Johnson sufre la primera rebelión en el Partido Conservador por el ‘caso Huawei’

El Gobierno del Reino Unido evita a última hora una moción en contra de la participación del gigante tecnológico en el desarrollo del 5G

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en la Cámara de los Comunes durante una sesión de control
El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en la Cámara de los Comunes durante una sesión de controlJESSICA TAYLOR / AFP

El Gobierno de Boris Johnson en el Reino Unido ha sufrido este martes un primer conato de rebelión en las filas de su grupo parlamentario, por la oposición de un bloque de diputados a la participación del gigante tecnológico chino Huawei en el desarrollo del 5G en el Reino Unido. Liderados por el exjefe del Partido Conservador, Ian Duncan Smith, 38 parlamentarios tories han respaldado una enmienda al proyecto de Ley de Telecomunicaciones e Infraestructuras por la que se pretendía asegurar que la tecnología de la empresa china dejaría de usarse en las redes británicas a partir de 2022. El Gobierno de Johnson se resistió a las presiones de Estados Unidos y dio luz verde, con condiciones, a la participación de Huawei en el desarrollo de la nueva fase del 5G en el Reino Unido. La compañía no podrá acaparar más del 35% de las infraestructuras que se desplieguen ni acceder a los núcleos más sensibles de la nueva red (eso incluye instalaciones militares o de seguridad).

Downing Street ha logrado este martes que la enmienda, respaldada por la oposición laborista, no saliera adelante (282 votos a favor, 306 en contra), pero la votación ha servido como toque de advertencia a Johnson, quien hasta ahora se consideraba imbatible con la mayoría parlamentaria que alcanzó en las elecciones del pasado 12 de diciembre.

“Después de discutir el asunto de Huawei con muchos diputados preocupados, y tras ver el resultado de la votación, me ha quedado claro que la futura ley deberá excluir a partir de una fecha fija a los llamados ‘proveedores de alto riesgo’ [en referencia a Huawei] del mercado británico de las telecomunicaciones”, ha escrito Steve Baker en su cuenta de la red social Twitter. Baker, un euroescéptico de primera fila y hoy aliado de Johnson, se convirtió en la pasada legislatura en todo un experto a la hora de organizar rebeliones parlamentarias internas contra la entonces primera ministra, Theresa May. Su conocimiento del grupo conservador de Westminster sugiere que la batalla por el caso Huawei apenas acaba de comenzar. En estos momentos, solo sería necesario que 12 diputados cambiaran su voto para que Johnson sufriera una derrota.

Duncan Smith es un parlamentario con cierta tendencia a la exageración (ha comparado a China con el régimen nazi del 39) y que resulta poco fiable para sus compañeros conservadores, pero su preocupación por la vía de acceso abierta por el Gobierno a las telecomunicaciones británicas la comparten otros relevantes políticos del partido. “Esta idea de que debemos contar con Huawei porque no hay otras alternativas no es cierta. Estados Unidos va a desarrollar su 5G sin Huawei porque no está dispuesto a someter a ese riesgo su seguridad nacional. ¿Cuál es el problema con que el Reino Unido retrase sus planes? ¿No es mejor un 5G que nos ofrezca seguridad a largo plazo, aunque tengamos que esperar un poco más? ¿Aunque nos salgo un poco más caro?”, ha dicho Liam Fox, el exministro conservador de Comercio Internacional.

El secretario de Estado para Asuntos Digitales, Oliver Dowden, había prometido a los diputados rebeldes que tendrían tiempo para debatir la futura ley, que el Gobierno discutiría los detalles con sus socios del Five Eyes (Cinco Ojos, la alianza de los servicios de inteligencia de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Reino Unido) y que el Centro Nacional para la Ciberseguridad compartiría detalles sobre la capacidad de Huawei con la Cámara de los Comunes. Nada de eso ha servido para calmar a los rebeldes, que han reclamado un compromiso explícito, y con fecha, de que la colaboración con el gigante chino tendría fecha de caducidad y un mayor escrutinio por parte de Westminster.

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