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“Hay que concentrar recursos financieros en el Este de Ucrania”

El exministro de Finanzas considera que “la región de Donbás debe ser el rostro de las reformas”

Olexandr Danyliuk, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.
Olexandr Danyliuk, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.

Ucrania quiere lanzar un plan internacional para la recuperación económica de los territorios orientales que son controlados por Kiev y que están próximos a la línea de frente con los secesionistas apoyados por Rusia. Desde 2014, tras la anexión rusa de Crimea, el país vive sumido en la incertidumbre con focos bélicos en el Este. Olexandr Danyliuk, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa (CSND) de Ucrania explica, en una entrevista con EL PAÍS, los retos para esta zona. “La región de Donbás no debe verse como problemática, sino como el punto de inicio de las reformas que debe hacer Ucrania. Es muy difícil hacerlas, pero hay que hacerlas”, explica Danyliuk, un ingeniero, financiero y economista de 44 años.

Consejero del presidente Víctor Yanukóvich, representante del presidente Petró Poroshenko en el Consejo de Ministros, ministro de Finanzas (de abril de 2016 a junio de 2018), además de asesor financiero internacional son algunos de los puestos por los que ha pasado Danyliuk, que hoy es uno de los personajes más poderosos en la nueva administración del presidente Volodomir Zelenski. El CSND es el órgano coordinador en su campo y entre sus miembros está el presidente del Estado, el jefe del Parlamento, el primer ministro y los responsables de Seguridad y Defensa.

“Hay que concentrar recursos financieros en el Este de Ucrania y lo más importante es crear una masa crítica, porque sin masa crítica no surtirá efecto”, afirma. Para lanzar el plan para el Este de Ucrania se ha elegido la ciudad de Mariúpol, donde el próximo octubre se celebrará un foro de inversores, afirma. Mariúpol, en la provincia de Donetsk, está cerca de la línea de frente, en un territorio “donde residen muchas personas internamente desplazadas y hay empresas pequeñas y medias poco desarrolladas, porque la gente tiene poco dinero”, afirma el funcionario. En aquella zona “las perspectivas de abrir negocios son arriesgadas por si de repente cambia la línea de frente, lo que genera el deseo de marcharse lo más lejos posible”, explica.

Por si fuera poco el Ejército da una atmósfera especial al lugar, por su presencia y porque el equipo militar destroza las carreteras y no hay estímulo para arreglarlas si la guerra continúa”. “Además, está la influencia de Rusia que produce la sensación constante de estar amenazado”, añade. Partidario de “dar la vuelta completamente a todo esto”, Danyliuk propone una “nueva concepción” para el desarrollo de las regiones orientales. En el Este, dice, debe haber “nuevos hospitales” y “nuevas escuelas”, para que “Donbás sea el rostro de la reforma” en medicina y en educación. También “hay que crear condiciones para que se desarrollen los negocios y elaborar un paquete de medidas para estimular las empresas pequeñas y medianas, crear infraestructura y carreteras, tal vez trasladar allí algunos “call center”, como parte de la solución”. Confía el alto funcionario en la participación de organizaciones internacionales, como el Banco Mundial y sus estructuras, como la Corporación Financiera Internacional, así como en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), y también en los presupuestos locales. “Hay que hacerlo ya. He entregado la concepción al consejo de ministros”, afirma. Entre los proyectos mencionados recientemente por el presidente Zelenski hay planes de irrigación para el sur de Ucrania y un centro de altas tecnologías en Járkiv. En julio el jefe del Estado afirmó que se necesitan 10.000 millones de euros para recuperar la zona de Donbás. Danyliuk no quiere dar cifras. “Hay que calcular”, dice evasivo. ¿Habrá dinero ruso?, le preguntamos. “El dinero ruso no lo necesitamos. Que se lo guarden para pagar el territorio cuando sea reintegrado, porque se han producido muchos daños”, afirma refiriéndose a los fragmentos de las provincias de Donetsk y Lugansk controlados por los secesionistas. Cómo proceder en las autodenominadas “repúblicas populares” es algo que “veremos después de la reintegración”, afirma.

“La guerra es muy cara, pero no la empezamos nosotros”, sentencia el alto funcionario, que, sin querer dar una estimación global sobre los costes de la contienda, menciona algunos conceptos de la factura. “Gastamos el 5,4% de nuestro PIB en defensa y seguridad, pagamos las pensiones, incluidas las de aquellos que viven en los territorios ocupados, y atendemos a los desplazados, que son 1,3 millones de personas”, explica. Además de los costes del conflicto, están también las pérdidas que este ha traído consigo. “Hemos dejado de recibir los impuestos de las empresas que han quedado a otro lado y que eran contribuyentes a nuestro PIB. Y como resultado de la guerra se redujo el comercio con Rusia, que además utiliza sus palancas como país de tránsito para dificultar nuestro comercio con otros países del espacio postsoviético como Kazajistán”. Sin embargo, matiza, “las compañías ucranianas encuentran nuevos mercados alternativos en Europa, así que las pérdidas por un lado se convierten en ventajas por el otro”.

Danyliuk advierte que poner fin a la guerra no acabará con los gastos de seguridad. “¿Significaría un escenario totalmente pacífico que gastamos menos en Ejército y Seguridad? Rotundamente no. Tenemos que crear un Ejército fuerte, reequipar totalmente y modernizar nuestros servicios de seguridad, porque si no lo hacemos lo pagaremos muy caro”, sentencia.

Uno de los puntos más controvertidos para un acuerdo en el Este es el llamado “estatus especial de Donbás”. Sobre este concepto existen distintas interpretaciones entre las partes del conflicto que negocian en Minsk, la capital de Bielorrusia, bajo la égida de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En medios proindependentistas y rusos, el “estatus especial” se considera equivalente de la autonomía o la federalización de hecho y debería plasmarse en la constitución. En los medios de la administración ucraniana, se interpreta como “una descentralización” que no implica enmiendas constitucionales.

“Ucrania es un país soberano y unitario. No aceptaremos que a través del “estatus especial” alguien desde fuera pueda influir en nuestras decisiones como país soberano, influir en nuestro rumbo político y en nuestras alianzas. Estas son decisiones de nuestro pueblo y no queremos que el “estatus especial” se convierta en una palanca para ejercer presión sobre las decisiones interiores”, dice. El alto funcionario considera que Rusia promueve la federalización de Ucrania como “una manera de desestabilizar y desgarrar el país en partes”. “Nuestra respuesta a eso es un rotundo no. No pasarán”, afirma.

En medios financieros y políticos tanto ucranios como internacionales hay coincidencia: para que haya inversión exterior en Ucrania hay que crear un clima de confianza, lo que en gran medida supone contener la corrupción y poner a raya a los oligarcas. La presencia de Danyliuk en la administración de Zelenski es interpretada como un indicio del deseo de independencia respecto a Ihor Kolomoyskyi, el oligarca con el que Zelenski tiene una relación especial. Mantener la distancia respecto a Kolomoyskyi es uno de los mayores retos para la credibilidad de Zelenski. Daniliuk era ministro de finanzas de Ucrania en 2016, cuando, por sus irregularidades financieras, fue nacionalizado PrivatBank, el mayor banco comercial de Ucrania, del que el oligarca era el principal accionista. Ahora Kolomoyskyi aparece de forma demostrativa en público y vuelve, en opinión de los expertos, para resarcirse de las pérdidas.

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