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Bolton advierte a Irán sobre confundir la prudencia de EE UU con debilidad

El ministro de Exteriores iraní acusa al halcón norteamericano de haber tendido una trampa a Trump para ir a la guerra

En foto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (a la derecha), y el asesor de seguridad nacional estadounidense John Bolton, este domingo en Jerusalén. En vídeo, Bolton habla sobre las sanciones de EE UU a Irán.

El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, eleva el tono y ha advertido este domingo a Irán que no confunda la “prudencia” con la “debilidad”, en una clara alusión al ataque contra el régimen de los ayatolás que la Administración norteamericana reconoció haber abortado en el último momento. Bolton, de visita en Jerusalén, dejó claro también que la opción militar sigue sobre la mesa y que no se llevó a cabo “porque no era el momento”. Mientras, Irán sigue apuntando a EE UU como causante de la crisis y su ministro de Exteriores acusa a Bolton, entre otros, de haber tendido una trampa al presidente Donald Trump para que atacara Irán.

“Ni Irán ni ningún otro actor hostil deberían confundir la prudencia y criterio estadounidense con debilidad (...). Como dijo el presidente [Donald] Trump el viernes, nuestro Ejército está listo para entrar en acción”, afirmó Bolton. El asesor de la Casa Blanca dijo que “Irán no busca la paz” y acusó al Gobierno de Teherán de transferir armas ilegalmente a Irak, Siria, Líbano, Yemen y Afganistán, así como de ser una amenaza para Israel y los aliados norteamericanos del golfo Pérsico. “Se han impuesto sanciones y se añadieron más anoche. Irán nunca podrá tener armas nucleares ni contra Estados Unidos, ni contra el mundo”, aseguró poco antes de anunciar que este lunes la Administración estadounidense dará a conocer esas nuevas restricciones.

A su lado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó a la República Islámica de haber estado llevando a cabo una campaña de terror y agresión en la región, facilitada por la ausencia de sanciones de la comunidad internacional. “Cuando se levantaron las sanciones tras llegar al acuerdo el dinero empezó a fluir y la agresión de Irán aumentó. Los partidarios del acuerdo nuclear con Irán dijeron que el flujo de dinero lo haría más moderado, pero se equivocaron”, declaró Netanyahu.

Irán rechaza el empeño de EE UU y sus aliados en atribuirle la responsabilidad de la crisis. El ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, acusa a Bolton, Netanyahu y otros partidarios de la línea dura con Teherán, de haber orquestado los recientes sabotajes a los petroleros en el golfo de Omán para implicar a la República Islámica y provocar que Trump le declarara la guerra.

“Más pruebas (incluida la intrusión de un dron espía MQ9 el día 26/05, compras de planeadoras y llamadas de teléfono planeando atribuir a Irán los ataques a los barcos) indican que el Equipo B estuvo a punto de hacer caer a Trump en la trampa de una guerra. La prudencia lo evitó, pero el terrorismo económico genera tensión”, ha tuiteado Zarif. Por Equipo B se refiere a las iniciales de Bolton, Bibi (Netanyahu), (Mohamed) Bin Zayed y (Mohamed) Bin Salmán (hombres fuertes de Emiratos Árabes y Arabia Saudí, respectivamente). A los cuatro se les atribuye buscar un cambio de régimen en Teherán.

Zarif acompaña su tuit de un “mapa con el itinerario de un dron espía MQ9 el día 26 de mayo de 2019”. MQ9 es el código de los aparatos de vigilancia y ataque conocidos como Predator B. Así pretende demostrar que el derribo del dron no fue un acto de desafío, sino de reacción a la actitud agresiva de las fuerzas norteamericanas en la zona.

Según la interpretación de ese mapa difundida por la agencia France Presse, el dron entró en espacio aéreo iraní, a la altura del puerto de Asaluyeh, a las 20.29 y no salió hasta pasadas las 21.00 horas, después de haber recibido una advertencia a las 20.30. El gráfico muestra dos avisos más, a las 21.31 y a las 21.33, cuando el aparato se aproximaba de nuevo a la frontera marítima iraní.

