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El PD y el 5 Estrellas llegan a un acuerdo para formar Gobierno con Conte como primer ministro

Las dos formaciones han trasladado al presidente de la República su voluntad de formar un Ejecutivo de coalición

El Movimiento 5 Estrellas (M5S) y el Partido Democrático (PD) trasladaron este miércoles al presidente de la República, Sergio Mattarella, su acuerdo para que Giuseppe Conte intente formar un nuevo Gobierno de coalición. El ex primer ministro recibirá este jueves el encargo oficial y deberá ahora ponerse de acuerdo con ambos partidos para diseñar una lista de ministros que cambien el rumbo de la política italiana en el último año y, entre otras cosas, la acerquen de nuevo a la UE. Matteo Salvini, gran perdedor de esta crisis, exigió que se convoquen elecciones. Pero hasta el último minuto ha intentado convencer al M5S para dar marcha atrás y recuperar la alianza.

Luigi Di Maio, tras su encuentro con el presidente de la República en el palacio del Quirinal. Nicola Zingaretti anuncia su apoyo a un Gobierno con el M5S en Italia.

Los últimos 15 días han mostrado en todo su esplendor el histórico enrevesamiento de la política italiana. Matteo Salvini, el hombre que dominaba la escena institucional y mediática, el genio de las redes sociales, dinamitó todo su capital político rompiendo el Gobierno mientras se paseaba en bañador con un mojito en la mano por las playas italianas. Matteo Renzi y Beppe Grillo, dos grandes enemigos, firmaron una tregua y propiciaron un acuerdo de gobierno, impensable semanas atrás, que confirmó el ridículo histórico del líder de la Liga. Y Giuseppe Conte, un abogado desconocido que llegó por una carambola a la presidencia del Consejo de Ministros en junio de 2018, repetirá en el cargo.

El primer ministro saliente, gracias al acuerdo comunicado este miércoles al presidente de la República, tendrá ahora unos días de margen para negociar con ambas formaciones un equipo de gobierno que satisfaga al PD y al M5S, pero que sea capaz de afrontar un otoño complicado con la nueva ley de presupuestos y enderezar la relación con la UE.

Conte, que ha sobrevivido en el cargo lo que sugería la media de sus predecesores, es ya uno de los grandes triunfadores de este tormentoso verano. Si Conte repite, entrará en el apartado de la historia de la política italiana donde habitan aquellos primeros ministros que repitieron en distintos Gobiernos. Lejos de Giulio Andreotti (siete veces) o Silvio Berlusconi (cuatro), su éxito sigue siendo insólito para un hombre con una inexistente carrera política que tuvo que limitarse a cumplir órdenes durante su último mandato. Fuentes del palacio Chigi, la sede de la presidencia del Consejo de Ministros, explicaron a EL PAÍS que Conte no quiere repetir un papel exacto al que desempeñó en el Ejecutivo anterior y buscará una mayor participación en la toma de decisiones. Especialmente en la elección del equipo que le rodeará, algo que no sucedió en la última ocasión ya que tuvo que aceptar las imposiciones de la Liga y el M5S.

El nuevo papel de Conte, en realidad, puede preocupar más al líder político del M5S, Luigi Di Maio, que al PD. El apartado de las vicepresidencias —que hasta ahora ocupaban Matteo Salvini y el propio Di Maio— es el otro núcleo de la discusión que mantienen ambos partidos. Los socialdemócratas consideran que Conte, pese a su insistencia en presentarse como una figura neutra de consenso, es un hombre elegido por los grillinos, así que les corresponde a ellos elegir a un único viceprimer ministro. Andrea Orlando, ministro de Justicia en el Ejecutivo de Renzi, sería el elegido.

El PD, además, quiere una revolución en el Consejo de Ministros y controlar algunas de las carteras de Estado como la de Economía o Interior. Su secretario general, Nicola Zingaretti, compareció tras la reunión con Mattarella y comunicó que aceptaban a Conte como líder del nuevo Ejecutivo, pero con algunas condiciones. El nuevo Gobierno, exige el PD, debe representar una ruptura con el anterior y con la “temporada del odio que abrió”, señalo en referencia a Salvini.

Luigi Di Maio, líder del M5S, confirmó también poco después el acuerdo y cargó duramente contra Salvini, su antiguo socio, a quien acusó de anteponer sus intereses al de los italianos y reveló que en los últimos días le había ofrecido ser primer ministro con tal de poder dar marcha atrás y recuperar el acuerdo de gobierno con la Liga. “60 millones de italianos han vivido en la incertidumbre absoluta este verano. Sobre la cabeza de sus familias ha caído una crisis provocada por una fuerza política que clavó una estaca a Giuseppe Conte. En política hay dos categorías: los que la hacen y los que se aprovechan de ella”, insistió en referencia a Salvini.

El líder grillino, además, allanó el terreno ante las previsibles críticas de las bases de su partido al pacto con el PD. Di Maio repitió que su formación no es de “derechas ni de izquierdas”, sino “posideológica”. “No hay soluciones de derecha o izquierda. Esos esquemas están ampliamente superados. Son los programas, los temas o las decisiones las verdaderas protagonistas”. La discusión que se abre ahora, sin embargo, no tendrá nada que ver con ninguno de esos asuntos.

Salvini achaca a un complot la crisis que inició

Matteo Salvini, único autor de una histórica maniobra suicida que ha provocado la caída del Gobierno italiano este verano y su presumible paso a la oposición, achacó este miércoles la crisis a un complot de “París, Berlín y Bruselas”. El líder de la Liga compareció visiblemente nervioso tras su encuentro con el presidente de la República, Sergio Mattarella, y exigió que se convoquen elecciones en una intervención convertida en mitin. “Hay un diseño que viene de lejos, no de Italia. Que tiene una idea de vender el futuro del país a poderes que no son italianos. Sería una falta de respeto hacia el pueblo italiano”, denunció acusando a un supuesto establishment europeo de una crisis que solo lleva su firma.

El todavía ministro del Interior se despachó violentamente contra su socio de gobierno y contra el PD. Acusó a ambas formaciones de pensar “solo en las poltronas” y de empezar a autodestruirse antes de que inicie el Ejecutivo. Salvini, sin embargo, ha intentado hasta el último minuto dar marcha atrás en su decisión de tumbar el Gobierno llegando a ofrecer a Luigi Di Maio, según el líder del M5S reveló, ser primer ministro si volvía con él.

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