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‘Pax iranica’

Un análisis de la actualidad internacional a través de artículos publicados en medios globales seleccionados y comentados por la revista CTXT

El primer ministro británico, Boris Johnson, inspecciona una gallina durante una visita a una granja en el sur de Gales.
El primer ministro británico, Boris Johnson, inspecciona una gallina durante una visita a una granja en el sur de Gales. AFP

La hipernormalizada prensa occidental pasó esta semana por alto la propuesta rusa para un nuevo concepto de seguridad colectiva para Oriente Medio que Maxim A. Sukhov diseccionó en las páginas deAl-Monitor. Presentada el pasado 23 de julio en Moscú, la propuesta plantea la necesidad de crear una Organización de la Seguridad y la Cooperación en el Golfo Pérsico (PGSCO) que habría de parecerse, en su estructura e incluso en su nombre, más a la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa (OSCE) que a la “OTAN árabe” que trata de poner en pie EEUU. La iniciativa rusa, que como informaba la agencia TASS cuenta ya con el apoyo de China, pasa por que los estados miembro reafirmen el respeto a los compromisos legales internacionales que han suscrito y firmen acuerdos para el control de armas, la lucha contra el terrorismo internacional y el intercambio de observadores e información, todo ello encaminado a que la región pueda declararse libre de armas de destrucción masiva. También por que renuncien a la presencia de tropas extranjeras en la zona, lo que reduciría de manera decisiva la influencia de Washington en la región. El martes, el almirante Hossein Khanzadi avanzó en su visita en San Petersburgo, en informaciones recogidas por la agencia IRNA, que la marina iraní realizará unas maniobras conjuntas con la rusa en el Índico y el mar de Omán, mientras el ministro de Exteriores de la república islámica, Mohammad Javad Zarif, buscaba apoyo diplomático en China.

Lutz Herden se ocupó en el semanario alemánder Freitag del ruido de sables en el Golfo Pérsico en lo que califica de “respuesta asimétrica” de Teherán a las sanciones, que enmarca dentro de su “derecho a la autodefensa”. “Cuanto más se prolongue la entrega de crudo por los controles y la confiscación de petroleros, como ha ocurrido con el buque británico Stena Impero, más resultará afectado el comercio internacional de petróleo y su venta, los precios y a la seguridad de la cadena de suministro”, destaca. Una escalada de la tensión, alerta, podría suponer el paso de una confrontación asimétrica a una guerra asimétrica. “En Indochina, especialmente en Vietnam, en Afganistán o en Irak las grandes potencias fracasaron frente a la resistencia asimétrica de sus contrincantes y tuvieron que retirarse desmoralizadas”, recuerda el autor. “Llegado el momento”, continúa, la guerra asimétrica “se presentó como razonable, inevitable, legítima”, y, “aunque en Irán aún no se ha llegado a esa situación, es merecedor de ella.” El gobierno iraní ya ha advertido contra cualquier intento anglo-estadounidense de controlar el estrecho de Ormuz, por el que circula a diario una tercera parte del abastecimiento de crudo mundial.

Joe Strummer se ríe desde su tumba

“Reino Unido cada vez menos unido, Gran Bretaña cada vez menos grande”, le oí decir, medio en broma, una vez a alguien. El imparable ascenso de Boris Johnson sigue provocando titulares y análisis. Para Frank Jödicke, el nuevo premier esconde en la manga un programa neoliberal que convertirá al país en “un nido de piratas” en el que “posiblemente no se ejercerán más controles sobre la poderosa industria financiera.” En su perfil para Jacobin, Ronan Burtenshaw compara a Johnson con Trump y Berlusconi, que “usaron los medios de comunicación y la industria del entretenimiento para construir sus carreras políticas”, forjándose un personaje que les permitía llegar “a un público mucho más amplio que el interesado formalmente en política.” Burtenshaw critica, por ineficaz, la estrategia de denunciar “las transgresiones” de este tipo de políticos y “las mentiras y escándalos que los hacen incompetentes para gobernar o hacia las normas que erosionan”. “Así es como Boris Johnson quiere que se vea la política en el futuro inmediato: Boris contra los anti-Boris, un marco en el que él determina la agenda con sus comparecencias públicas mientras sus adversarios tratan desesperadamente de reaccionar”, al mismo tiempo que “la política es evacuada del debate sobre qué tipo de medidas mejorarían la vida de los trabajadores”, explica.

Por su parte, Patrick Cockburn sostiene que “la confrontación con la Unión Europea por el brexit significa que Reino Unido no tiene más alternativa que estrechar todavía más su alianza con EEUU”, lo que tendría consecuencias en la esfera internacional –en particular con Irán, pero también con China–, una cuestión a la que The Atlantic dedicó un interesante artículo. El receso veraniego de la Cámara de los Comunes, escribía este medio, permite a Johnson reducir la presión política y “si así lo decide, continuar trabajando con Francia y Alemania para persuadir a los iraníes para no ir más allá del punto de no retorno, excediendo drásticamente los niveles acordados de enriquecimiento de uranio.” Sin embargo, añade, “también da a EEUU la oportunidad para presionarlo”. Según el autor, “de enfrentarse a una crisis económica causada por su política dura de brexit, Johnson puede ceder a la presión estadounidense y romper con Francia y Alemania para asegurarse concesiones comerciales”. Donald Trump aseguró en unas declaraciones recogidas por la BBC que EEUU y Reino Unido ya están en contacto para firmar un acuerdo comercial “muy sustancial”.