Ni Zarif ni otros portavoces de la República Islámica han reaccionado a las informaciones difundidas por medios estadounidenses sobre un supuesto ciberataque contra los sistemas de armas iraníes que EE. UU. habría lanzado el pasado jueves, al mismo tiempo que Trump cancelaba el bombardeo. El ciberataque habría desactivado los sistemas de ordenadores que controlan las lanzaderas de misiles y cohetes, según The Washington Post. La operación habría sido una represalia por el derribo del dron y los ataques a los buques. El Departamento de Seguridad Interior norteamericano ha advertido de que Irán está intensificando sus propios ciberataques sobre EE UU.

La constatación de que los incidentes de las últimas semanas han estado a punto de desatar una guerra está multiplicando los llamamientos a la calma. “La crisis que se gestaba desde hace tiempo requiere la atención de todos; lo primero es desescalar par encontrar soluciones políticas a través del diálogo y las negociaciones”, ha tuiteado Anwar Gargash, el ministro de Estado de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos. El encargado de negocios de este país en Teherán fue convocado al Ministerio de Exteriores iraní el sábado para transmitirle la queja del Gobierno iraní porque su país sirva de base para los drones norteamericanos que tratan de espiar a la República Islámica.

El peligro ahora es que Irán está a punto de violar sus compromisos con el acuerdo nuclear, tal como anunció el presidente Hasan Rohani a principios de mayo. “Si los europeos no toman medidas antes de la fecha límite de 60 días [que cumple el 6 de julio], daremos nuevos pasos”, ha recordado este domingo Kamal Jarrazi, jefe del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, tras recibir al secretario de Estado británico para Oriente Próximo, Andrew Murrison.

Hace un año que Estados Unidos rompió el acuerdo nuclear con Irán y restableció las sanciones sobre el régimen iraní, en contra del criterio de la Unión Europea, partidaria de mantenerlo. Las tres potencias europeas firmantes, Reino Unido, Alemania y Francia, apenas han podido sortear las consecuencias de las sanciones estadounidenses y aunque pelean por mantener vivo el pacto alcanzado con Irán en 2015, rechazan de plano el ultimátum que les dio Teherán.

Abbas solo reanudará el diálogo con EE UU si da marcha atrás y apoya la solución dos estados

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, reiteró este domingo en Ramala su apoyo al boicot al Foro económico de Manama, patrocinado por el presidente Trump. “El acuerdo del Siglo termina con lo ya anunciado por Estados Unidos y no queda nada más que hablar al respecto”, dijo Abbas en un encuentro con periodistas en Ramala.

El líder palestino insistió en que todos los encuentros mantenidos con la administración norteamericana, antes de que reconociese Jerusalén como capital de Israel, estuvieron centrados en buscar una solución política. “Me reuní con el presidente Trump cuatro veces y mi equipo con el suyo 34 veces. Todos esos encuentros fueron sobre la solución política”, explicó Abbas.

Pero, poco después, Trump echaba un jarro de agua fría sobre las aspiraciones palestinas de proclamar un estado independiente con Jerusalén Este como su capital. El presidente norteamericano, en diciembre de 2017 anunció el reconocimiento de la Ciudad Santa como capital de Israel y unos meses después, en mayo, trasladaba la Embajada de Estados Unidos de Tel Aviv -la capital reconocida internacionalmente- a Jerusalén.

Un movimiento que fue calificado por el presidente palestino como la “bofetada del siglo” y llevó a la suspensión de comunicaciones con la Administración de Trump. Abbas considera que el Gobierno estadounidense se ha posicionado del lado israelí y ha quedado deslegitimado para liderar cualquier proceso de paz, a menos que se retracte. “Para reanudar las conversaciones tendrían que dar marcha atrás a esas decisiones y aceptar la solución dos estados”, zanjó el presidente palestino este domingo.

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