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Un temporal causa seis muertos en Río de Janeiro y lleva el caos a la ciudad

Los vientos alcanzan los 110 kilómetros y el alcalde de la ciudad pide a los vecinos que no salgan de casa esta tarde

Temporal no Rio de Janeiro
Un deslizamiento de tierra en la zona sur de Río de Janeiro. FUTURA PRESS/ESTADÃO CONTEÚDO

Las lluvias de verano en Río de Janeiro ya forman parte del calendario carioca tanto como su famoso Carnaval. Y, año tras año, la ciudad es incapaz de prepararse, a diferencia del Carnaval, para un período de fuertes temporales. Este 2019 no fue diferente. Al menos seis personas han muerto, una está desaparecida y varias zonas han quedado devastadas por el temporal que alcanzó la metrópoli el miércoles por la noche. Las autoridades declararon el estado de crisis y decretaron tres días de luto. Dos de los fallecidos fueron encontrados en uno de los dos autobuses arrastrados por un deslizamiento de tierra en la avenida Niemeyer, en la zona sur. En esa área de esta ciudad de seis millones de habitantes está la ciclovía Tim Maia, inaugurada hace tres años, uno de cuyos tramos resultó destruido por la fuerte lluvia. Los vientos alcanzaron los 110 kilómetros por hora.

Las sirenas instaladas en las favelas de la Rocinha y el sitio Padre João fueron accionadas a las 21.48 del miércoles, según la Subsecretaría municipal de Protección y Defensa Civil. Los mensajes de alerta pidieron a los vecinos que abandonaran sus viviendas y se dirigieran a los puntos de apoyo designados. El alcalde de Río, el conservador Marcelo Crivella, ha instado este jueves en rueda de prensa a la ciudadanía a evitar salir de casa, especialmente al final de la tarde porque el pronóstico prevé más lluvias. “Tenemos varias zonas de riesgo en la ciudad, el suelo está empapado y puede haber más caídas de árboles. Pido a la gente que evite quedarse en estas áreas y utilicen el transporte colectivo (no en automóviles particulares). Y, si pueden, que eviten salir de casa al final de la tarde”, recomendó el regidor.

El Centro de Operaciones del Ayuntamiento registró la caída de 170 árboles, inundaciones en 10 puntos y 104 llamadas para inspección en residencias. Este organismo precisó que los barrios con mayor demanda son Barra da Tijuca, São Conrado, Itanhangá, Freguesia, Rocinha y Vidigal.

El diluvio fue especialmente dramático en esas dos últimas comunidades, según relatos de residentes y videos que circularon por las redes. La lluvia invadió viviendas, destruyó muebles y otros enseres. Salir y buscar un lugar seguro, como pedían los mensajes de alerta que sonaron la Rocinha, no era una opción para la mayoría, cuenta el líder comunitario William da Rocinha. “Yo salí porque veía la desesperación de las personas en sus mensajes, pero me sentía incapaz, estaba con el agua en el pecho”, lamenta. La fuerte corriente que se formó se llevaba todo lo que había por delante, incluyendo coches y motos. Se llegó a llevar a un vecino, como muestra un vídeo en las redes sociales. “Recibí audios de personas que estaban en sus casas viendo el agua entrando y la ladera cayendo, pero sin conseguir salir, fue una desesperación total”, relata William por teléfono. Precisa que dos de las personas que murieron en Río eran de su comunidad. “Una señora cayó y murió, la otra fue golpeada por una ladera que se derrumbó”, explica.

Este jueves, mientras los habitantes, que también se quedaron sin luz, sin agua, sin transporte, sin escuela y sin ambulatorio, intentaban reorganizar sus vidas. El dice que ha contado unos 20 coches y unas 30 motocicletas dañados por la lluvia. “Diez motos fueron arrojadas de una ladera de difícil acceso. No sólo cayeron, quedaron encubiertas de barro, rodaron como bolas, golpeando todo lo que encontraron a su paso. Muchos residentes tuvieron pérdidas no estaban aseguradas, de modo que fue la pérdida es total”, explica. “La gente sufre con todas las lluvia fuertes pero yo no veía un caos así desde 1995, cuando varias laderas cayeron y dos personas murieron. Es una advertencia de que la falta de inversión en saneamiento básico lleva a la población a sufrir cuando tiene esos desastres naturales”.

En la misma avenida Niemeyer, se derrumbó un tramo de la ciclovía Tim Maia, el tercero que corre esta suerte desde que fue construida en 2016. Instalada en la avenida que conecta el Leblon y San Conrado, entre el mar y la montaña, el carril bici que recorre la costa no resistió a los corrimientos de tierra provocados por las lluvias. La primera vez, solo tres meses después de la inauguración, una persona murió. En el segundo caso, ocurrido en febrero de 2018, no hubo víctimas.

El alcalde Crivella se ha mostrado sorprendido por la tragedia: “Es impresionante la condición de esta ciclovía. Fue calculada para soportar a una multitud (de personas), pero vino una ola (del mar) de abajo hacia arriba, y se rompió (la primera vez). Hicimos un estudio sobre el impacto de las olas”, ha dicho. “Por increíble que parezca, esta vez la tragedia vino de la montaña, de un árbol que cayó, para el que la ciclovía no estaba preparada. Ahora, en un nuevo estudio, tendremos que tener en cuenta la profundidad y el riesgo de nuevos derrumbes de árboles”, ha agregado.

El año pasado, el alcalde llegó a proponer la instalación de 2.000 alcantarillas electrónicas por la ciudad para contener las inundaciones. Sus sensores, explicó entonces, permitirían controlar la cantidad de basura acumulada y evitar las inundaciones recurrentes en la ciudad.

Tramo de la ciclovia Tim Más destruido por la lluvia en la región de Son Conrado, en el Río de Janeiro
Tramo de la ciclovia Tim Más destruido por la lluvia en la región de Son Conrado, en el Río de Janeiro REUTERS

El gobernador del Estado de Río de Janeiro, Wilson Witzel, ha responsabilizado a las alcaldías por la falta de fiscalización, las ocupaciones ilegales de terrenos, y afirmó que actualmente 80.000 personas viven en zonas de peligro en el Estado. “Es necesario que cada alcalde asuma la responsabilidad de no permitir la construcción en áreas de riesgo”, ha señalado. Y volvió a excusar al poder estatal de su papel: “Son años de descaso, abandono y falta de responsabilidad de los alcaldes”.

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