Inmigrantes

Turquía envía 1.000 policías a la frontera para evitar que Grecia devuelva migrantes en caliente

El Gobierno de Ankara se prepara para denunciar a Atenas en el Tribunal de Estrasburgo por los disparos a los refugiados

Refugiados se calientan en una hoguera en un bosque de la orilla turca del río Evros.
Refugiados se calientan en una hoguera en un bosque de la orilla turca del río Evros.Ahmed Deeb/dpa / Europa Press

El ministro de Interior turco, Süleyman Soylu, anunció este jueves el envío de 1.000 agentes de las unidades especiales de la policía a patrullar la frontera terrestre entre Turquía y Grecia para evitar las devoluciones en caliente. Refugiados llegados a la zona aseguran haber pasado a territorio griego para ser luego devueltos por las fuerzas de seguridad helenas y despojados de su dinero y pertenencias, una práctica habitual de las fuerzas de seguridad griegas en esta zona ―pese a ser contraria a la legislación internacional― pero que se ha multiplicado en estos días debido a la magnitud de la nueva crisis migratoria.

“Con el objetivo de obstaculizar las devoluciones en caliente, esta mañana hemos enviado a 1.000 agentes de las unidades especiales de la policía y lanchas zodiac. A partir de ahora no permitiremos estas malas prácticas [hacia los refugiados]”, explicó Soylu. El ministro, que se desplazó al paso fronterizo de Pazarkule y examinó la zona en el helicóptero, aseguró que Grecia ha devuelto a 4.900 migrantes que habían llegado a territorio heleno. El Gobierno de Atenas, por su parte, afirma que desde el viernes ha impedido 34.778 entradas ilegales a su territorio ―7.000 de ellas en las últimas 24 horas―, y que 244 migrantes han sido arrestados y se hallan bajo custodia. Estos serán transferidos a un centro de internamiento de la localidad griega de Serres y de ahí “deportados a sus países de origen”, según dijo este jueves el ministro de Migraciones heleno, Notis Mitarakis.

Al contrario que en la frontera marítima entre ambos países, en esta zona no está vigente el acuerdo firmado por la UE y Turquía en 2016, que permite la devolución de aquellos migrantes que no estén sujetos a protección internacional y hayan llegado de manera ilegal a las islas griegas. En la frontera terrestre regía un acuerdo bilateral anterior cuya aplicación suspendió Ankara en 2018 ante la negativa de Atenas a devolver a ocho militares turcos refugiados en Grecia y supuestamente implicados en el intento de golpe de Estado de 2016. De hecho, Soylu afeó a Atenas que, en los últimos dos años, haya acogido a unos 15.000 turcos que escapaban de la persecución en su país y no lo haga ahora con los refugiados de otros países.

Grecia acusa a las fuerzas de seguridad turcas de estar ayudando a los migrantes y refugiados a cruzar ilegalmente a su territorio ―y hay pruebas de que en parte así ha sido―. En las últimas horas ha circulado un vídeo en las redes sociales en el que se ve cómo un turco ―en ropas de civil― insta a varios migrantes a que bajen de un autobús y tomen un bote hacia Grecia. “¿Para qué habéis venido hasta aquí?”, grita ante las quejas de varios, y saca una pistola: “Al que no baje ahora le pegaré”. Soylu aseguró que sus agentes se limitan “a no impedir” que quienes quieran cruzar a Grecia lo hagan. Respecto al disparo de gases lacrimógenos desde Turquía a los agentes griegos, lo atribuyó a una “respuesta” a los botes de gas caídos en los puestos militares turcos.

El ministro turco cargó contra el comportamiento “inhumano” de las fuerzas de seguridad griegas y ya el miércoles anunció que su Gobierno se prepara para denunciar a Grecia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ankara acusa a la parte griega de haber matado a dos personas ―cuyas familias habrían dado el permiso a Turquía para iniciar una demanda en Estrasburgo, según Soylu― y de haber herido a otras 164 disparando balas de plástico y munición real. La muerte del primero de ellos, Muhammad al Arab, ha sido reconstruida por el grupo de investigación Forensic Architecture, de la Universidad de Londres, que demuestra que hay datos suficientes para concluir que murió por disparos efectuados desde el lado griego de la frontera, pese a los desmentidos del Gobierno de Atenas.

“Estás dando escopetas de caza a los agricultores y con ellas atacan a personas inocentes”, denunció el ministro turco en una referencia a las partidas de vecinos que se han organizado con apoyo municipal para patrullar en la frontera. El canal griego Star ha publicado imágenes de la milicia local organizadas por el Ayuntamiento de Feres ―pueblo cercano al río Evros―, que contaría con 500 personas, y de todoterrenos patrullando de noche. La agencia France Presse entrevistó a varios integrantes de estos grupos, formados por vecinos y militares retirados. “Tenemos armas para protegernos. Estamos decididos a proteger nuestras fronteras”, dijo uno de ellos, llamado Sakis: “Y si se produce un accidente, ¡pues que se produzca!”.

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