Liberado sin pasaporte el expresidente de Mauritania tras una semana detenido

Mohamed Ould Abdelaziz, investigado por corrupción, tiene prohibido salir de Nuakchot aunque no ha sido acusado formalmente

Mohamed Ould Abdelaziz en noviembre de 2018 durante el Festival de Ciudades Antiguas celebrado en Oualata.
Mohamed Ould Abdelaziz en noviembre de 2018 durante el Festival de Ciudades Antiguas celebrado en Oualata.THOMAS SAMSON / AFP

El expresidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdelaziz, fue liberado este domingo por la noche sin cargos, aunque con la prohibición de salir de la capital Nuakchot y con el pasaporte retirado, tras una semana detenido en dependencias policiales. Abdelaziz fue interrogado durante seis días en la sede de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) después de que su nombre apareciera envuelto en varios casos de corrupción y malversación de fondos públicos, según reveló una investigación parlamentaria sobre sus 11 años en el poder, entre 2008 y 2019.

Las actuaciones judiciales contra el expresidente mauritano mantienen en vilo a todo el país. Mientras sus partidarios aseguran que se trata de una vendetta política conducida por el actual presidente, Mohamed Ould Ghazouani, sus detractores opinan que el régimen de Abdelaziz cometió y amparó numerosas irregularidades que deben ser juzgadas. La investigación que llevó a la detención del otrora todopoderoso presidente está siendo liderada por el comisario de delitos económicos y lucha contra la corrupción de la Policía mauritana, a instancias de la Fiscalía General del Estado.

Los casos de corrupción por los que los Gobiernos de Abdelaziz están siendo investigados van desde presuntas irregularidades en la concesión de la terminal de contenedores del puerto de Nuakchot hasta el perjudicial acuerdo de pesca con una empresa china, pasando por la supuesta compra y acaparamiento de harina por la empresa pública SNIM, la venta de una mina a una compañía canadiense por un precio sorprendentemente bajo, el contrato sin control del aeropuerto de la capital, la venta opaca de 50.000 metros cuadrados de terreno público o incluso el intento de regalar una isla al exemir de Catar sin conocimiento del Gobierno y el Parlamento.

Todos estos casos se documentan en la comisión de investigación parlamentaria aprobada el pasado 30 de enero y cuyo informe final, remitido a la Asamblea Nacional el pasado mes de julio, provocó la dimisión del actual gobierno porque muchos de sus miembros estaban también presuntamente implicados en los escándalos. Ministros, exministros y altos cargos de la Administración que fueron llamados a declarar a las sesiones de la comisión señalaron directamente a Abdelaziz como la cabeza visible de un régimen corrupto que evitaba los controles en la firma de contratos y adjudicaciones para su propio beneficio y de sus próximos.

Aunque el expresidente se negó a declarar en la citada comisión, la remisión de este informe a la Fiscalía General del Estado dio un giro a los acontecimientos. El comisario de delitos económicos y lucha contra la corrupción, encargado de las diligencias previas, citó a Abdelaziz para un interrogatorio y, ante la negativa de este a presentarse, optó por su detención el pasado lunes 17. La investigación prosigue y la retirada del pasaporte al exmandatario dado el riesgo de fuga augura nuevos sobresaltos.

El actual presidente Ghazouani, que llegó al poder en 2019, fue durante muchos años estrecho colaborador de Abdelaziz, tanto en el Ejército como en el Gobierno, pero desde su llegada al poder ha marcado distancias con su antecesor hasta el punto de que las relaciones entre ambos están congeladas. El día de su detención el expresidente había anunciado una rueda de prensa para denunciar la “persecución política” que asegura estar sufriendo.

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