la zona donde el huracán tocó tierra, como en Lake Charles, Port Arthur y Beaumont. Los habitantes de Lake Charles (78.000 habitantes) han descrito el ruido del viento y los cristales de toda la ciudad rompiéndose a su paso.

Las imágenes en la televisión estadounidense muestran poblaciones devastadas. La mayoría de los daños han sido en ventanas y techos, por la intensidad de los vientos. En la costa, algunas casa y edificios permanecen inundados. Las autoridades había señalado que temían que tanto por la lluvia, como por la crecida de la marea, que podía alcanzar entre 4,5 y 6 metros, varias localidades podían sufrir inundaciones.

Una de las imágenes más vistas es la del edificio Capitol One Bank en Lake Charles, del que ha quedado solo la estructura, ya que el viento ha roto la mayoría sus cristales y ha arrasado con todo en su interior. “Es como en el Mago de Oz”, ha descrito un reportero en la cadena CNN al recorrer esa ciudad. “Pensamos que estábamos a salvo. Teníamos generadores y ventanas tapiadas. Nos quedamos con nuestra familia en casa debajo de la mesa de la cocina, después perdimos el techo”, contó Ashley Thompson a ABC News.

La región es el epicentro de la industria petrolera del sur de Estados Unidos. Al menos 100 plataformas petroleras fueron evacuadas con anticipación cuando el huracán estaba creciendo en las aguas del golfo de México. Sin embargo, las instalaciones petroleras en tierra han sufrido importantes daños tras el paso del ciclón.

Además, un incendio comenzó en una planta petroquímica en Westlake (Luisiana) tras el paso del huracán. La compañía BioLab, dueña de las instalaciones, ha asegurado que el fuego ya ha sido controlado pero ha pedido a la población no acercarse debido a que trabaja con altas cantidades de cloro. Algunos grupos ambientalistas buscan revisar la infraestructura petroquímica de la región para detectar fugas y evitar accidentes medioambientales.

Laura, que ya había dejado al menos 21 muertos a su paso por Haití y otros 4 en República Dominicana, ha sido comparado con Harvey, un huracán de categoría cuatro que causó inundaciones catastróficas y produjo daños por 125.000 millones de dólares en Texas y Luisiana por estas mismas fechas en 2017. Harvey se formó el 17 de agosto y no se disipó hasta el 2 de septiembre de 2017 y se calcula que causó un centenar de muertes directas e indirectas. El paso del ciclón ha recordado a los habitantes de Luisiana la devastación que en 2005 dejó el huracán Katrina que alcanzó la categoría 5 antes de tocar tierra.

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