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La ardua tarea de gobernar Italia con un rival de aliado

La alianza entre PD y M5S, que ha salvado las cuentas en cuatro meses en el poder, necesita ahora un proyecto común

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en rueda de prensa en Roma, este sábado.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en rueda de prensa en Roma, este sábado. AFP

El Gobierno italiano cierra un año muy largo para la política del país con su primera gran prueba de fuego superada y con un balance relativamente plano. El Ejecutivo de coalición del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y el Partido Democrático (PD) guiado por Giuseppe Conte nació el pasado septiembre con los objetivos inmediatos de evitar las elecciones anticipadas con las que amenazó el líder de la Liga, Matteo Salvini, tras romper la anterior alianza de gobierno, y de elaborar la ley de presupuestos para 2020. Ha conseguido las dos cosas y sin demasiados sobresaltos, en contraste con el caos y los enfrentamientos con Bruselas que generó la aprobación de las últimas cuentas de Italia.

Una vez asegurada la supervivencia en un tiempo exprés, tocaba fijar nuevos objetivos para un plazo más amplio y consolidar la frágil alianza para garantizar la permanencia del Ejecutivo. Pero los grillinos y sus socios del centroizquierda aún necesitan determinar cómo implementar el programa común de gobierno.

Para el primer ministro, Giuseppe Conte, después de cuatro meses de “carrera de obstáculos” para encontrar los recursos suficientes para evitar una subida de impuestos, se abre el turno de un “maratón” para “programar un ambicioso plan de reformas”, que comenzará en enero y que deberá durar tres años, hasta el final de la legislatura. “Este tiempo nos permitirá planificar mejor las iniciativas del Gobierno, sin las urgencias de estos meses pasados”, señaló Conte ayer en la rueda de prensa de fin de año en la que respondió a las preguntas de la prensa durante tres horas. También se mostró orgulloso de haber “asegurado al país” con unos presupuestos “serios y responsables”.

El interrogante en el aire es cómo va a proceder la alianza, formada por dos antiguos archienemigos, ahora que no tiene un objetivo concreto que perseguir. “No existe ni podía existir una verdadera alianza estratégica, porque para eso sería necesario un diálogo entre las dos formaciones, que hasta ahora han tenido una relación conflictiva. Este es un Gobierno de necesidad”, señala el politólogo Piero Ignazi. Y lanza una pregunta: “¿Lograrán una relación sólida, comenzarán las dos fuerzas a dialogar más?”.

El Movimiento 5 Estrellas, el que más desgaste ha sufrido en estos dos mandatos, como han certificado los sondeos, las elecciones europeas y varios comicios regionales, no quiere perder el tiempo y ha pedido al primer ministro una reunión entre los representantes de la coalición a principios de enero. Los grillinos, que ya han visto escapar a cinco parlamentarios —tres de los cuales hacia las bancadas de la Liga— y acorralados por las tensiones internas, buscan acelerar la acción del Gobierno y sellar con sus aliados un nuevo plan compartido. “En nuestro acuerdo no hay sueños ni promesas irrealizables, sino puntos programáticos precisos y que se desarrollarán en enero”, aseguró el primer ministro ayer.

Elecciones a la vista

Establecer los mecanismos para llevar a la práctica el acuerdo firmado será vital para marcar un rumbo preciso. “Este Gobierno en realidad no ha conseguido despegar, no ha sido capaz de darse una razón de ser estable; es un Gobierno sin alma, una suma de partidos que entre ellos no encajan”, señala el historiador y analista político Paolo Pombeni. Y añade: “Hasta ahora ha avanzado dejando de lado los problemas que podían causar división y complicaciones, pero a partir de enero ya no podrá hacerlo”.

Una de las 29 cuestiones del programa de Gobierno que suscribieron las dos formaciones en septiembre, y aún pendiente de abordar, contempla la revisión de las actuales y severas leyes de inmigración ideadas por el ultraderechista Matteo Salvini en su etapa de ministro de Interior. Conte ha asegurado que este será uno de los temas centrales para el Gobierno. Y cargó duramente contra el líder de la Liga, reconociendo abiertamente que en Italia los puertos nunca estuvieron cerrados. “La diferencia era tenerlos [los barcos humanitarios con migrantes rescatados] más o menos días en el mar. Propaganda política”, zanjó.

La coalición también deberá afrontar el 26 de enero las elecciones regionales en Emilia-Romaña, bastión histórico de la izquierda y en el que la derecha ha experimentado un ascenso fulminante. Los resultados podrían alterar el equilibrio de fuerzas de la alianza en el caso de que el centroizquierda, con una corta ventaja en los sondeos, consiguiera una victoria clara o si el descalabro del M5S fuera mayúsculo, como ha sucedido en las últimas votaciones regionales.

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