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Batidos de frutas, el último recurso desesperado contra el Brexit

El ultranacionalista y eurófobo Nigel Farage ha sido el último político afectado

El líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, este lunes en Newcastle, después de que le arrojaran un batido. Ampliar foto
El líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, este lunes en Newcastle, después de que le arrojaran un batido. REUTERS

Resulta tan ridículo e inofensivo como intolerable. Nigel Farage, el líder ultranacionalista del Partido del Brexit, ha sido la última víctima de la nueva modalidad de sabotaje contra la extrema derecha del Reino Unido. Un espontáneo le ha arrojado este lunes un batido de frutas durante un acto electoral en la localidad de Newcastle. Las imágenes muestran a un Farage desconcertado e irritado con los miembros de su seguridad personal, a los que no dejaba de preguntarles "¿cómo no habéis detenido esto?". Mientras se aleja del lugar del evento, se escuchan las risas de algunos viandantes ante el espectáculo de un Farage empapado de batido de la cabeza a los pies. La policía ha detenido de inmediato al culpable de la transgresión, Paul Crowther, de 32 años, quien ha detallado que el batido era de caramelo con un toque de sal, lo había comprado en un local de la cadena de hamburgueserías Five Guys y había pagado seis euros por él. "No tenía ni idea de que Farage iba a acercarse por la ciudad. Pensé que era mi única oportunidad. Es mi derecho protestar contra gente como él". 

Farage ha utilizado el incidente para hacer campaña. En su cuenta de Twitter ha escrito: "Tristemente, algunos partidarios de la permanencia en la Unión Europea se han radicalizado, hasta el punto de que está resultando imposible realizar una campaña con normalidad. Para que una democracia civilizada funcione necesitamos el permiso de los perdedores. Los políticos que no han aceptado [el resultado de] el referéndum nos han conducido a esto".

Más allá de la ironía desplegada en algunos comentarios, ante el hecho de que el ataque a Farage haya sido más pegajoso que violento, la gran mayoría de los políticos británicos ha condenado lo sucedido. En parte por convicción sincera, en parte también para evitar que el líder ultranacionalista se apunte una baza victimista. "La primera ministra apoya cualquier esfuerzo por erradicar comportamientos inaceptables e ilegales. Cualquier incidente de acoso o abuso que suponga un delito deberá ser tomado muy en serio por la policía", ha dicho un portavoz de Theresa May.

"No puedo soportar este tipo de actitudes. Es algo que me tomo muy en serio. Este señor tiene todo el derecho a expresar su punto de vista. Yo no estoy de acuerdo con ellos. Discrepo profundamente de sus posiciones, pero debemos escapar de esta situación en la que, si no estás de acuerdo con alguien, le impides hablar. No puedes alterar sus actos electorales o arrojarles cosas. Es ridículo", ha dicho el ex primer ministro Tony Blair, uno de los más firmes defensores de la celebración de un segundo referéndum para revocar el Brexit, en la cadena de radio LBC.

Los sabotajes a base de arrojar batidos de fruta se han convertido en tema de campaña en el Reino Unido, a falta de argumentos más proteicos en estas elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán el próximo jueves 23 de mayo. El candidato del UKIP, el Partido por la Independencia del Reino Unido, Carl Benjamin, ha sido el que más batidazos ha recibido hasta el momento. Pero también sufrió esta nueva variedad de vandalismo electoral el ultraderechista Tommy Robinson, fundador de la Liga de Defensa de Inglaterra y notorio por sus actos provocadores y violentos. En su caso, la respuesta a la provocación fue intentar emprenderla a golpes con el agresor.

La policía ha llegado a solicitar a un establecimiento de McDonald's, en Edimburgo, cercano al lugar donde Farage se disponía a celebrar un acto electoral, que interrumpieran temporalmente la venta de batidos. El competidor directo en la zona, Burger King, aprovechó de inmediato la ocasión para anunciar en las redes sociales que sus batidos seguían a la venta.

El incidente le ha servido a Farage para desviar la atención sobre algo mucho más grave. La Comisión Electoral ha anunciado su intención de visitar la sede del Partido del Brexit en Londres este martes para revisar el estado de sus cuentas y el sospechoso caudal de donaciones anónimas que está recibiendo a través del sistema de pago electrónico PayPal. El ex primer ministro Gordon Brown levantó la liebre horas antes, al explicar cómo el partido de Farage estaba usando de un modo presuntamente fraudulento las leyes de financiación electoral para permitir que dinero procedente de Rusia o Estados Unidos, incluso de otros países de la UE, llegase hasta sus arcas. Según la normativa, las donaciones de menos de 570 euros pueden ser anónimas, pero es obligatorio que procedan de contribuyentes del Reino Unido. El Partido del Brexit ha protestado ante la acusación y su dirección asegura que solo se financia con aportaciones británicas. 

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