En una entrevista con The Times, el nuevo ministro británico de Asuntos Exteriores, Dominic Raab, agradeció al presidente estadounidense por “hablar sobre nuestro país con un tipo de calidez que no habíamos percibido durante mucho tiempo”. “El mundo no se termina en Bruselas”, disparó Raab en la entrevista. Aunque el nuevo gobierno británico quiere “una relación fuerte con nuestros amigos y socios europeos”, también desea “expandir sus horizontes”. Aquí la cosa se pone más interesante. ¿Podría el Reino Unido post-brexit apostar por el multilateralismo? La prensa china espera por ejemplo que así sea, y un artículo de Yu Jincui para The Global Times pide a Boris Johnson que no sea “rehén de EEUU” y permita a Huawei construir la red de 5G en el país. “El hecho es que no hay otras opciones que sean tan baratas, buenas, eficientes y fáciles de instalar como los equipos de Huawei”, recuerda Yu.

Sea como fuere, algunos se preparan ya para el peor de los escenarios, como la policía británica, que según The Guardian, está copiando la información de las bases de datos comunitarias para no perder el acceso a información que podría ser esencial en futuras investigaciones, incluyendo 54.000 archivos sobre criminales, terroristas y personas desaparecidas. Las incógnitas, en todo caso, se irán despejando a lo largo de las próximas semanas. A nivel interno, las encuestas juegan a favor de los conservadores, con un 30% y a cinco puntos de distancia del Partido Laborista, contra cuyo líder, Jeremy Corbyn, arrecian las críticas del antiguo blairismo. Joe Strummer debe estar desde luego revolviéndose y riéndose a partes iguales en su tumba, como cantaban Billy Childish & The Musicians of the British Empire...

Una Europa de neoliberalismo y porra

Los primeros síntomas de algunas enfermedades son un malestar general, seguido de dolores en las extremidades hasta que, en una fase avanzada, alcanza los centros nerviosos del cerebro y el sistema cardiorespiratorio. ¿Habrá sido la larga crisis de la eurozona algo parecido? ¿Está alcanzando sus efectos a Alemania y Francia después de haber atravesado Europa meridional? En una columna para la edición digital del semanario Der Spiegel, Heinrik Müller habló de la preocupación que generan las perspectivas económicas en Alemania. “Una escalada de las guerras comerciales, un brexit sin acuerdo con la UE, caídas súbitas de los mercados financieros de los países en vías de desarrollo afectarían a la economía alemana, abierta y orientada a la exportación, más duramente que a otros países”, sopesa al recordar que “los problemas de Alemania son una carga para toda Europa.”Para elsemanario Focus la crisis del sector del automóvil –en junio la producción cayó un 24%, o unos 374.700 vehículos; en el primer semestre lo hizo un 12% y las exportaciones lo hicieron un 15%– puede ser “el germen de la próxima crisis”. Los economistas consultados por Handelsblatt creen pese a todo que no se trata más que de un “bache” y no descartan un repunte en el desempleo, que en julio aumentó en 60.000 personas hasta alcanzar los 2,2 millones de parados. Britta Beeger asegura en el Frankfurter Allgemeine Zeitung que en realidad no hay ni rastro de la crisis en Alemania y que las decenas de miles de despidos en grandes empresas industriales “no son representativos” del estado general de la economía. La autora apunta tanto a la creación de empleo como a que “la mayoría de empresas quiere retener a sus trabajadores el mayor tiempo posible, debido a la carencia de mano de obra”, recurriendo si es necesario a la reducción de jornada. ¿Habrá otoño caliente en Alemania? ¿Qué consecuencias podría tener? En 2018 se cifraron en 2.000 las agresiones policiales en Alemania, pero de acuerdo con una investigación de la Universidad de Bochum recogida por diversos medios la cifra real se acercaría a los 12.000. Menos de un dos por ciento de los casos oficialmente investigados termina en un proceso judicial.

Aunque menos numerosas, en Francia persisten las protestas de los ‘chalecos amarillos’.L’Indépendant informaba por ejemplo que la oficina del diputado de La République En Marche (LREM) Romain Grau en Perpinyà había sido saqueada y destruida por manifestantes del movimiento. El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció en palabras recogidas por Le Figaro que “la crisis no está terminada”. El martes Le Point se hacía eco del estancamiento de la economía francesa, que registró un crecimiento del 0,2% en el primer semestre, dos décimas por debajo del mismo período del año anterior, cuestionando así los objetivos del gobierno francés, que pronosticó cifras más holgadas. En opinión del presidente del Círculo de Economistas, Jean-Hervé Lorenzi, para BFM, “no hay nada de excepcional” en el estancamiento, causado por un retroceso en el consumo. ¿Acaso no ha anunciado el Ministerio de Defensa de un reaganiano programa de satélites miniaturizados equipados con sus armas láser y todo que costará más de cuatro mil millones de euros al contribuyente? La economía francesa siempre puede consolarse diciéndose que crece una décima más que la italiana, estancada en el 0,1%.

¡Todo irá bien! ¿O no? El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ya ha dicho que los pronósticos son cada vez menos optimistas y según Bloomberg lo peor está aún por venir. Las “tensiones comerciales y una demanda débil” pueden terminar por “acabar con las esperanzas de una mejora este semestre”, dice el medio, que aventura una contracción en Italia y posiblemente Alemania que podría arrastrar a otros países. Al otro lado del Atlántico, la Reserva Federal estadounidense decidió el miércoles bajar los tipos de interés debido “a la incertidumbre generada por las guerras comerciales de Trump y la ralentización del crecimiento global” incluso “si el mercado laboral es robusto y los consumidores siguen gastando”, “vacunando a la economía estadounidense contra riesgos que juzga como real y continuos”, segúnThe New York Times. ¿Será el de 2019 el invierno de nuestro descontento en el viejo continente?

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